Repsol
Antonio Brufau, pte. de Repsol

Repsol mantiene viva su lucha por conseguir que exista una neutralidad tecnológica en la actual revolución ‘verde’. La petrolera asume que parte con cierta desventaja frente a otras compañías, sobre todo las eléctricas, ante un escenario obsesivo de electrificación de la economía. Pero mientras que tenga un altavoz, sus principales portavoces tienen muy claro el mensaje.

Así lo ha demostrado el presidente de Repsol, Antonio Brufau, que ha reclamado acometer la transición energética y la transformación industrial de España sobre las fortalezas tecnológicas y ventajas competitivas del país y apoyando a la industria nacional existente. El mensaje es claro: con lo que existe se puede avanzar sin dejar de lado, sobre todo, las inversiones ejecutadas en la última década.

Lo ha dicho este viernes en su discurso de clausura del ‘IX Simposio Empresarial Internacional Funseam’, en el que ha señalado que estos cambios juegan un papel clave, pero ha advertido de que deben hacerse “desde la eficiencia y la competitividad”.

Estas declaraciones se sitúan en un contexto donde Repsol planteará pelea ante la reciente creación del Fondo Nacional para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico (FNSSE). Se trata del compromiso por parte del Gobierno de abaratar el recibo eléctrico sacando los pagos que se deben realizar a las renovables y que se incluyen en la factura. Este fondo, que perjudica sobre todo a la petrolera, ha levantado en armas a Repsol y, próximamente, sabremos que da la batalla legal.

Ante este escenario, Brufau ha remarcado su mensaje institucional. “No se trata ni de improvisar ni de promocionar a unos sectores o tecnologías a costa de desplazar a otros del mercado“, ha señalado, y ha dicho que la nueva industria, basada en conceptos como la economía circular, las energías renovables y la electromovilidad, entre otros, debe desarrollarse complementando una industria existente, líder y eficiente.

Para Brufau, de esta crisis, como en todas, se debe salir aprendiendo, y ha defendido que para conseguir una España más productiva, competitiva y eficiente, hay que apoyar “de forma inequívoca a la industria nacional”.

“Por tanto, alcanzar la meta de una y ordenada rápida descarbonización de la economía basada en criterios de competitividad está en nuestras manos. Podemos y debemos hacerlo poniendo el enfoque en lo industrial”, ha insistido.

REPSOL PIDE NEUTRALIDAD Y PRUDENCIA

Ha sostenido que, con la crisis derivada de la pandemia, se ha puesto de manifiesto que la transición energética es “imparable”, y que antes había que afrontar desafíos para que la transición energética fuera eficiente, sostenible y justa.

“Ahora tiene que ser igual, pero debe hacerse de forma más rápida y reforzando el desarrollo de una nueva economía mucho más inclusiva, colaborativa y donde la política de alianzas multisectoriales y la participación público-privada sea más necesaria que nunca. Hay que promover la ciencia y que las tecnologías compitan entre sí sin ningún tipo de ideología a priori”, ha defendido.

Brufau también ha advertido de que los avances tecnológicos escalan a ritmos exponenciales, por lo que, según él, es extremadamente difícil anticipar o prever cual será la tecnología líder en 5, 10 o 15 años: “Por lo cual, tenemos que ser muy prudentes”.