El calendario secreto del BCE: recorte de estímulos pronto y ¿subida de tipos en 2024?

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Las recientes palabras de Francois Vileroy de Galhau, miembro del Consejo de Gobierno del BCE, parecen definitorias. Así, el también banquero central de Francia señalaba (en la emisora BFM Business) respecto de la compra de activos por parte del organismo bancario que «en cuanto a los volúmenes mensuales, estamos viendo las condiciones de financiamiento favorables, y debemos subrayar que son más favorables que en nuestra reunión de junio». A lo que añadió: «Tenemos que decidir los volúmenes mensuales para el cuarto trimestre».

Las palabras del galo acerca del inicio de la retirada de los estímulos por parte del BCE no son casuales. Tampoco muy características en Vileroy, del que se sabe que no mantiene una posición dura. Al contrario, que son compañeros germanos, por ejemplo. Por ello, son todavía más representativas. Además, se producen en un momento en el que en mayor o menor medida la mayoría de bancos centrales del mundo, al menos de economías desarrolladas, ya han iniciado u ordenado una retirada lenta de sus inyecciones de dinero al sistema.

Hasta hace poco, junto al BCE también estaba la Reserva Federal. Jerome Powell, presidente de la Fed, se había mostrado cauteloso a la hora de hablar de una retirada de estímulos en Estados Unidos. Incluso, pese a que la inflación saltó con fuerza a comienzos del segundo trimestre. Pero llegó un punto en el que tampoco era lógico inyectar al sistema 120.000 millones de dólares en el sistema, por lo que se empezó a cambiar el discurso. El primer envite se produjo en junio y conllevó una respuesta severa de los mercados con una caída generalizada. Solo sería el principio. Los mensajes se han ido sucediendo hasta que Powell, recientemente, ha anunciado un recorte profundo de los mismos.

¿SUBIDA DE TIPOS DEL BCE PARA 2024?

En el caso de Europa, Christine Lagarde, presidenta del BCE, quiere seguir los pasos de la Fed. Lo más lógico visto los resultados, ya que tras ese primer impacto los inversores han seguido aupando los mercados estadounidenses hasta máximos. Para ello, la también francesa ha instado a sus compañeros a cambiar al mensaje, mientras ella hace lo propio. Aunque eso sí: para que tenga éxito debe también marcar muy bien los pasos, de tal manera que los inversores no se asusten.

Lagarde presidenta del BCE Merca2.es

Eso se consigue, principalmente, difiriendo el recorte de estímulos de futuras subidas de tipos. El primer paso, como reconoce Vileroy y ante de él otros miembros del BCE, vendrá la notificación oficial. Un comunicado que podría darse de cara a otoño, para empezar a ejecutarse a principios de 2022, difícilmente antes. Así, el organismo bancario europeo se daría un pequeño margen respecto de la posición de la Fed, acompasando sus movimientos al despertar más tranquilo de la economía del viejo continente. También de la inflación.

Una vez ejecutado ese calendario de retirada, tanto la Fed como el BCE, posteriormente, deberán empezar a notificar a los inversores sus intenciones de subir los tipos. En el caso del organismo bancario estadounidenses ocurrirá a lo largo de 2022 para empezar a ejecutarse no antes de 2023, según ha repetido una y otra vez Powell. En el caso de la entidad europea, siguiendo ese principio de prudencia, esperará un tiempo más. Quizás, sea 2024 la fecha elegida, aunque dependerá de la evolución de la economía de la zona euro, para retrasarse nunca adelantarse.

En definitiva, las palabras de Vileroy en mitad de este contexto ofrecen una guía bastante factible para conocer los movimientos futuros del BCE. Así, tras años de grande protagonismo poco a poco deben ir dejando también ellos a la normalidad, en este caso monetaria.