Agrofruit, la empresa que quebró por un agujero en el 2000
Agrofruit, la empresa que quebró por un agujero en el 2000

La sociedad Agrofruit lideraba el mercado de la exportación de cítricos a Europa desde Cataluña, pero sus problemas financieros, derivados de un agujero en el año 2000, la llevaron a la quiebra. Entró en liquidación en 2018 y sus 50 empleados se quedaron en paro tras un ERE. Cuando se destapó la caja de los truenos, la deuda superaba los 50 millones de euros y un patrimonio negativo cercano a los 80 millones. El responsable de esta quiebra es su exdirector financiero, Xavier Guarner.

Tras las investigaciones sobre la gestión empresarial, la justicia catalana ha encontrado al exdirector general de la Agrofruit, Xavier Guarner, como principal culpable del estado de quiebra de la compañía. Según la Audiencia Provincial de Tarragona ha ratificado la condena contra el exdirectivo –dos años y tres meses de prisión, a pagar una multa de 3.000 euros y una indemnización de 800.902 euros- por la quiebra de la empresa. El juzgado 1 de lo Penal de Tortosa (Tarragona) le había condenado como responsable de un delito de societario de falsedad documental, según la sentencia firme, conocida este lunes y a la que ha tenido acceso MERCA2. Los afectados son la propia cooperativa, Allfresh Logistics Gmbh y SB Hotels Spain.

Según la sentencia, Agrofruit Export desarrollaba su actividad en la recolección, transporte y exportación de cítricos en Europa. Por su parte, Ebrefruit SAT directamente vinculada con Agrofruit dada su “actividad”, “la titularidad del capital social”, el domicilio fiscal y los integrantes del órgano administrativo. Guarner estaba sentado en el consejo de Agrofruit y fue despedido el 17 de julio de 2013, tras 22 años en la empresa. Además, fue también administrador, con poderes de control, de Ebrefruit y Agrofruit al mismo tiempo.

MAQUILLAJE DE CUENTAS DURANTE AÑOS

La sentencia desgrana toda la gestión de Guarner al frente de la empresa. La quiebra es fruto de una mala operación de una compra en Andalucía, que impidió compensar el año 2000. En esas fechas, recibía una sanción de 80 millones de pesetas. Sin embargo, lejos de afrontar la situación y solventarla, Guarner decidió esconder la nueva situación financiera de Agrofruit. Para la ocultación, procedió a montar un modelo de facturación ficticia a clientes, con el fin de conseguir anticipos de financiación. El sistema se alargó hasta el 2009.

Tras la imposibilidad de cobrar ingresos contabilizados, el exdirector ideó otro sistema para “maquillar las cuentas”, como no dar de baja subvenciones no concedidas o inflar el IVA de las facturas pendientes de devolución. Para ello se valió de descuentos bancarios de facturas falsas de Ebrefruit y Agrofruit, simulando falsas operaciones entre ambas empresas. Con esta simulación de operaciones presentaba facturas a los bancos para su descuento. El 5 de noviembre de 2013, el agujero alcanzaba los 5,484 millones de euros en Agrofruit por saldos no reconocidos de Ebrefruit durante años anteriores. El consejo le cesó doce días después.

Tampoco realizaba provisiones ante impagos, ni anotaba las ventas reales efectuadas a clientes, debido a que las inflaba para ocultar la situación de insolvencia. La banca intentó lanzar un salvavidas, pero la situación empresarial era nefasta pese a las ampliaciones de capital. Tal era la desastrosa situación financiera que fue el propio Guarner quien confesó la situación contable real al consejo. Tras esta confesión, llegó el concurso de acreedores y la liquidación. 50 trabajadores perdieron su empleo.

CONDUCTA PLANIFICADA MINUCIOSAMENTE

La empresa dejó agujeros en otras empresas, como la Cooperativa Agrícola San Isidro de Alcalá de Xivert, con 138.159 euros por un pagaré impagado y otros 16.444 por gastos de devolución en concepto de fruta aportada y no liquidada. A SB Hotels, 32.031 euros y otros 134.840 a Allfresh.

El exdirectivo trató de recurrir la primera sentencia al considerar que no había cometido un delito penal. Según el juez, “existía plena consciencia de todos los gestores de la delicada situación de la sociedad“. La Audiencia recuerda que la falsedad contable o en documentos que deben reflejar la imagen fiel de la empresa está penada con la cárcel.

También se hace referencia a la jurisprudencia del Tribunal Supremo en este sentido, cuya condena debe ser superior al año y medio de cárcel. El amaño contable fue tal que ni el propio exdirector tenía conocimiento de las pérdidas reales de la empresa.

“Su actuación no obedece a un conducta imprudente (…) sino por el contrario se ha desarrollado en base a una conducta planificada minuciosamente durante muchos años”, reza la sentencia.