jueves, 23 septiembre 2021 20:40

Del ERE de Bankia al de CaixaBank: Goirigolzarri vuelve a salvar el partido

El pacto del ERE con los sindicatos asegura a CaixaBank contar con la paz social necesaria para afrontar un futuro que se antoja complicado para todas las entidades. El temple del presidente de CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri, poco partidario de tensar la cuerda al límite, ha sido clave para que saliera adelante una negociación complicadísima. Ya lo hizo antes en Bankia, donde, entre otras cosas, tuvo que realizar un ajuste de personal muy importante y salió airoso del proceso.

Dos de dos para José Ignacio Goirigolazarri. Con el cierre del acuerdo con los sindicatos de cara al ERE en CaixaBank ( y sobre las condiciones de las plantillas), el banquero vasco ha vuelto a salir airoso de una empresa delicada. Ya lo hizo en 2012 cuando accedió a pilotar Bankia desde la presencia de la entidad entonces nacionalizada. 

PROCESO COMPLICADO

Cuando se puso al mando de Bankia, lo hizo con un discursos sin paños calientes, con las ideas claras y buscando que todos remaran en la misma dirección. El proceso no fue nada sencillo, pero consiguió pactar un ajuste de plantilla muy fuerte para la época (4.500 empleados frente a los 5.000 inicialmente previstos) pero necesario para una entidad con respiración asistida.  Goirigolzarri convenció a todos de que la meta era posible y el banco poco a poco fue recuperando la imagen, la reputación perdida por la crisis y por el rescate sufrido.

En una carta remitida a los empleados de Bankia tras ser nombrado presidente por el consejo de administración, Goirigolzarri señaló que «la sociedad necesita un Bankia fuerte, rentable y eficiente que sirva de palanca para el desarrollo económico de nuestro país» y esta misma idea es la que ha transmitido desde que es el presidente de CaixaBank.

AJUSTE NECESARIO

“Si CaixaBank no puede sobrevivir, no servirá de nada a la sociedad”, vienen mantenido tanto Goirigolzarri como el consejero delegado, Gonzalo Gortázar, quienes, por ello, han defendido que la reducción del número de empleados y de la red de oficinas es imprescindible para que el banco sea viable. “No es un capricho y nosotros vamos a poner de nuestra parte para que todo llegue a buen puerto, pero necesitamos que los trabajadores también lo hagan”, dijeron.

Este es otro de los «leit motiv» del presidente de CaixaBank y el consejero delegado, que, sin embargo, dejaron muy claro en la junta de accionistas que no contemplaban otra cosa que no fuera un acuerdo con los sindicatos.

En este camino, como era de esperar, las dos partes han tenido que ceder, aunque a las centrales les has costado muchísimo que el banco empezara a aflojar. En este punto, uno de los factores decisivos para el acuerdo han sido las repercusiones que tendría no lograrlo.

LAS REPERCUSIONES

Caixabank y, por extensión, la Fundación la Caixa, en definitiva, la institución de la Obra Social, no se podía permitir que no hubiera pacto porque su reputación habría caído en picado. Por el lado de los trabajadores, el miedo a que CaixaBank pudiera aplicar un ERE sin pacto siempre lo tuvieron presente a la hora de negociar. No obstante, fuentes sindicales mantuvieron incluso en los momentos más complicados que el banco no llegaría tan lejos.

En este proceso, hubo, por encima de todos, dos acciones decisivas: la presión del Gobierno (segundo máximo accionista del banco por mor de la presencia del FROB en el capital) para dejar claro a CaixaBank que las salidas tenían que ser voluntarias y que debía reducir las bajas lo máximo posible y las dos jornadas de huelga general que vivió CaixaBank: 22 y 29 de junio. 

Finalmente, después de una negociación que se extendió 3 semanas más de lo que estaba marcado, ya que tenía que haber terminado el pasado 10 de junio y lo hizo el 1 de julio.

TIEMPO DE SALIDA

Una vez que ya hay acuerdo, está por ver en cuánto tiempo se producirán las salidas. El banco no quiere que se alargue más allá de un año. “Entre seis meses y doce meses”, señaló el consejero delegado de CaixaBank durante la presentación de los resultados del primer trimestre.

En este punto, está por ver si se cumplirá la previsión de Gortázar, que descartó que en el futuro se vayan a producir otros ERE como consecuencia de la fusión. «Ni en 2025 ni en otro año», aseveró el consejero delegado.

Si tuvieran que aplicar un nuevo ajuste masivo se volvería a poner a prueba la paz social del banco. En este punto, va a jugar un papel importante cómo se integren en el banco los trabajadores llegados de Bankia y uno de los factores clave es que no haya discriminación en las condiciones de los empleados sea cual sea su entidad. La homologación salarial de los empleados que vienen de Bankia se producirá en cinco años. No no era lo ideal para las centrales sindicales, pero en este punto el banco no ha cedido.

LA MOTIVACIÓN

De cara a mantener la unidad y motivada a la plantilla, hay que señalar en el haber de Goirigolzarri que de la mano de su liderazgo y con una estrategia clara consiguió levantar la moral de los empleados de Bankia. Ahora la tarea es integrarles en el transatlántico CaixaBank.

Por otro lado, queda por ver qué papel va a jugar el Estado en CaixaBank. Y es que el FROB tiene un 16,1% del capital del banco y un representante en el consejo de administración. Hasta ahora, el FROB no ha jugado un papel relevante más allá de votar en contra del incremento de la remuneración del presidente del banco, José Ignacio Goirigolzarri. Este voto fue la mejor expresión de la presión a la que el Gobierno ha sometido a CaixaBank con motivo de la negociación del ERE.


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