martes, 15 junio 2021 0:51

El Palacio de Santa Bárbara, de enredos familiares a protagonista de grandes eventos

En el número 87 de la calle Hortaleza de Madrid se conserva el Palacio del Conde de Villagonzalo, también conocido como el Palacio de Santa Bárbara, un testigo mudo de desencuentros familiares ante la posible venta de este inmueble. Los herederos no se han puesto de acuerdo para deshacerse de este pedazo de la historia madrileña y han decidido alquilar sus instalaciones para eventos.

En total, dispone de 450 metros cuadrados distribuidos en seis salones con grandes ventanales. La planta baja cuenta con dos salones de 41 m2, y otros dos salones de 35 m2.

Para acceder a la planta superior, hay una escalera de mármol con lucernario de cristal. En esta planta se encuentra el salón principal de 85 m2, que se comunica con dos salones anexos de 35 m2 cada uno.

Actualmente, si los herederos del Conde de Villagonzalo decidieran vender el palacio, un valor razonable podría estar entre los 4.500 y 5.570 euros / metro cuadrado, por lo que el precio de partida podría ser de 2,5 millones, según ha explicado a MERCA2 un experto en real estate.

Se trata de un precio más elevado de la media en esta zona, que en distrito Centro se sitúa en los 4.809 €/m2, mientras que el precio medio en Madrid es de 3.716 €/m2.

Sin embargo, fuentes conocedoras de la historia de este palacio no prevén la desinversión de este inmueble, que lleva más de una década alquilando parte de sus instalaciones para realizar todo tipo de eventos, como presentaciones, cenas, cócteles, conferencias, sesiones fotográficas, etc.

De hecho, varias compañías internacionales han celebrado en este palacio fiestas y eventos publicitarios, también ha sido testigo de conferencias de gran calado y cenas privadas de alto standing. Sin duda, sus paredes esconden grandes secretos.

El pasado año, el Palacio de Santa Bárbara se convirtió en Halloween en una mansión abandonada donde se escondía el culpable de un misterioso y sangriento asesinato. El objetivo de este juego inmersivo era encontrar al culpable. Al más puro estilo escape room, recibió decenas de visitantes.

Otro de los ‘saraos’ al que pudieron asistir los madrileños fue en 2019 cuando Santa Palace 2 abrió sus puertas convirtiendo el Palacio de Santa Bárbara en el lugar para vivir la Navidad de la forma más intensa y divertida posible.

En este sentido, el Palacio de Santa Bárbara acogerá del 26 al 30 de mayo la sexta edición de Drawing Room Madrid, que en su última edición recibió más de 10.000 visitantes.

AMPLIA VARIEDAD DE PALACIOS

El inmueble fue construido por el arquitecto Juan de Madrazo y Kuntz en 1866, con una clara influencia del arquitecto francés Viollet-le- Duc. Asimismo, es uno de los pocos ejemplos que quedan en pie de palacios madrileños de corriente racionalista de la segunda mitad del siglo XIX, más conocida como arquitectura isabelina.

Este edificio de planta trapezoidal adaptado a la forma de la parcela, está organizado alrededor de un pequeño patio central también de forma trapezoidal. Se construyó por encargo directo del Conde de Villagonzalo, que lo habitó hasta finales del siglo XIX. Cuenta con dos grandes reformas, una en 1916 por Antonio Ferreras y otra en 1932 por Ignacio de Aldama.

Cada vez son más las empresas e instituciones que se sienten atraídas por este palacio y lo eligen para sus eventos. Situado en pleno centro de Madrid, en la misma Plaza de Santa Bárbara (Alonso Martínez), es una de las zonas más valoradas de la zona Centro. En su interior puede concentrar a un máximo de 250 personas.

Por otro lado, en la capital existen infinidad de palacios y palacetes, pero la mayor parte se concentran en la zona de Chamberí. Puerta del Hierro o Barrio de Salamanca tienen más fama entre los ricos, pero empresarios, herederos y aristócratas prefieren los palacios de esta zona tan castiza.

Puede que la zona de Almagro no parezca a priori uno de los barrios más caros de la capital, pero en sus históricos palacetes y edificios señoriales se alojan algunos de los bolsillos más acaudalados. Es el caso de Juan Abelló, José María Aristrain y Rafael del Pino, entre otros.


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