Desde el cuarto trimestre de 2017 y hasta ahora, se calcula que hay casi 7.000 empresas que han trasladado su sede social desde Cataluña a otras regiones. La denominada “fuga de empresas” se produjo tras el referéndum ilegal de independencia que convocó el Gobierno de Cataluña y que se celebró sin éxito el 1 de octubre de 2017. Precisamente ese mes se alcanzó el punto más alto de salidas.

Los catalanes no consiguieron su independencia, pero el daño ya estaba hecho pues la razón que llevó a todas estas compañías a mudarse fue precisamente la inestabilidad política, la incertidumbre y la inseguridad jurídica que tenían los accionistas ante la posibilidad de que Cataluña dejara de pertenecer a España.

El sector financiero no fue una excepción y dos de los principales bancos de España protagonizaron un acontecimiento histórico. Con motivo de las elecciones catalana que se celebrarán el próximo domingo 14 de febrero, MERCA2 publica un especial destacando qué consecuencias tuvo para las empresas del país las tan polémicas elecciones de 2017 en Cataluña.

Las mismas se celebraron en diciembre (dos años antes de lo previsto) después de que el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tuviera que aplicar el artículo 155 de la Constitución, disolver la Cámara y convocar elecciones para tres meses después. Todo porque el Parlamento de Cataluña había aprobado la declaración unilateral de independencia en fraude de ley estatutaria.

FUGA DE BANCOS

En el sector financiero, el primero que dio el paso fue el Banco Sabadell el 5 de octubre de 2017. La entidad que preside Josep Oliu cambió de sede de Cataluña a Alicante tras más de 130 años instalada en la ciudad condal y a día de hoy no ha vuelto. Un día más tarde hacía lo propio CaixaBank, la entidad financiera más grande Cataluña mudó su sede por primera vez en 113 años a Valencia y también ahora continúa allí.

A su vez, ese día el grupo bancario italiano Mediolanum trasladó su domicilio social de Barcelona y Arquia Banca, entidad especializada en el asesoramiento a profesionales se fue a Madrid tras 34 años en Cataluña. Los que si decidieron quedarse fueron las cooperativas de crédito Caja de Ingenieros y Caixa Rural de Guissona.

La pregunta es si el cambio de sede y por tanto de domicilio social afectó a los clientes, accionistas o a la actividad de la propia empresa y la respuesta es que no. Se trató principalmente de algo simbólico, una cuestión de imagen o de orgullo. Sabadell y CaixaBank son dos entidades históricas, que empezaron desde cero en Cataluña (el primero financiando a la industria textil local y el segundo para ayudar a que las clases más desfavorecidas dispusiesen de cierta autonomía y seguridad en su vida familiar) y con el tiempo fueron creciendo hasta convertirse en líderes a nivel nacional.

El banco de Oliu es el cuarto más grande a nivel nacional y el de Jordi Gual el tercero. Y que dos gigantes decidan mudarse de la ciudad que les vio crecer durante más de 100 años, no es plato de buen gusto. El propio Artur Mas, siendo presidente de la Generalitat dijo en 2015 que ninguna entidad financiera se iría de Cataluña por el ‘procés’. Incluso llegó a afirmar que se iban a “pelear” por quedarse. Pero ahora que ya se sabe el final de la historia, sobra decir que se equivocó.

MENOS IMPUESTOS PARA CATALUÑA

Donde sí afectó el cambio de domicilio social es en el pago de impuestos. La Ley General Tributaria establece que el domicilio fiscal de una compañía será el mismo que el domicilio social, así que les toca tributar donde estén afincadas.

El principal tributo que pagan las empresas es el Impuesto de Sociedades y este es estatal, es decir lo van a pagar igual estén en Cataluña o en Valencia. Pero hay otros que son municipales o autonómicos y se pagan en el lugar donde se localice el domicilio social. Es el caso del impuesto de actividades económicas o el del de transmisiones patrimoniales, que grava operaciones societarias, como ampliaciones o reducciones de capital. Resumiendo, que CaixaBank y Sabadell no pagan impuestos en Cataluña desde 2017.

También se ha notado el cambio en los consejos de administración y las juntas generales de accionistas. CaixaBank ya presentó los resultados de los primeros nueve meses de 2017 en Valencia y poco después su primera junta en el Palacio de Congresos de la ciudad. Sabadell ha optado por presentar los resultados trimestrales en Madrid, pero desde 2018 celebra las Juntas de Accionistas en Alicante.

ESENCIA CATALANA

CaixaBank decidió hace ya más de tres años trasladar el domicilio social a la calle Pintor Sorolla, 2-4, de Valencia y ahora, que la entidad se encuentra inmersa en un proceso de fusión con Bankia (se prevé que esté cerrado en este primer trimestre del año) esto no va a cambiar. La sede de la futura entidad se mantendrá en Valencia, donde ahora están ubicadas las de Bankia y CaixaBank.

El pasado mes de diciembre, cuando CaixaBank celebró la junta extraordinaria de accionistas para aprobar la fusión, algunos sindicatos le reprocharon que la operación suponía “un golpe a la esencia catalana originaria de La Caixa” que empezó con el cambio de sede.

“Le dio la espalda al país donde nació”, recriminó el Sindicat d’Estalvi de Catalunya al consejero delegado, Gonzalo Gortázar. Y parece que esto es lo que más daño ha hecho en Cataluña, porque en lo que se refiere a negocio bancario ambas entidades pueden presumir de no haber notado el impacto.

En este tiempo ninguna de las dos ha perdido cuota de mercado en la región ni han llevado a cabo un cierre de oficinas masivo. Sabadell tenía a cierre de 2017, 559 sucursales en Cataluña y a cierre de 2019, 545. También en 2017, el Banco de Oliu alcanzó una cuota de negocio en Cataluña del 16% y actualmente ronda el 17%.

Si hablamos del banco que preside Jordi Gual más de lo mismo, cerró 2017 con un 17,6% de cuota de mercado en la región y este 2021, una vez fusionado con Bankia -según un estudio elaborado por Credit Suisse- será el banco con mayor presencia en Cataluña, con el 37% de cuota de mercado.