martes, 15 junio 2021 5:32

Iberdrola alumbra en sus cuentas el castigo fiscal de la energía nuclear

Pasa el tiempo, la energía nuclear se mantiene como pilar básico del entramado energético español, pero se muestra como un negocio ruinoso para las principales eléctricas del país. Un ejemplo es Iberdrola, que mantiene sus números rojos, entre otras cuestiones por las elevadas imposiciones fiscales que cargan al sector.

Y todo ello cuando su necesidad es vital. Cualquier día es bueno para este ejemplo. Este lunes la nuclear se mantuvo como la segunda tecnología de referencia en la producción de electricidad durante gran parte del día. Pero el premio es muy escaso.

Así, Iberdrola Generación Nuclear, la sociedad que agrupa los intereses nucleares del grupo energético, registró unas pérdidas 240 millones de euros en 2020, multiplicando así casi por cinco los ‘números rojos’ de 50,3 millones de euros del ejercicio anterior, según datos publicados por la agencia EP.

Con estas pérdidas de 2020, el grupo energético acumula con el negocio nuclear su octavo ejercicio consecutivo en negativo y suma unos ‘números rojos’ de casi 1.500 millones de euros desde 2013.

Desde su constitución a finales de 2012, Iberdrola Generación Nuclear ha acumulado año tras año pérdidas, hasta llegar a esos más de 1.496 millones de euros. Así, en 2013 la compañía perdió 232,6 millones de euros, en 2014 los ‘números rojos’ fueron de 311,39 millones de euros, en 2015 de 221,78 millones de euros y en 2016 y 2017 de 309,3 millones de euros y 110,87 millones de euros, respectivamente.

En 2018 y 2019, la sociedad de Iberdrola había conseguido contener sus pérdidas, con unos ‘números rojos’ de 20,19 millones de euros y 50,3 millones de euros, respectivamente, aunque en 2020 se volvieron a disparar.

Por su parte, el ingreso unitario en 2020 de la sociedad fue de 34,9 euros por megavatio hora (MWh), frente a los 47,9 millones de euros del ejercicio anterior.

UNA FISCALIDAD GRUESA

La sociedad señala así que el margen bruto “es insuficiente” para cubrir las partidas de amortizaciones (291 millones de euros) y de tributos, que se elevaron en 2020 hasta los 490 millones de euros, frente a los 469 millones de euros del ejercicio anterior, así como los costes operativos y financieros.

En concreto, esa cifra de tributos soportada por la sociedad representa el 58% de los 847,31 millones de euros de su cifra de negocio y un 66% del margen bruto.

De esta partida en tributos de 490 millones de euros, un total de 1207 millones de euros correspondieron a la Tasa Enresa -la compañía pública que gestiona residuos nucleares-, 125 millones de euros al impuesto sobre residuos, 59 millones de euros al impuesto sobre producción, 68 millones de euros a ecotasas y 29 millones de euros a otros conceptos de impuestos.

La revisión al alza del 19% en la prestación que pagan los titulares de las centrales nucleares por la gestión de sus residuos nucleares y del combustible gastado a Enresa, que fue aprobada a finales de 2019, supuso para la sociedad el año pasado un mayor coste de 38 millones de euros.

Iberdrola cuenta con participaciones en las centrales nucleares de Almaraz I y II (53%), Trillo (49%), Cofrentes (100%), Vandellós (28%) y Ascó II (15%).

La producción de la sociedad en el ejercicio 2020 ascendió a 24.257 gigavatios hora (GWh), un 3% superior a la del año anterior. Las principales inversiones durante el pasado año ascendieron a 88 millones, de los que se destinaron 33,3 millones a recargas de combustibles de los distintos grupos.

En 2019, la compañía ya adecuó la vida útil de sus centrales nucleares al acuerdo de calendario que alcanzaron las empresas propietarias de las centrales y Enresa, pasando a un promedio de 44-47 años, frente a los 40 años que consideraba anteriormente.

Según el calendario fijado para la clausura del parque nuclear, Almaraz I será la primera central en cerrar, en noviembre 2027, seguida de Almaraz II, que lo hará en octubre 2028. Posteriormente lo harían Ascó I (octubre de 2030), Cofrentes (noviembre de 2030), Ascó II (septiembre de 2032) y Vandellós (febrero de 2035). El fin a la nuclear en España se completaría en mayo de 2035, con la clausura de Trillo.


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