lunes, 25 octubre 2021 10:35

Los sponsors dicen «no» a los JJOO de Tokio 2021: 2.700 M€ en el aire

No hay marcha atrás. El próximo 23 de julio arrancarán los Juegos Olímpicos (JJOO) de Tokio 2021, un año después de ser aplazados por el coronavirus, la pandemia mundial que va camino de cobrarse cuatro millones de vidas. Las vacunas han permitido tomar oxígeno, pero el contexto para una cifra de semejante calibre no ha cambiado en exceso: nadie, a excepción de los organizadores, quieren que se celebre. Las empresas que han inyectado una cifra récord cercana a los 3.000 millones de euros, son las grandes damnificadas en una historia que aún no está escrita.

Catorce empresas integradas en el programa ‘TOP’ de principales patrocinadores olímpicos son las que han financiado el grueso económico de estos JJOO. Entre estas compañías se encuentran Toyota, Panasonic o Bridgestone. ‘Todas ellas se excusan’ en la complicada situación que vive el país para buscar un segundo aplazamiento, aunque lo cierto es que la curva de contagios ha descendido casi a la mitad en el último mes. Se prevé, además, que siga la misma tendencia gracias a las dosis inoculadas, aunque los porcentajes de personas vacunadas no crecen al mismo ritmo que en otros países como España.

LOS PATROCINADORES SABEN QUE PERDERÁN DINERO

La salud es lo primero y la preocupación es real. «Debemos antes garantizar la seguridad y la tranquilidad de los deportistas, y de todas las personas en el país donde se celebran», espetó hace un mes escaso el director de comunicación de Toyota. Asahi, la compañía cervecera que figura como patrocinador oficial, también se mostró contraria al festejo de los JJOO. Incluso Rakuten, una de las grandes empresas niponas (desvinculada de este evento), han mantenido ese discurso. Pero al temor sanitario se une otro, el económico.

El pasado mes de marzo los organizadores descartaron la presencia de público extranjero, y aún deben pronunciarse respecto al aficionado local: o a puerta cerrada, o con un aforo mínimo. Esto lo único que ha hecho ha sido acrecentar el temor de los sponsors, cuyo impacto económico se vería reducido de forma considerable. Su única aspiración sería la televisión. Las retransmisiones no sufrirán ningún contratiempo e incluso las audiencias podrían dispararse debido a las restricciones en algunas zonas y a las inmensas ganas de los espectadores de presenciar una cita que anhelan desde el pasado año.

Si para las marcas grandes la ausencia de público es un problema, para los sponsors más pequeños supone un agravio mayor. Este tipo de empresas tienen una política más cercana y directa con los aficionados, a través de entradas gratuitas o promociones para acceder al recinto. Ya sea a través de sorteos o con otras políticas de empresa. La gran ventaja de unos JJOO, contar con un público amplio, internacional, se ha marchitado, y el cerco se ha visto reducido únicamente a los locales y quién sabe si ni siquiera eso.

LOS ORGANIZADORES NO QUIEREN ASUMIR MÁS COSTES

Esta negativa a los JJOO es secundada por los propios habitantes japoneses. Una encuesta realizada el pasado mes de mayo por el diario Asahi Shimbun reveló que el 80% de los nipones no quiere acoger la cita olímpica, principalmente por el temor a que los deportistas extranjeros expandan aún más el virus, a pesar de que todos ellos han sido vacunados con antelación suficiente. El temor es tal que, de ese porcentaje, un 43% no se conforma con el aplazamiento, sino que solicita la cancelación.

¿Por qué hacen oídos sordos los organizadores? Principalmente, porque si a los sponsors no les salen las cuentas con las inversiones realizadas, a ellos tampoco. El aplazamiento del pasado año también hizo daño a esta otra parte del evento. Renegociar el contrato de las sedes, de los apartamentos de la Villa Olímpica, del pago del salario al personal… Una cuantía con la que no contaban y a la que no esperan hacer frente de nuevo.

Ni los sponsors, ni el público, ni muchos deportistas quieren disputar los JJOO de Tokio 2021 bajo este contexto, pero no hay marcha atrás. La decisión está tomada y el 23 de julio arrancará la cita olímpica. Y esos 2.700 millones de euros de las marcas, están en el aire. ¿Cuánto dejarán de ganar? Está claro que gran parte de esa inversión no se traducirá en el impacto económico deseado, sin público extranjero y con un aforo que se prevé muy limitado.


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