lunes, 6 diciembre 2021 13:30

Argelia aprieta a España: Sonatrach subirá el precio del gas a Naturgy

España deberá pagar el gas proveniente de Argelia más caro. Así se lo ha hecho saber Sonatrach a Naturgy. La empresa norteafricana, que forma parte del monopolio estatal de hidrocarburos de Argelia y que posee el 4,1% de las acciones de la gasista española, quiere sacar provecho de la situación actual del mercado energético y de la coyuntura del panorama geopolítico con las tensiones por un lado entre Argelia y Marruecos y, por otro, entre el frente formado por Rusia-Bielorrusia y la Unión Europea.

En los últimos días, Sonatrach se ha puesto en contacto con Naturgy (ambas mantienen una buena relación de cuatro décadas) para agilizar la renegociación de los contratos (que ya se habían comprometido a revisar) a partir del 1 de enero de 2022. Las condiciones ya se renegociaron a la baja hace aproximadamente un año, debido a la caída de precios de las materias primas por la crisis de la pandemia. Y claro está que a Naturgy no le va a quedar otra que acudir a la negociación, e intentar minimizar el daño en la medida de lo posible.

La dependencia española del gas argelino es muy significativa, ya que desde el país africano viene casi el 50% del gas que importa España. Tras el cierre del gasoducto Magreb-Europa, el 31 de octubre, el gas argelino nos llega ahora por el gasoducto Medgaz exclusivamente, y próximamente también lo hará en forma de Gas Natural Licuado, mediante barcos metaneros. El gasoducto Medgaz es propiedad de Sonatrach (51%) y Medina (49%). Medina está formada al 50% por Naturgy y la empresa de gestión de inversiones estadounidense BlackRock.

El gasoducto que llega directo desde los yacimientos de Hassi R’mel a Almería tiene en la actualidad capacidad para transportar 8.000 millones de metros cúbicos, pero se están efectuando obras para ampliarlos a 10.000 millones a partir de enero. Como esta ampliación es insuficiente a todas luces para transportar todo el gas que necesita España, el restante se nos hará llegar por barcos metaneros.

Se habla de unos 4.000 millones de metros cúbicos, que necesitarían de muchos barcos para ser transportados. Unos barcos cuyos fletes se han encarecido escandalosamente ante el aumento de la demanda y la escasa oferta de naves transportadoras.

EL FRACASO DEL VIAJE RELÁMPAGO DE RIBERA A ARGELIA

El viaje de urgencia de Teresa Ribera a Argelia fue un fracaso, ya que no consiguió su propósito inicial de convencer al Gobierno argelino de que no cerrase el gasoducto Magreb-Europa el 31 de octubre. Con todo, la ministra para la Transición Ecológica salió en rueda de prensa a vender el compromiso de Argelia de garantizar el suministro de su gas, en las cantidades que fueran necesarias, a través del gasoducto Medgaz (que ampliará su capacidad) y a través de barcos.

Vendió a los españoles su viaje relámpago como un éxito, cuando al fracaso de no conseguir mantener abierto el gasoducto que pasa por Marruecos, se unió el de no conseguir, tampoco,  que los argelinos se comprometieran a mantener un precio al gas que nos suministran. La conclusión es que los argelinos hicieron un negocio redondo. Ellos cierran un gasoducto, lo que perjudica a España, y de paso a Portugal y Marruecos, y además nos venden más gas a un precio superior, y mientras la ministra ganando tiempo, una estrategia consolidada ya como modus operandi desde que se iniciara la crisis energética. Una huida hacia delante, como si nada hubiera pasado.

Pero sí ha pasado y más pasará dentro de unas semanas. El bolsillo de los españoles será el que pague las consecuencias. El gas subirá todavía más de precio este invierno y con ello el precio de MWh, ya disparado. Y es que, la dependencia energética exterior de España, posiciona a nuestro país en clara posición de desventaja a la hora de negociar, mientras que la contraparte aprovecha para exprimir en lo posible la debilidad.

DEMOSTRACIONES DE FUERZA

Ahora mismo, Argelia está demostrando su fortaleza frente a España, lo mismo que está haciendo Rusia en la crisis de la frontera entre Polonia y Bielorrusia. Tanto es así que, desde Argel ya se ha dado un serio aviso a España para que no se le pase por la cabeza al Gobierno revender el gas argelino a Marruecos, algo que Rabat puso hace unos días sobre la mesa. Posiblemente esta renegociación de contratos entre Sonatrach y Naturgy se deba, en cierta medida, al simple hecho de que el Gobierno español escuchara la sugerencia del Gobierno marroquí.

La energía es un sector estratégico tan sumamente importante, que los países dependientes de recursos foráneos bailan al son que les marcan los países exportadores de petróleo y gas.

Hace pocas semanas Vladimir Putin ponía su mejor cara para garantizar a sus «amigos» europeos el suministro de gas ruso para este invierno. La UE brindaba por el anuncio pese a ser el ruso un gobierno poco fiable. Pero, como la UE se está enfrentando a su aliado, Aleksandr Lukashenko, presidente de Bielorrusia, por la crisis migratoria orquestada en la frontera polaca, la semana pasada Putin empezó a frenar al suministro de gas, haciendo temblar a Europa Occidental.

Entretanto, Lukashenko mandaba una clara amenaza a Ursula Von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea: cortará el gasoducto Yamal-Europa, que pasa por su país, si no da marcha atrás con su política de sanciones por la presión migratoria sobre Polonia.

El viernes, como si se tratara de un simple juego, Putin volvía a mostrar su cara más amable y a tranquilizar a Europa. El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, reconocía que la estrategia de Lukashenko no está bien vista desde Moscú y volvía a afirmar que «Rusia ha sido, es y será un país que cumple todos los compromisos encaminados a garantizar que los consumidores europeos reciban gas».

Lo que no han dicho los rusos, es cuánto costará a la Unión Europea el gas. Lo mismo que pasó con los argelinos tras la visita de Teresa Ribera a Argelia. En definitiva, demostraciones de fuerza y poder a las que nos vamos a tener que ir acostumbrando.


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