lunes, 21 junio 2021 6:52

La ‘jubilada’ energía nuclear salva el sistema eléctrico español otro año

La vida de la energía nuclear en España tiene los días contados. Hace meses se acordó el calendario de cierre de las centrales que, a partir de 2027, será progresivo. Hasta entonces se prevé que deje un cadáver joven y con muy buena salud. Así se desprende de los datos del pandémico 2020.

La energía nuclear sigue consolidada -por décimo año consecutivo- como la fuente de generación con mayor aportación al sistema eléctrico nacional con el 22,2% del total -0,79 puntos más que en el ejercicio anterior-, a pesar de tener una cuota de potencia neta instalada de tan solo el 6,4%. La producción neta fue de 55.757 GWh, un 0,13% inferior a la del año anterior, según datos del informe anual sobre el sector que realiza Foro Nuclear.

Esta situación se da en un contexto donde ha habido una demonización hacia la energía nuclear sin demasiadas conclusiones claras para apoyar dichas críticas. Además, muchas de estas críticas han llegado desde los instituciones políticas donde, en principio, deberían haber propulsado cierta neutralidad tecnológica. Pero la decisión se tomó hace años, y el Gobierno socialista ha seguidos su propia hoja de ruta.

En todo caso la realidad es tozuda. La producción libre de emisiones de CO2 -nuclear, hidráulica, solar y otras renovables- fue del 67% del total, ocho puntos porcentuales más que el año anterior. El parque nuclear generó más del 33% de la electricidad limpia en España.

La demanda de electricidad disminuyó un 5,6% respecto al ejercicio anterior, menor al descenso del 11% del PIB -ambos consecuencia del efecto del coronavirus- situándose en 249.819 GWh. La potencia neta total instalada del sistema nacional a 31 de diciembre -110.449 MW- era prácticamente igual a la de la misma fecha del año 2019. El aumento del 29,5% de los parques solares fotovoltaicos y del 5,3% de los parques eólicos compensó la disminución del parque de carbón en 3.951 MW. La potencia instalada nuclear no ha sufrido variación, con 7.117 MW netos y 7.398,7 MW brutos.

En cuanto al número de horas de funcionamiento medio por tecnologías, en 2020 destacó, como es habitual, el parque nuclear con 7.834 horas, seguido por la cogeneración con 4.785 horas y los residuos con 4.322 horas. Las centrales eólicas lo hicieron en 2.013 horas y las solares fotovoltaicas en 1.322 horas.  

EL FALSO DILEMA NUCLEAR

Por lo que respecta a la seguridad en cuanto a los residuos, uno de los temas críticos y criticados, el control es máximo. Los residuos de muy baja, baja y media actividad procedentes de la operación de las centrales nucleares son acondicionados por las mismas, debiendo cumplir los criterios de aceptación establecidos para su almacenamiento definitivo en el Almacén Centralizado de Residuos de Muy Baja, Baja y Media Actividad de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) de El Cabril en Hornachuelos (Córdoba).

Estos residuos se almacenan de forma temporal en las instalaciones que las propias centrales nucleares tienen en sus emplazamientos, hasta su traslado a dicho almacén. Durante 2020, se produjeron 456,96 m3 de residuos y 943,79 m3 fueron retirados por Enresa.

LA REALIDAD EMPRESARIAL

Lo más curioso de estos datos es que las empresas que están detrás de esta producción no lo tienen nada fácil. Todo ello pese a haber demostrado su necesidad, como sucedió a principio de año con el temporal ‘Filomena’, cuando gracias a la energía nuclear el entramado energético español no hizo aguas.

Hace unas semanas volvió a saltar a la palestra la polémica sobre la elevada carga impositiva que soporta la nuclear. Y en este último apartado, la compañía dirigida por José Bogas se ha cargado de razones una vez conocidos los resultados anuales de la energética azul correspondientes de 2020. En concreto, Endesa pagó en el concepto de “tasas e impuestos nucleares” un total de 125 millones de euros, un 29% más que el ejercicio anterior, que se situó en 97 M€. A esta cifra se suman las cargas que recibe de generación nuclear que ahora ejecuta el Gobierno catalán.

Lo curioso en esta situación es que la energía nuclear se mantiene como un elemento esencial dentro del mix eléctrico, y así se refleja en las cifras que ofrece Endesa sobre generación. Bien es cierto que las renovables han empezado a tomar un peso mayor dentro de la compañía, pero la energía nuclear sigue mandando.

En 2020 Endesa generó 56.200 GWh, de los que 13.400 GWh pertenecen a la generación renovable en el ámbito peninsular. Por su parte, la nuclear aportó 25.800 GWh, un retroceso de apenas el 1% con respecto al ejercicio anterior. Es decir, se mantiene como la principal tecnología dentro de la generación eléctrica de la empresa. Algo que, lógicamente, preocupa a Endesa y sus máximos responsables.

Más concreto es el caso de Iberdrola, que ya ha publicado las cuentas de la sociedad que controla su negocio nuclear. La compañía que dirige Ignacio Sánchez Galán registró unas pérdidas 240 millones de euros en 2020, multiplicando así casi por cinco los ‘números rojos’ de 50,3 millones de euros del ejercicio anterior.

Con estas pérdidas de 2020, el grupo energético acumula con el negocio nuclear su octavo ejercicio consecutivo en negativo y suma unos ‘números rojos’ de casi 1.500 millones de euros desde 2013.

Desde su constitución a finales de 2012, Iberdrola Generación Nuclear ha acumulado año tras año pérdidas, hasta llegar a esos más de 1.496 millones de euros. Así, en 2013 la compañía perdió 232,6 millones de euros, en 2014 los ‘números rojos’ fueron de 311,39 millones de euros, en 2015 de 221,78 millones de euros y en 2016 y 2017 de 309,3 millones de euros y 110,87 millones de euros, respectivamente.


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