lunes, 27 septiembre 2021 9:15

La banca y el Gobierno tiemblan por el ERE en CaixaBank

No va más. Este martes es el último día para que CaixaBank y los sindicatos alcancen un acuerdo sobre el Expediente de Regulación de Empleo (ERE). No está previsto que se prorrogue la mesa de negociación y, si no hay acuerdo, La Caixa se enfrentará a un monstruo desconocido: la ausencia de paz social en la institución. El sector financiero y el Gobierno -presente en  CaixaBank por medio del FROB-, pueden quedar muy tocados si el ERE se aplica sin pacto con los sindicatos.

Lo auguraron hace semanas fuentes presentes en la mesa del ERE de CaixaBank: la negociación va a llegar hasta el último día. Y así ha sido. La cuenta atrás llega casi al final, lo que supone un aprieto para la entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri y para los representantes de los trabajadores.

Como publicó recientemente MERCA2, el desacuerdo en esta negociación, no beneficia a nadie. En primer lugar, no sería bueno para el banco, que vería su reputación muy desgastada y podría verse abocado a los tribunales si las centrales impugnan el ERE. Tampoco sería bueno para los trabajadores, ya que un ERE sin acuerdo podría ser mucho más perjudicial que cualquiera de las propuestas que viene haciendo CaixaBank. Y es que sin acuerdo, el banco puede optar por pagar solo lo que establece la Ley: 20 días de salario con un máximo de 12 mensualidades. Fuentes sindicales dudan de que llegado el caso, aún sin acuerdo, el banco pagara solo que determina la legislación.

El tercer punto es que habría más perjudicados que el banco y los trabajadores: el sector financiero, en general, y el Gobierno Central.

LA CAJA DE PANDORA

Un ERE sin pacto en CaixaBank abriría la caja de pandora. Las consecuencias son imprevisibles porque nunca una gran entidad financiera española ha terminado un proceso así (casi 7.000 personas dejarán el banco) sin acuerdo con los sindicatos. El tema es que CaixaBank es demasiado importante para el sector. Es sin duda el banco más valorado por la sociedad, que tiene en un pedestal la Obra Social de La Caixa, y su reputación puede entrar en caída libre si no hay acuerdo. Sería un precio carísimo a pagar por la entidad de la estrella azul.

En este marco, el sector, que está viendo como los ERE pueden afectar seriamente a la reputación del mismo, teme un efecto arrastre permanente, lo que equivale a mantener durante mucho tiempo el estigma de que es un sector que no cuida a sus empleados, que despide masivamente y en el que sus directivos cobran muchísimo dinero. 

La banca tema que en este caso paguen justos por pecadores permanentemente en materia de reputación. Temen lo que el presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores ha denominado el “efecto diferido”, es decir, que una actuación particular acabe, con el tiempo, afectando a otras empresas del mismo sector.

LA OTRA CRISIS

La banca quiere evitar ser señalada de nuevo. Lo fue con virulencia en el marco de la crisis que vivió el sector por la implosión de las cajas ahorros. Aprendieron mucho de aquellos barros y no quieren que se repitan los lodos. Por ello, las entidades financieras preparan un documento para mejorar su imagen, según el diario El País.

“Preparan un documento conjunto que, salvo sorpresas, presentarán en julio y que ha sido consultado con el Ministerio de Asuntos Económicos que lidera Nadia Calviño”, ha publicado este rotativo. “En este informe quieren destacar la labor positiva que han realizado para la sociedad durante la crisis de la covid y comprometerse a mantener los principios de responsabilidad social en la próxima recuperación económica, de la que quieren ser partícipes”, dice el rotativo.

En este marco, un ERE de CaixaBank sin pacto con los sindicatos se convertiría en un torpedo en la línea de flotación de la estrategia del sector para que la sociedad valore sus actuaciones. No obstante, el sector espera que no llegue la sangre al río, una esperanza que también tiene el Gobierno que preside Pedro Sánchez

TRAJES GUBERNAMENTALES

El Ejecutivo  trata de salir indemne de una circunstancia que le puede ser muy adversa.  El Gobierno, que está presente en CaixaBank por medio del FROB, ha actuado con dos barajas. Primero se puso el traje al estilo de los hombres de negro de Bruselas y autorizó la fusión sin poner cláusulas sobre el empleo y desde que los números del ERE hicieron poner el grito en el cielo a los sindicatos, el Ejecutivo lleva puesto el traje del “Gobierno que más defiende a los trabajadores”. Así, viene criticando las salidas y las remuneraciones de los directivos y hasta la dirección General de Trabajo mandó una carta a CaixaBank (y otra a BBVA) pidiéndoles que llevaran a cabo un ERE que fuera lo menos lesivo posible en cuanto a las bajas.

Ya sea por sus críticas y presiones o por otro motivo, lo cierto es que CaixaBank viene reduciendo el número de bajas del ERE (ahora son 6.950) y mejorando las condiciones económicas del mismo.

PROBLEMA DE IMAGEN

El problema vendrá para el Gobierno si el ERE se cierra sin acuerdo. Será un problema para la imagen del Ejecutivo ante la sociedad, en general, y ante su base electoral, en particular. Y es que la base electoral (tanto la procedente del PSOE como de Podemos) va a ser complicado que entienda que el Gobierno, que por medio del FROB –que es el segundo máximo accionista de CaixaBank- está presente en el consejo de administración de la entidad, que el Gobierno

En este sentido, fuentes sindicales critican al Ejecutivo porque el Ministerio de Economía dio el visto bueno a la absorción de Bankia por CaixaBank sin poner ninguna exigencia en relación con el empleo. También le afean que no haya hecho ningún tipo de cambio en la legislación para que los ERE vuelvan a necesitar la aprobación de la Administración para salir adelante. Con este cambio, el Gobierno podría vetar cualquier ERE que no le convenciese.

OPTIMISMO

Fuentes sindicales consultadas no son tan optimistas como otras del ámbito financiero en cuanto a las posibilidades de que se alcance un acuerdo en lo relativo al ERE en CaixaBank.

En el banco» no contemplan otra cosa» que no sea el acuerdo. La clave es que el banco adquiera un compromiso para que la voluntariedad sea total y no haya despidos forzosos. Un compromiso en este sentido, sería una alfombra roja hacia el entendimiento entre las partes.

De cara a meter presión, los sindicatos han convocado una huelga general en CaixaBank, la segunda en la historia del banco. La primera fue el pasado día 22 de junio.

CARTA A FAINÉ

En vistas de lo complicado que ven el panorama, los sindicatos mandaron el pasado viernes una carta a Isidro Fainé, presidente de la Fundación Bancaria La Caixa, referente moral indiscutible en la institución. Confían en que el valor de la palabra de Fainé,  lo que denominan la fuerza ética del discurso del presidente,  sirva para “poner cordura” a la situación.

“Nos vemos en la necesidad de ponernos en contacto con usted para pedirle ayuda y darle nuestra visión y opinión del momento actual en el que nos encontramos, ya que usted es persona indispensable en CaixaBank y ahora presidente de la Fundación Bancaria la Caixa”.

En el texto señalan que han llegado a esta situación porque “se nos está planteando un ERE forzoso con unas condiciones inasumibles para la plantilla, la misma que usted ha puesto en valor durante tanto tiempo, la que siempre ha dado todo por esta entidad y la ha llenado de éxitos”.

Las centrales están a la espera. No las tienen todas consigo en cuanto a obtener una respuesta por parte de Fainé.


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