viernes, 14 mayo 2021 5:16

El aumento de las comisiones de BBVA provoca una salida récord de 10.000 M€ en depósitos

BBVA ejecutó el pasado 15 de diciembre un endurecimiento de las condiciones en sus cuentas. Una nueva política que consistió, básicamente, en incrementar el dinero que se sustrae a sus clientes ya sea por mayores comisiones o darles nuevos servicios. El resultado ha sido un incremento de los cobros en un 8,1%, pero también una salida histórica dinero en forma de depósitos. Unas cifras que, sin embargo, han sabido a poco para Carlos Torres y su equipo, ya que recientemente han anunciado una nueva vuelta de tuerca más para las condiciones puestas.

La primera subida ejecutada por la entidad incluía la posibilidad de que un cliente que solo tuviese una cuenta abierta podría llegar a pagar hasta 100 euros. Una cifra que se situó por detrás de sus competidores, pero que ha sido suficientemente importante para levantar las reticencias de sus usuarios. Así, el primer signo de la fuerte salida de capitales en el banco se puede apreciar en el volumen de depósitos que mantiene la clientela. Al fin y al cabo, cuando un cliente se cambia de banco se lleva su dinero con él.

En concreto, dicha partida se redujo en España en cerca de 10.000 millones de euros, un 4,8% del total. Así, BBVA guardaba 196.590 millones de euros de sus clientes a 31 de marzo de 2021, mientras que tres meses antes la cifra era de 206.428 millones. Una caída importante que supone una de las mayores salidas de dinero que el banco ha registrado en un trimestre prácticamente en su historia. Todo ello, provocado, principalmente, por la salida de clientes institucionales y grandes empresas, según confesó el consejero delegado de la entidad, Onur Genç.

BBVA PIERDE 800.000 CLIENTES EN EL TRIMESTRE

La salida de clientes particulares no es tan fácil de cuantificar porque el banco no ofrece los datos desagregados en España, al menos, en las cuentas que ha remitido a la CNMV. Aun así, la entidad ha precisado a MERCA2 que la captación de usuarios funcionó bien a lo largo del primer trimestre del 2021 con una captación de 182.000. A nivel de grupo la entidad informó que dicho periodo perdió cerca de 800.000 clientes, debido en parte a la salida de EEUU explican. Aunque hay aspectos preocupantes y, es que, pese a la fuerte salida de depósitos en España, a nivel global esa partida se disparó en 13.000 millones.

En otras palabras, el banco, sin contar a España, registró un incremento del dinero que guarda de sus clientes y el que ha obtenido de otros nuevos de 23.000 millones. Pese a esa elevada cifra, que denota entrada nuevos usuarios, el número de clientes fue de 800.000 menos. Todo ello, hace pensar que la salida de grandes clientes en España fue mucho más intensa, aunque BBVA explica que solo se debe a casos concretos de grandes compañías.

Pese a lo desastroso que pueda parecer el resultado, con salidas récord depósitos y grandes clientes, la realidad es que importa poco para el banco. De hecho, la respuesta ha sido volver a endurecer las condiciones, y con ello volver a subir comisiones, a los pocos días de conocer internamente las cifras finales. La razón de ello no responde a ninguna imprudencia de Torres o Genç, sino que obedece simplemente a la necesidad imperiosa del BBVA de lograr más ingresos al coste que sea.

LA NECESIDAD DE LAS COMISIONES, EL NEGOCIO NO DA MÁS DE SÍ

El banco presentó beneficios por 1.120 millones en el primer trimestre, una cifra que contrasta con las pérdidas de hace un año. Cualquiera diría que la situación es muchísimo mejor, con razón, pero solo lo es por las causas externas. De hecho, el negocio core del BBVA, que es el de tomar y prestar dinero y cobrar por ello, sigue desangrándose. Pensemos en el principal generador de ingresos de las entidades: el margen de intereses. Dicha partida decreció un 2,8% entre ambos trimestres, en el tipo de cambio corriente (el que vale) la caída fue del 14,2%.

Con semejante hundimiento, la única forma de mantener la parte alta de la cuenta de resultados es a través de las comisiones, que crecieron hasta un 16,1%. Unos cobros que pueden llegar por el mantenimiento de las cuentas, la utilización de tarjetas, servicios financieros o seguros. Y, estas, son las condiciones que endureció el BBVA a finales del 2020 y ha vuelto a endurecer de cara a mediados de 2021. En otras palabras, el banco está dispuesto a seguir sacrificando depósitos y clientes para quedarse únicamente con aquellos que le son rentables expulsando al resto como se ha visto en el primer trimestre.

Pese a ello no está garantizado que las entidades puedan obtener una rentabilidad adecuada. De hecho, la banca está ajustando en la parte de los costes  con cierta virulencia que se ha traducido en miles de salidas. Las del BBVA, sin ir más lejos, han llevado a los sindicatos a proponer una huelga de cara al próximo 10 de mayo. Al final, la banca ha elegido su camino para bien o para mal.


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