jueves, 24 junio 2021 23:14

BBVA ante un terremoto: la deriva populista en México cerca de estallar

Turquía ha sido el mayor quebradero de cabeza para BBVA. Los desmanes de Recep Tayyip Erdogan, en especial, sus gustos por jugar a ser banquero central en la sombra (con catastróficas consecuencias) han provocado distintos colapsos en las acciones de la entidad vasca. Pero ahora el problema puede ser mucho mayor. México está poco a poco cayendo en las redes populistas de su presidente, Andrés Manuel López Obrador, al que ya consideran “un peligro para la democracia mexicana”. Hasta ahora, sus esfuerzos regulatorios se han centrado en el sector energético, pero la banca podría ser la siguiente.

Al fin y al cabo, en el manual del buen populista el control del sistema bancario es tan importante como dominar el energético. En el caso del primero, el enfrentamiento con las eléctricas privadas ya es notorio. De hecho, la reforma energética que ha liderado, y forzado a aprobar él mismo, ha supuesto un duro varapalo para firmas como Iberdrola que ya han desplegado alud legal en contra. La banca hasta ahora se ha salvado, pero también está en el punto de mira como parte de las élites contra las que López Obrador parece querer disparar.

Sin ir más lejos, el propio AMLO, como también se le conoce, dejó caer recientemente que está preparado para reemplazar al gobernador del Banco Central de México (Banxico) por alguien que favorezca “una economía moral”. Un aviso serio que recuerda a la forma de proceder de Erdogan durante los últimos años. Y que tan mal recuerdo trae tanto a BBVA como a sus accionistas. Aunque en esta ocasión hay dos elementos importantes a tener en cuenta: por un lado, que la situación y el modo de proceder en ambos países es diferente. Por otro lado, que México es infinitamente más importante para la entidad.

LOS PROBLEMAS OCULTOS DE MÉXICO

Así, los problemas que va acumulando la economía de México parecen, de momento, ocultos. Los inversores, como agentes que actúan por impulsos (como el miedo), normalmente reaccionan ante hechos muy llamativos. En el caso de Turquía es evidente que las acciones y las palabras de Erdogan tienen un fuerte reflejo sobre la calificación del país o la evolución de la lira turca. Unas declaraciones son muy difíciles de medir en términos económicos, pero la depreciación de la moneda es fácilmente trasladable a la cotización de cualquier compañía.

En el caso de México no es así porque el peso se ha mantenido bastante estable. Incluso más de lo que podría parecer. La razón no es que se vea de forma más segura al país azteca, más bien lo contrario, sino que AMLO tiene una fuerte aversión a la deuda. Las experiencias pasadas en la región, incluido el propio país en 1994, han demostrado que el exceso de endeudamiento acaba otorgando demasiados poderes a los acreedores. Con el endeudamiento limitado, la moneda no sufre tanto.

López Obrador ha preferido que no sea así. Aunque también a un coste muy alto, dado que eso ha implicado unos de los planes económicos de ayuda a personas y empresas más raquíticos del mundo. La economía cayó a plomo un 8,5% en 2020 y pudo ser peor, sino es por Estados Unidos. Además, las pocas ayudas estatales han provocado la quiebra de un millón de empresas en los últimos dos años.

Los datos todavía están enmascarados por el efecto de la covid-19, pero las cifras de mora de BBVA en la región son más elevadas que hace un año. En concreto, en el primer trimestre de 2021 alcanzó el 3% frente al 2,3% del mismo periodo hace un año. La cifra seguirá creciendo a medida que se levantan las moras establecidas.

BBVA RESEARCH ALERTA DEL HUNDIMIENTO DE LA INVERSIÓN EXTRANJERA

Pero el riesgo de México no es tanto su situación económica, que es bastante saneada, como la deriva populista de López Obrador. Su continua confrontación con las grandes empresas, recientemente atacó a Inditex, y sus ansias de regularizar a su manera cualquier sector está empezando a dejarse sentir en la economía mexicana. De hecho, el propio equipo de estudios de la entidad vasca alertaba de que la Inversión Extranjera Directa Neta (IEDN) en el país se había hundido un 35,2% en el primer trimestre, la segunda mayor caída de la serie histórica.

Además, desde BBVA Research advierten de que “en un contexto de una política energética que ha estado atentando en contra de los principios de libre competencia y libre concurrencia, la recepción de flujos de inversión extranjera directa podría perder intensidad inclusive en otros sectores distintos al energético”. Aunque hay un problema todavía mayor en todo esto y, es que, esa deriva dictatorial de López Obrador podría intensificarse en pocos días. Así, el próximo 6 de junio los mexicanos deben concurrir a las urnas para decidir cómo se reparte el poder en el país.

AMLO no se presenta, su mandato de seis años está a la mitad, pero dichos comicios resolverán el futuro de la cámara baja de la legislatura nacional, 15 gobernaciones estatales, hasta 30 de 32 asambleas estatales y miles de puesto de alcalde. En definitiva, se trata de una reválida vital que podría conferir a López Obrador un poder mucho mayor si sus hombres toman ciertos puestos clave. Quien sabe, incluso, si podría llegar a emular al temido Erdogan. Por ello, BBVA también se juega mucho.

Así, tras el enfrentamiento directo con Iberdrola e Inditex la entidad bilbaína y el resto del sector bancario podrían ser los siguientes. Y, en este caso, el varapalo puede ser enorme, dado que los beneficios que llegan desde México suponen cerca de tres veces más que los procedentes de Turquía.


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