Lucas de Meo, CEO de Renault

Renault ha registrado las peores pérdidas de su historia por la pandemia y la escasez de chips electrónicos. Según los números de la compañía, los números rojos son de 8.046 millones de euros en 2020, frente a los 19 millones de beneficio en 2019.

El impacto de la pandemia fue fuerte durante el primer semestre del año, con una mejora sustancial en la segunda mitad al aumentar la productividad de julio a diciembre. La escasez de chips electrónicos ha supuesto una caída en la producción de 100.000 vehículos, según ha indicado la automovilística francesa.

Resultados consolidados de Renault en 2020

Por otro lado, Renault ha reducido su facturación hasta los 43.474 millones, una caída del 21,7% respecto al 2019. Las pérdidas netas atribuidos alcanzaron los 8.008 millones de euros, frente a los 141 millones del pasado ejercicio. Además, las pérdidas operativas de Renault alcanzaron los 1.999 millones de euros, frente a un beneficio de 2.105 millones de 2019.

EL FLUJO DE CAJA, NEGATIVO

El flujo de caja libre operativo en automotriz e incluyendo AVTOVAZ registró números negativos de 4.551 millones. El grupo no ha percibido dividendos por la política del Banco Central Europeo, ha registrado descensos en el margen operativo.

Renault remontó en la segunda mitad del año, aunque de forma insuficiente para mitigar los estragos de los primeros seis meses. Así, el volumen de negocios retrocedió un 8,9%, y 660 millones de euros en pérdidas netas en la última parte del año.

En el último segundo semestre, el flujo de caja libre arrojó números verdes de 1.824 millones de euros por la gestión de inversiones y un cambio en el requisito de capital de trabajo, aunque insuficiente para compensar la caída de los primeros seis meses del año. La posición de caja neta de automoción ha sido también negativa al cierre del ejercicio, con 3.579 millones, frente a los números verdes de 1.734 millones de euros de 2019.

“Este resultado es fruto del esfuerzo de todos, de la acertada aceleración del plan de reducción de costes fijos y de una mejora en nuestra política de precios. Se da prioridad a la rentabilidad y a la generación de cash, como se anunció en nuestro plan estratégico Renaulution”, ha declarado el director general del grupo Renault, Luca de Meo.

ESCASEZ DE CHIPS

Este 2021 será un nuevo año “difícil” para Renault por la escasez de los chips electrónicos. Sobre ello, la compañía espera que el pico de esta situación se debería alcanzar en el segundo trimestre, por lo que se recuperará la producción en los últimos seis meses del año, aunque calcula un riesgo del orden de 100.000 vehículos menos al año.

“El grupo está enteramente dedicado a limitar tanto como sea posible el impacto en la producción” por la escasez de estos componentes. “El pico de la escasez debería alcanzarse en el segundo trimestre”, ha estimado.

“El 2021 será difícil, con incertidumbres relacionadas con las crisis sanitarias y el suministro de componentes electrónicos. Afrontaremos estos retos de forma colectiva, en la dinámica de recuperación emprendida desde el pasado verano”, ha añadido De Meo.

No obstante, Renault ha confirmado sus objetivos para 2023, cuando tendrá un margen operacional superior al 3%, un flujo de caja libre acumulado de unos 3.000 millones de euros y sus inversiones y gastos en investigación y desarrollo rondarán el 8% de su cifra de negocio.