viernes, 7 mayo 2021 16:00

Carlos Latre, en ‘El Hormiguero’: el dineral que cobraba con 23 años

Si no el mejor, es uno de los grandes imitadores de nuestro país. Como tantos otros se dio a conocer en ‘Crónicas marcianas’, otro descubrimiento de Javier Sardá. Ahora es ya un artista consolidado y multifacético, jurado en ‘Tu cara me suena’. Pero siempre ha confesado que su gran pasión es actuar en teatros montar sus espectáculos. El último lo va a presentar este martes en ‘El Hormiguero’, llamado ‘One Man Show’ y que se puede disfrutar ya en el Teatro Rialto de Madrid desde ya y hasta el 30 de mayo. Ahora le va bien, pero desde muy joven ha triunfado y ganado mucho dinero, incluso a edades tan tempranas como los 23 años. Ahora vemos dónde.

Carlos Latre, antes de hacerse famoso con Javier Sardá, ya tenía muchas tablas. Comenzó como locutor en la cadena SER, en los 40 Principales, y en Cadena Dial. En televisión debutó en TV3 en ‘Xou com sou’. Pero su explosión fue en ‘Crónicas marcianas’, encandilando con sus imitaciones, sobre todo La Pitonisa Lola, Torrente, Cayetana de Alba y por supuesto Boris Izaguirre. Su éxito fue tal que pronto tuvo su propio programa, ‘Latrelevisión’, aunque con escaso éxito, saltando luego a Cuatro. También ha doblado en películas en incluso actuando, como en Torrente 3. Pero, contrariamente a lo que les pasa a muchos, sus inicios casi fueron donde más dinero ganó, y eso afecta, como veremos.

De la gloria a la ruina

Carlos Latre

En esa misma entrevista en Semana, Carlos Latre reconoce que no gestionó bien el éxito y el dineral que ganaba, porque al no pensar en el futuro, cuando terminó ‘Crónicas marcianas’ entró en “ruina económica”. ” A mí, todo lo que pasó, me enseñó muchísimo. Porque ningún éxito es lo bastante importante y ningún fracaso es lo bastante importante, lo que importa es el aprendizaje que te llevas de eso. Más en este mundo al que nos dedicamos, que le damos importancia a cosas que no la tienen”, confiesa en la entrevista.

Y se conjuró para mirar hacia adelante y “no parar”. Vio el vaso medio lleno y se dio cuenta de lo que había logrado hasta entonces y que nunca hubiera podido soñar. Era el momento de hacer un “reset” y vaya si lo hizo porque renació con más fuerza y desde entonces no ha parado de evolucionar ni de trabajar.


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