Bruselas da esperanza a la banca española; luego vendrá la realidad

Dice el exfutbolista, extécnico y exdirectivo del Real Madrid Jorge Valdano que el fútbol es un estado de ánimo. Esta frase, que ha hecho mucha fortuna en diferentes ámbitos, se puede trasladar perfectamente a la economía y, por ende a la banca, que, aunque con cautela, está animada ante las buenas perspectivas que se abren en España, en Europa, Estados Unidos e incluso América Latina, donde también hay buenas previsiones, al menos, según la OCDE.

Así que después de pasar 2020 más bien negro y los primeros meses de 2021 con muchos nubarrones, la segunda parte del año puede presentar teñida del color esperanza, la famosa canción de Diego Torres.

PUNTO DE PARTIDA

En España, las buenas perspectivas de los bancos tienen un punto de partida: la mejora de la economía. Así, el camino parece despejado, al menos a la luz de las previsiones de Bruselas: la Comisión Europea estima que este año la economía española crecerá un 5,9%, tres décimas más que en febrero, mientras que Bruselas prevé que el año que viene el PIB aumente un 6,8%, frente al 5,3% que preveía hasta ahora, gracias a las ayudas europeas. La expansión que experimentará España será, en ambos ejercicios, la más elevada de toda la UE, que en su conjunto crecerá un 4,2% en 2021 y un 4,4% en 2022.

Si la economía tira, hay más empleo, lo que permite más gasto, se puede dar más crédito y puede bajar la mora mediante recuperaciones y liberar más provisiones. Veremos si la banca consigue mejorar las ganancias. Hasta marzo de 2021, las cinco mayores entidades financieras españolas ganaron 7.800 millones de euros frente a las pérdidas de 1.053 millones del primer trimestre del año anterior. El farolillo rojo fue Banco Sabadell, que no tendrá muy complicado hacer un trimestre mejor que el primero de este año.

Ahora, la guerra va por barrios, porque mientras que CaixaBank y Bankinter basan su negocio en España, los resultados de Santander y BBVA dependen mucho de su negocio en el extranjero. Sabadell también negocio fuera, pero la influencia del mismo no es comparable a la que tiene América Latina en las cuentas de las entidades que presiden Ana Botín y Carlos Torres Vila. En este sentido, las previsiones de la  Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para América Latina. Santander espera buenas noticias de Brasil, que se prevé que crezca un 3,7%, mientras que México, fundamental para BBVA, está previsto que crezca un 4,5%. Las previsiones superan a las de diciembre, siendo un 1,1% más en el caso de Brasil y un 0,9% en el caso de México, pero los bancos son cautelosos porque la recuperación queda fiada al despliegue de las vacunas.

Por ahora, más allá de los ajustes de oficinas y empleo en España, que no son poca cosa, pero que lo normal es que los procesos de salida de empleados abiertos en España se cierren con acuerdos y siga la paz social, máxime cuando el Gobierno está metiendo presión a CaixaBank y BBVA para que alivien el número de salidas.

A partir de ahí, está por ver cómo hacen los bancos para aumentar sus ingresos en un contexto de tipos bajos.  La vía del aumento de las comisiones no parece que vaya a ser el camino, salvo el propio incremento por un aumento de la actividad y los servicios de los clientes “premium”. Subir las comisiones a los clientes  no les va a solucionar el problema de fondo y si les puede causar pérdida de clientes y coste de reputación. Ahí está el ejemplo de ING, que, con coste de reputación o sin él, ha visto como 40.000 clientes abandonaron el banco naranja.

Mientras consiguen aumentar los ingresos, a las entidades financieras les va a tocar seguir reduciendo costes y liberar provisiones, siempre que puedan, claro. En este punto, si la mejora de la economía es la que se prevé, lo lógico es que aumente el crédito de modo considerable y que en el resto de la maquinaria bancaria tome velocidad de crucero, pero no hay que perder de vista un riesgo: la morosidad derivada de los créditos ICO, un riesgo que puede hacer un agujero a la banca. Y es que no hay que perder de vista que el Código de Buenas Prácticas que ha presentado el Gobierno para la reestructuración de los créditos concedidos por las entidades financieras con avales públicos, un código que establece que el sector tienen que asumir una quita por la parte proporcional.

DE LO GENERAL A LO PARTICULAR

Desciendo al detalle particular, la batalla española se presenta interesantísima.  La absorción de Bankia, con las sinergias de costes y la cuota de mercado que tendrá, da a CaixaBank muy buenas perspectivas para lo que queda de año. La aportación de Bankia se empezó a contabilizar en abril y los resultados se verán cuando se presenten los del segundo trimestre.

Por su parte, Santander tiene buenas perspectivas, sobre todo porque, pese a la pandemia, Brasil sigue yendo como un tiro para las cuentas del banco. Sin tener en cuenta los costes previstos de la reestructuración en Reino Unido y Portugal cargados en las cuentas de marzo, la ganancia del banco en el primer trimestre llegó a 2.138 millones de euros y si esta ganancia se extrapola al resto de trimestres, el beneficio superará los 8.000 millones de euros a final de año, un resultado final mucho mejor que el conseguido el último año antes de la pandemia (2019), un ejercicio en el que Santander ganó 6.515 millones de euros.

En cuanto a BBVA, que ha vuelto a los niveles pre-Covid, ganó 1.210 millones en el primer trimestre de 2021, si bien hay que ver, sobre todo la evolución de México, que es su puntal. Hasta marzo ganó 493 millones de euros. En este periodo, el PIB mexicano creció un 0,4%, pero el Ejecutivo que preside el izquierdista Andrés López Manuel Obrador estima que el crecimiento de México esté entre el 4,3% y el 6,3% al finalizar el año. Con este dinamismo, lo normal es que Bancomer aumente este resultado de modo considerable. Volver a ganar 2.699 millones en México, como en 2019, parece lejano, pero superar los 493 millones del primer trimestre no parece complicado.

Por su parte, Bankinter no parece que vaya a tener sorpresas negativas. Incluso en una situación complicada como la que vivimos, la entidad de que es consejera delegada María Dolores Dancausa ha salido bien parada: ganó un 13,8% más hasta marzo.  

Bankinter es uno de los que mejor va en cuanto a rentabilidad. Este banco cuenta con un ROE que está en el 11,27%. Santander se encuentra en el 9,8 (10,44% ordinario), mientras que BBVA un 9,3%, CaixaBank un 6,6% y Sabadell tiene un 1%, según su última presentación.

En este campo, todos los bancos tienen mucha tarea por delante, si bien hasta el mercado asume que las rentabilidades cercanas al 20%, esas rentabilidades, que alguna vez hubo en el pasado, son ahora una quimera.

En este marco, está por ver cómo funciona la fusión entre Unicaja y Liberbank.

En cuanto a Sabadell, el banco de origen vallesano vio como sus ganancias caían un 22,1% hasta marzo. El margen bruto les cayó un 10,3% y la reducción de costes descendió un 1,3%, pero en este contexto, puede que se vean obligados a una vuelta de tuerca al respecto. El consejero delegado, César González-Bueno, ha reconocido que la entidad “tendrá que seguir actuando sobre sus costes para ganar en eficiencia y compensar la caída de ingresos”.

En este punto, la entidad que preside Josep Oliú tiene puestas muchas esperanzas en TSB, que ha vuelto a beneficios. Las previsiones del Banco Inglaterra insuflan ánimo, ya que estiman que el producto interior bruto (PIB) del Reino Unido crecerá un 7,25 % en 2021, frente al 5% pronosticado anteriormente, lo que supone el mayor avance desde que empezaron los registros en 1949.

Este contexto puede permitir al banco mantiene “el significativo crecimiento de la actividad comercial”. Desde luego, al Sabadell le interesa que TSB vaya bien por si hay que ponerlo en el mercado, algo a lo que no parece que se cierren en la entidad. “No tenemos intención de desinvertir ni en TSB ni en la filial de México, al menos en el corto plazo”, dijo días atrás el número dos de Sabadell, César González-Bueno.

Está por ver si Sabadell conseguirá seguir en solitario. El precio de sus acciones le convierte en una pieza deseable, al menos sobre el papel.