El primer fabricante mundial de automóviles, Toyota, se anotó un beneficio neto atribuido de 1,46 billones de yenes (11.560 millones de euros al cambio actual) en los tres primeros trimestres del año fiscal 2020-2021 (de abril a diciembre de 2020), un 14,1% de retroceso en comparación con el año precedente.

La reducción de costes experimentada por la compañía que lidera Akio Toyoda en el período logró amortiguar el impacto de la crisis sanitaria del coronavirus, que motivó una reducción de las matriculaciones y también una paralización temporal de la actividad productiva a causa de los confinamientos.

Toyota finalizó los nueve primeros meses del ejercicio fiscal 2020-2021 con un volumen mundial de matriculaciones de 7,21 millones de unidades, lo que representa una disminución del 11,4% en la comparativa con el mismo período del año previo.

La cifra de negocio de Toyota entre abril y diciembre de 2020 alcanzó 19,52 billones de yenes (153.742 millones de euros), un 15% de retroceso respecto a los ingresos contabilizados en los mismos meses de 2019.

El grupo nipón finalizó los tres primeros cuartos del año con 1,5 billones de yenes (11.873 millones de euros) de beneficio operativo, lo que se traduce en una disminución del 26,1% en la comparativa con el mismo período del ejercicio fiscal 2019-2020.

Para el año completo, que finaliza en marzo, Toyota estima lograr un beneficio neto atribuido de 1,9 billones de yenes (14.960 millones de euros), un 6,7% menos, al tiempo que su facturación anual rondará los 26,5 billones de yenes (208.661 millones de euros), un 11,3% menos.