DIA ha ejecutado el traspaso de su deuda a Luxemburgo. Así, la sociedad en la que mantenía todo su pasivo, DIA Finance, dependerá a partir de ahora de una de las siete matrices que creó en dicha región en verano de 2019, según consta en el Registro Mercantil. Un movimiento que se circunscribe al proceso iniciado hace año y medio de creación de filiales para repartir sus activos, conocido como Hive Down, al que le obligaron sus acreedores. Y que, además, allana el camino de cara a su futura ampliación de capital.

La sociedad se creó en julio de 2019 a raíz del acuerdo con los acreedores para concentrar toda la deuda del grupo. Un pasivo que está compuesto tanto por la deuda bancaria como por las distintas inyecciones de capital que ha ejecutado el magnate Mijail Fridman. De hecho, el 31 de enero de 2020 la filial asumió como propia la aportación de capital de 200 millones inicial, cuyo prestamista fue la firma luxemburguesa (cuyo accionista mayoritario es L1R Invest1 Holdings) DEA Finance.

Aunque no ha sido la única, puesto que la filial también se ha utilizado para la operación de compra de bonos que se ha llevado a cabo a lo largo de 2020. En concreto, la compañía anunció que adquiriría la totalidad de la deuda del grupo en manos de los bonistas que vencían tanto en 2021 como en 2023. En principio, Fridman ha utilizado de nuevo su brazo financiero, DEA Finance, pero ese pasivo se ha cargado al balance de la sociedad controlada por la distribuidora. Un movimiento que se contemplaba ya anteriormente: “El Acuerdo de Financiación también permite que el Grupo formalice una financiación adicional para refinanciar los Bonos 2021 (…) la deuda debe ser formalizada por DIA Finance“.

AMPLIACIÓN DE CAPITAL EN DIA PODRÍA CERRARSE EN ABRIL

Los cambios societarios en DIA Finance podrían tener otros efectos más allá de contentar a los acreedores. Uno de ellos, sería el de utilizar dicha firma para ratificar la ampliación de capital que tiene previsto el grupo, apuntan fuentes financieras. Así, una de las opciones que estaría barajando Fridman es la de convertir ese volumen de créditos en capital próximamente. De hecho, dichas fuentes apuntan a que las cifras casan perfectamente.

Así, Fridman se puso como tope para la adquisición de bonos, ante la imposibilidad de la firma de repagarlos, la recompra por un máximo de 450 millones de euros. La cifra, curiosamente, es la cantidad exacta que debería inyectar el magnate ruso en el capital de DIA, dado que es propietario del 75% de la firma, en el caso de que se ejecutase una ampliación por 600 millones como se preveía. Aun así, el volumen final ha sido muy superior y tras las últimas compras, incluida la anunciada en octubre, ha superado incluso los 600 millones de euros.

Una circunstancia que tiene una doble lectura si finalmente Fridman apuesta por una conversión de deuda por acciones. La principal (y la que más temen los pequeños inversores) es incrementar considerablemente la cifra final de la ampliación para poder añadir un porcentaje adicional a su poder. Al fin y al cabo, su intención en un principio era la de comprar el 100% de la firma de supermercados y sacarla de la Bolsa. El plan podría ser oficial en los próximos meses una vez se desvelen las condiciones de la ampliación. Una operación que podría ejecutarse en abril, señalan desde la compañía.

DIA, LUXEMBURGO Y UNOS INTERESES MUY ALTOS

La utilización de Luxemburgo como epicentro de las nuevas matrices de las que cuelguen los activos tiene dos visiones distintas. Una por su rapidez legal y otra, evidente, por su tributación laxa. “Localizar las nuevas sociedades en Luxemburgo fue una condición de los bancos”, explican desde DIA. La razón oficial es que la legislación luxemburguesa es más rápida y ofrece mayores garantías a los acreedores. Unas características qué en mitad de un proceso de reestructuración y quiebra técnica, como el vivido en 2019, se antoja como vital.

Aunque no se puede perder de vista el organigrama creado para favorecer la ingeniería fiscal. Así, los créditos que debe devolver DIA a Fridman, a través de DIA Finance, se hacen con un interés relativamente alto, un 7%. Lo anterior, es una fórmula muy utilizada por los fondos en general para optimizar la estructura fiscal de cualquier empresa en la que invierten. Así, ellos inyectan el capital a una matriz y luego se retribuye con un interés muy alto que la rentabilidad del proyecto. En este proceso, la matriz ulterior (que recibe los pagos) debe estar en un país con una tributación laxa como Luxemburgo o Países Bajos.

Al fin y al cabo, la deuda y sus intereses no pagan impuestos, mientras que los beneficios y los dividendos sí. Un viejo truco que todavía sigue muy vigente. En el caso Fridman le puede servir especialmente si logra excluir a la compañía de la Bolsa, como ya lo intentó. Aunque eso ahora ya parece difícil. Aun así, los nuevos pasos que sigue dando la compañía serán cruciales de cara a su futuro, primero para contentar a acreedores y, posteriormente, para acometer una ampliación que permita al grupo seguir creciendo.