miércoles, 4 agosto 2021 23:13

¿Cuáles son las estafas más surrealistas al comprar una vivienda?

Elegir la casa perfecta se convierte en una carrera de obstáculos, en la que los futuros propietarios deben estar muy atentos para no caer en ninguna trampa de agencias o caseros sin escrúpulos. Se trata de una de las decisiones más importantes a las que se enfrentan los compradores, y puede que la ilusión desaparezca si se topan con algún contratiempo.

La tendencia actual de los compradores potenciales es iniciar la búsqueda de la vivienda de sus sueños en los portales inmobiliarios online. Pues bien, algunos de los anuncios vienen con sorpresa: se vende la casa con okupas incluidos. El precio más bajo de lo habitual, y la imposibilidad de visitar el inmueble hacen presagiar que algo no va bien, aunque en otros casos en el propio anuncio se incluye este “detalle”.

Por ejemplo, en un popular portal inmobiliario se oferta un inmueble en la calle Fernando Giráldez en Madrid, y en la descripción se explica que “se vende casa okupada” y añade que “se recomienda que el comprador obtenga asesoramiento profesional antes de adoptar la decisión de compra”.

Aunque parezca algo raro, en el actual contexto de crisis económica es una práctica habitual: el casero se entera de que le han okupado el inmueble y decide venderlo, aunque pierda dinero, en vez de enfrentarse al largo proceso para lograr el desahucio.

En otra conocida página de productos de segunda mano, en su sección de Inmobiliario, se pueden ver varios anuncios de particulares que venden su casa con okupas. “Vendo piso ocupado”. De hecho, también se pueden encontrar numerosos anuncios de empresas que se dedican a adquirir activos okupados, y sin importar el estado en el que se encuentren.

“CONFUSIÓN” ENTRE CHALET Y MINI PISO

La venta de viviendas unifamiliares se ha disparado en el último año, ya que las necesidades han cambiado para muchas familias y ahora priman tener más espacio en casa y contar con un espacio al exterior, en detrimento de vivir en el centro de la ciudad.

Sin embargo, la picaresca en los portales inmobiliarios hace que en muchos anunciantes “equivoquen” los términos y denominen chalets a pisos de 50 metros cuadrados. Así, se puede leer un anuncio que vende “chalet adosado, ideal para una pareja o hacer un tipo apartamento unifamiliar”.

Lo mismo ocurre en otros anuncios que los titulan por chalets y luego en las fotografías se puede observar que son casas bajas adosadas, no la habitual construcción de chalets adosados con jardín. Por ejemplo, eso ocurre en un anuncio de un piso de 32 m2 cuyo título es “Vendo chalet”.

OCULTACIÓN DE CARGAS

Uno de los riesgos de decantarse por la compra de un inmueble entre particulares es la posibilidad de que existan pagos pendientes que pesen sobre el activo, como las cuotas hipotecarias, recibos de la comunidad, impuestos o posibles embargos. Para evitarlo, se debe exigir documentación como el último recibo del IBI o una carta del presidente de la comunidad confirmando que todas las cuotas ordinarias y extraordinarias están liquidadas.

Sin embargo, otras veces no es tan palpable y pueden surgir problemas a posteriori. Por ejemplo, en el caso de los bajos con jardín o áticos con terraza, estos espacios exteriores no suelen estar incluidos en la tasación de la vivienda, y son considerados como zonas comunes de la comunidad de vecinos. Esto podría afectar a la hora de una nueva tasación, o de querer cerrar esta zona.

Otro de los peligros es el fraude del contrato de arras falso. En este caso, el estafador pide al comprador que firme un contrato simulado con el fin de llevarse la señal y desaparecer. Para evitarlo, es recomendable delegar el papeleo en una gestoría o una agencia inmobiliaria.

TIMOS AL ESTILO DE LA ESTAMPITA

Existen varios tipos de estafa en el sector inmobiliario. Uno de ellos, y que recientemente se ha detenido a un estafador en la zona de El Retiro (Madrid), es el conocido como ‘rip deal’, que consiste en que aparece un supuesto comprador que está dispuesto a pagar hasta el doble del precio de la vivienda, a cambio, hay que devolverle el sobrante en billetes de menor valor que con los que va a pagar.

Otra de las variantes de esta estafa es aquel supuesto comprador interesado en adquirir la vivienda pero que, al tratarse de un hombre de negocios muy ajetreado, prefiere realizar la compra sin ver la vivienda. Aquí juegan con el truco del cambio de moneda y le piden al propietario que le devuelva el sobrante en euros, y no en su moneda de origen.

Aquí entra en juego la desesperación del propietario que si le urge la venta sería capaz de aceptar, y acaba cometiendo un fraude, ya que una parte de este montante se pagará con billetes falsos. Los portales inmobiliarios son un gancho muy suculento para llevar a cabo esta estafa.

Otra de las ciberestafas más extendidas es la presencia de un anuncio de un piso reformado, bien amueblado y con un precio de venta, o de alquiler, muy por debajo de la media del mercado. Al contactar con el propietario, asegura que por motivos laborales se encuentra fuera de España y que es necesario ingresarle una cuantía de dinero en concepto de fianza. Ante la escasez de oferta de inmuebles, algunos usuarios han caído en esta trampa, y más tarde descubren que no existe este anuncio, sino que se trata de la usurpación de las fotografías de un anuncio real con un precio mayor.


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