Iberdrola

Este principio de año guardaba importantes movimientos en materia energética con la subasta de capacidad renovable programada por el Gobierno. 3.000 MW en juego -a un precio promedio de 24,4€- que han dejado un tablero muy repartido donde destacan Capital Energy e Iberdrola. No obstante, el objetivo final es conseguir que los usuarios tengan unos precios de la luz más competitivos y el suministro eléctrico siempre esté disponible. Axiomas que no se deben olvidar.

Pero como en toda subasta, el resultado final deja ciertos “vencedores” y “vencidos”. Un nombre propio sobresale: Capital Energy. La energética considera que los 620 MW eólicos adjudicados, todos por los que competía, ratifican “la credibilidad de su proyecto empresarial” y “su vocación industrial de largo plazo, con el consiguiente efecto tractor y el positivo impacto sobre el empleo”.

Asimismo, desde la compañía han puesto en valor la “elevada eficiencia” del grupo, que le ha permitido presentar en la subasta ofertas “muy competitivas, sin renunciar a la rentabilidad que requieren sus inversiones”, así como “la competitividad” de su cartera de proyectos, con más de 35 GW a día de hoy, de los que cerca de 7 GW tienen los derechos de acceso a la red concedidos.

En cuanto al reparto de capacidad en la subasta, una de las grandes triunfadoras en materia solar ha sido X-Elio. El grupo de renovables dirigido por Lluis Noguera se ha llevado una importante parte con unos 300 MW. De igual modo, Iberdrola, con otros 243 MW en capacidad fotovoltaica se puede sentir satisfecha, puesto que apuntala la pata renovable menos desarrollada que tiene.

Por su parte, EDPR y Naturgy han salido también vencedores en la subasta tanto en eólica como en fotovoltaica. En el caso de la filial ‘verde’ de EDP se ha hecho con algo más de 150 MW, aunque la mayor parte de ellos en solar. Mientras, la energética presidida por Francisco Reynés -en pleno tsunami corporativo-, que también fue adjudicataria en la subasta de 2017, se ha hecho en esta ocasión con casi 200 MW en fototovoltaica y otros 40 MW en eólica, reafirmando así su apuesta por las renovables en los próximos años.

La energética dirigida por José Bogas se ha hecho con unos 50 MW en fotovoltaica. Igualmente, Acciona, una de las compañías que participaba en esta subasta después de no haber acudido a las celebradas anteriormente, se ha adjudicado también algo más de 100 MW fotovoltaicos. Asimismo, Greenalia se ha hecho con más de 130 MW.

DETRÁS DE LA SUBASTA

Sobre las cuestiones formales, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) deberá validar estos resultados de la subasta de renovables para que sean aprobados.

Y en cuanto a otros nombres propios de esta subasta, la puja ha contado con una elevada participación por parte del sector empresarial, resultando adjudicatarios, además, otras actores como la surcoreana Hanwha, Elawan o Enerfin.

Y entre las compañías que finalmente se quedarán fuera, Repsol se estrenaba en este proceso, aunque finalmente ha visto como la puja se alejaba de su ‘regla de oro’ de rentabilidad, y Forestalia, la gran vencedora en las anteriores subastas, no se han adjudicado nada.

Con la puja de este martes, el Gobierno recuperaba las subastas de renovables con el objetivo de dar un impulso definitivo al objetivo de despliegue de energías ‘verdes’ para esta década.

La primera de estas nuevas subastas ponía en juego un cupo objetivo de 3.000 megavatios (MW), de los cuales dos tercios serán copados por la fotovoltaica (1.000 MW) y la eólica terrestre (1.000 MW), quedando el resto de potencia a subastar sin restricción tecnológica.

La última de las subastas celebrada en España, en julio de 2017, adjudicó más de 5.000 MW, de los cuales 3.909 MW fueron para instalaciones fotovoltaicas y 1.128 MW para instalaciones eólicas, repartidos entre unas cuarenta empresas.

IMPRESIONES FAVORABLES

Sin mucho tiempo para reaccionar, alguno de los principales actores del sector -al margen de las propias empresas implicadas-, han querido trasladar de forma pública sus impresiones. Desde APPA Renovables estiman que las distintas características de los proyectos renovables, tanto por sus diferentes tecnologías como por el tamaño de las instalaciones, hacen necesario dotar de una mayor especificidad a las subastas.

No puede competir una planta fotovoltaica de 200 MW que busca inyectar en la red con una instalación cuya producción puede abastecer a una pequeña demanda. Debemos definir las necesidades en función de las redes disponibles y evolucionar hacia un modelo más distribuido y cercano al consumo”, ha explicado José María González Moya, director general de APPA Renovables, que también ha recordado cómo debe medirse el éxito de las subastas: “Una gran participación es una magnífica noticia para el sector, pero, al igual que en las subastas de 2016 y 2017, el éxito se medirá en función de los proyectos que, finalmente, se conecten a red”.

OBJETIVO: ABARATAR LA ELECTRICIDAD

Por primera vez, los proyectos que han salido adjudicatarios percibirán un precio inferior al mercado, que será el mismo todos los días. Esto contribuirá a reducir de forma directa la volatilidad del precio de la electricidad y permitirá observar, sin necesidad de ulteriores análisis, cómo las renovables abaratan de forma efectiva el precio de la electricidad.

Los 3.000 MW de nueva potencia limpia son un magnífico ejemplo de cómo las renovables han alcanzado la competitividad económica y se constata algo que desde la asociación se ha defendido desde hace décadas: la apuesta por las renovables ha sido acertada.

Por lo que se conoce de las ofertas adjudicadas en la subasta, se han presentado una gran diversidad de precios, todos ellos por debajo de las cifras habituales del mercado eléctrico. Desde APPA Renovables se resalta el hecho de que no todos estos precios pueden obedecer a un único criterio de coste-beneficio, por lo que algunas de las ofertas se podrían corresponder a estrategias corporativas de posicionamiento dentro del sector.