miércoles, 21 abril 2021 1:01

Portobello recibió 22,2 M€ de Vivanta después de suscribir un crédito ICO millonario

Portobello se cobró generosamente sus esfuerzos por Vivanta. Así, el fondo español recibió más de 2,2 millones de euros en concepto de intereses, antes de entregar la propiedad de la red de clínicas el pasado 4 de diciembre. Una cantidad que rechina por muchos aspectos, pero principalmente por la mala situación financiera de la compañía. De hecho, meses antes recibió distintos préstamos ICO por cerca de 9,25 millones de euros que se articularon a través del Banco Santander.

La inyección de dinero, con avales públicos, se recibió a finales de mayo y se dividió en dos partidas diferentes. El grueso fue a parar a la filial Clínicas Vivanta a través de un préstamo de seis millones de euros que vencía en 2024. El capital restante se destinó a la sociedad Vivanta Finance, además, en dos tramos diferentes. Uno primero de 2,5 millones y otro posterior de 750.000 euros que deberán devolverse en mayo de 2023. Además, ambos préstamos contaban con un año de carencia, aunque ahora serán dos gracias a las medidas tomadas por el Gobierno meses atrás.

Aunque no son las únicas ayudas públicas que ha recibido Vivanta bajo la propiedad de Portobello. De hecho, las clínicas también se han beneficiado de las facilidades dispuestas para acogerse a los ERTEs promovidas por el Gobierno. Así, la cadena presentó el expediente en mayo para su plantilla, compuesta por más de 2.200 trabajadores. El último capítulo (laboral) de la compañía es la firma de un ERE, ligado obligatoriamente a la reestructuración de deuda ejecutado en diciembre, que implica la salida de 360 empleados.

PORTOBELLO RECIBIÓ DE VIVANTA MÁS DE 22,2 M€

Curiosamente, al mismo tiempo que se ejecutaba la reestructuración de capital, el cambio de propiedad y se confirmaba el ERE a la plantilla, los administradores de la sociedad hacían efectivo el pago a Portobello. “El importe total del crédito a Portobello a 4 de diciembre será de 22.132.145 euros (…) todo el citado importe del crédito a Portobello será aportado y compensado”, recoge el informe emitido por el consejo de administración de la sociedad Cartera Vivanta al que ha tenido acceso MERCA2.

Si el hecho de recibir 22,1 millones en mitad de una reestructuración de capital, a las puertas de centenares de despidos y tras recibir avales públicos, parece ya de por sí sombrío todavía lo es más como se ha articulado dicho pago. Así, todo empieza a mediados de 2019 cuando se reconocen por primera vez que existen tensiones financieras en la tesorería. La firma contrata a Deloitte para solucionarlos, pero no se arreglan. Entonces, se recurre a una financiación extra que proporciona Portobello, por valor de 20 millones.

Hasta ahí, no existen problemas mayores. Pero a medida que se pone la lupa se pueden encontrar detalles desagradables. En primer lugar, se impone un tipo de interés excesivo, del 10% capitalizable, muy superior al de los otros acreedores, el banco francés BNP y el fondo Ares, que es del 7%. Además, se mantiene oculto deliberadamente. De hecho, en las últimas cuentas presentadas simplemente se explica que se trata de un tipo de interés “fijo” y de “mercado”. Obviamente, ese 10% es muy superior al del mercado.

Por último, que esos problemas evidentes que se conocían desde los primeros meses de 2019 no fueron impedimentos para que Ares y BNP cobrasen unos intereses muy elevados. En concreto, el pago de intereses que declara Vivanta en ese año asciende a 16,5 millones.

EL FONDO IMPUSO CONDICIONES LEONINAS QUE POSIBILITARON EL PAGO FINAL

Pero hay más. En ese primer año, Vivanta tomó hasta 11 millones de esa línea de crédito, lo que implicó un pago de intereses de 312.000 euros. Una cantidad que en ese momento no se desembolsó. A lo largo de 2020, la firma vuelve a acceder en distintos tiempos, una vez que recibe los créditos ICO la necesidad se hace más llevadera, al resto de la línea de crédito ofrecida por Portobello. Pero la cifra de intereses a finales de 2020 es muy superior a la de 2019. De hecho, los 312.000 euros (por 11 millones) se convierten en 2,21 millones, en otras palabras, el dinero a pagar se multiplica por siete pese a que se recibe menos dinero (solo 9 millones) en 2020.

¿Qué ocurre? Sencillamente, que Portobello hace líquido todo el préstamo y los intereses que se debían cobrar hasta 2024. De hecho, el capital, los 20 millones, no debía repagarse hasta ese año, pero el fondo logra hacerlo líquido gracias a las duras condiciones impuestas a la línea de financiación que se reforzadas en mayo de 2020. El contrato firmado establecía una serie de condiciones vinculadas al cumplimiento de determinadas ratios financieras que, obviamente, se incumplieron por la mala situación de la compañía.

Así, una vez incumplidas las cláusulas el prestamista, Portobello, puede reclamar el pago anticipado del dinero. Una condición imprescindible para que durante la ampliación de capital en Vivanta, a través de la capitalización de deuda, puede recibir el pago. De hecho, el informe emitido por el consejo de administración señala que para ordenar el pago al fondo español se utiliza el artículo 301.1 de la Ley de Sociedades de Capital. Un punto que explica que para realizar una “compensación de créditos” estos “deberán ser totalmente líquidos y exigibles”.


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