jueves, 6 mayo 2021 2:26

El BCE aboga por incrementar los ‘subsidios’ a la banca pese al castigo a los ahorradores

La banca europea puede respirar tranquila, al menos, por el momento. El Banco Central Europeo (BCE) tiene previsto mantener, e incluso aumentar, los subsidios que otorga a las entidades para que incrementen sus préstamos. Así lo aseguró al Financial Times el economista jefe del órgano bancario, Philip Lane, al señalar que el regulador cree que es más eficiente de cara a afianzar la recuperación económica mantener “las condiciones financieras favorables” que proseguir hundiendo los tipos de interés. Aunque Lane también avisó a los ahorradores de que se podría agudizar el pago por mantener el dinero en las cuentas corrientes.

El pasado mes de marzo, el BCE dio un giro en su estrategia para incrementar el volumen de crédito en la eurozona. Hasta ese momento, el organismo había apostado por incrementar los cobros, hasta el -0,5% actual, a las entidades por mantener el dinero aparcado en su balance. Con ello, el regulador esperaba que la banca fuera más propensa a abrir el grifo, pero la situación excepcional causada por la pandemia abrió la puerta a otra alternativa: pagar a los bancos, directamente, para dar los préstamos.

Para ello, utilizó un viejo conocido para proporcionar liquidez a las entidades, los TLTRO, a través de préstamos en condiciones muy ventajosas, denominados TLTRO. Aunque en su versión pandémica el supervisor dio un paso más allá. Así, el supervisor otorgó el dinero a las entidades a una tasa de interés más barata (del -1%) que la que cobra por las reservas (-0,5%). En otras palabras, el BCE se autoimpuso pérdidas que han ido transferidas directamente, en forma de ganancias, para los bancos europeos. Una fórmula controvertida que hasta ese momento prácticamente ningún banquero central se había atrevido a ejecutar porque significa “subsidiar a los banqueros codiciosos”.

EL CRÉDITO BARATO A LOS BANCOS NO TIENE SUELO

De hecho, este tipo de comentarios se han extendido desde verano en los países europeos y han ido exponiendo ante la opinión pública y política al BCE. Sin ir más lejos, esta política proporciono más de 30 millones de euros en ingresos a una pequeña entidad como Ibercaja, según se desprenden de sus cuentas. Una ‘mala imagen’ que los banqueros centrales siempre han querido evitar. Pero los planes del BCE podrían ser no solo seguir así, sino incluso incrementar esos ‘pagos’ encubiertos.

La principal razón es que a diferencia de lo que ocurre con el cobro por la tasa de depósito, que puede llevar a que los ciudadanos retiren su dinero de los bancos, no hay límite para reducir los intereses de los TLTRO. De hecho, algunos de sus defensores defienden que puedan caer hasta un -5% o un -10%. Uno de los principales paladines de este axioma es el propio Lane que, a su vez, se ha convertido en una de las voces más contundentes del entramado directivo del BCE. Incluso, por encima de la nueva presidenta del supervisor, Christine Lagarde.

Pero tampoco es cierto realmente que los intereses negativos impuestos por el BCE en sus créditos no tengan límite. De hecho, hay uno más que visible llamado inflación o el crecimiento de los precios. Técnicamente, siempre que un Banco Central quiera compensar sus pérdidas, transferencias de dinero a los Gobiernos o los bancos, se producen tensiones inflacionarias. Y, a su vez, a medida que más se incide en lo primero y se olvida de lo segundo, las presiones al alza son mayores. Por ello, el economista jefe del supervisor recuerda que “la evaluación de las condiciones favorables de financiación (…) depende de cuánto avancemos en términos de la previsión de inflación“.

EL EFECTIVO EN MÁXIMOS HISTÓRICOS, MIENTRAS LOS BANCOS COBRAN POR LOS DEPÓSITOS

Y, en la actualidad, las previsiones de inflación alta ya han dado más de un susto en los últimos meses. En primer lugar, llegaron las advertencias acerca de lo que podría llegar de cara al segundo semestre de 2020. Los economistas de Morgan Stanley alertaban de que podría producirse “un cambio fundamental en la dinámica de la inflación”. Para el que fuera vicepresidente del comité de fijación de tasas de interés de la Fed, Bill Dudley, también señaló que podrían ser necesarios fuertes aumentos de precio. Más tarde, el miedo se convirtió en pánico en el mercado de bonos durante algunas semanas del pasado mes de febrero.

Un primer aviso que muchos expertos piden no pasar por alto, aunque la inflación siga en mínimos históricos. Para ello, el BCE o bien podría finiquitar esas facilidades de crédito o bien rebajar todavía más la tasa a los depósitos, que llevaría a cerrar esas pérdidas en su cuenta de resultados. Lane apunta en la entrevista a esa misma solución al señalar que “hay margen para rebajar” dicha tasa. Pero tampoco es una verdad absoluta, ya que ese valor negativo anima a los consumidores a un mayor gasto en un momento, además, en el que una parte importante del ahorro actual es forzoso.

Además, tampoco está muy claro cual es el límite real para cobrar a los depósitos. Teóricamente, esa frontera era en la que los ciudadanos preferían sacar el dinero de las entidades y mantenerlo en efectivo. Lane dice que todavía hay margen, pero la realidad es que el dinero real físico que está en circulación en la actualidad nunca había sido tan grande pese al crecimiento continuado de los medios de pago digitales. Una pista de que, quizás, para muchos sí se ha sobrepasado ese tope máximo.

En definitiva, la situación no es fácil para el BCE. En términos normales, tampoco debería ser tan importante este juego de equilibrios, dado que la política fiscal sigue siendo la herramienta más poderosa que tienen Gobiernos y Banco Centrales. Pero en Europa eso no funciona, dado que todavía no hay una verdadera unión fiscal: “Es relevante que la eurozona tenga 20 políticas fiscales (…) una acción fiscal más conjunta sería eficaz para desbloquear una mayor capacidad fiscal en Europa”. Pero, hasta entonces, no queda otra.


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