Bankia

Banca pública ¿sí o no? Es el eterno debate en lo político, social y económico. No es nuevo, de hecho, lleva bastantes años encima de la mesa, pero la fusión de Bankia con CaixaBank ha difuminado el sueño de aquellos que se mostraban a favor de que España contara con una entidad de servicio público como La Banque Postale de Francia o la Poste Italiane Italia.

El partido de Pablo Iglesias ha sido en los últimos años el que más lo ha defendido. Tanto, que en octubre de 2018 llevó al Congreso la propuesta de convertir a Bankia definitivamente en una entidad pública fusionándola con el Instituto de Crédito Oficial (ICO). Y esto ocurría solo un año y medio después de que el Congreso rechazara una iniciativa similar propuesta por ellos. En la última tampoco hubo suerte.

pero esto no frenó a Unidas Podemos, que siempre ha tratado de impedir la privatización de Bankia. Así que llevó su propuesta en el programa electoral de las elecciones generales de noviembre de 2019, las mismas que le permitieron gobernar en coalición con el PSOE. Pero una vez que empezó la legislatura, el vicepresidente segundo relajó su discurso.

LOS PLANES DE IGLESIAS NO VEN LA LUZ

En febrero de 2020, en una entrevista en La Sexta, Iglesias aseguraba que Sánchez estaba de acuerdo con él en que “tiene que haber una banca pública en España” pero no mencionó a Bankia, solo apuntó al ICO como candidato. Un mensaje bastante distinto al que había trasladado en la misma cadena un año antes (noviembre de 2018) cuando directamente cargó contra Bankia, señalando que todos debían saber que el 60% de la entidad la habían comprado los españoles y en concreto, nos había costado 22.000 millones de euros. También defendía que si finalmente se conseguía que Bankia fuera pública, sería difícil que hubiera un oligopolio de bancos estafaran a la gente.

Pero a lo largo del pasado año, y ya con Unidas Podemos en el Gobierno, distintas personalidades aclararon que los planes de Pablo Iglesias no se iban a llevar a cabo. Uno de ellos fue el vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos. Justo antes del estallido de la pandemia, destacó en una entrevista con Expansión que Bankia tenía que ser privada, solo había que buscar “el mejor momento” para maximizar los ingresos para el Frob y el Estado. En este sentido, explicaba que no le correspondía a él decidir cuándo se iba a realizar la privatización, pero apuntaba a que era importante que se acabara haciendo.

O su promesa se hizo oír, o De Guindos sabía algo. Pues tal y como ya han reconocido el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri y el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, poco tiempo después del estallido de la pandemia del covid-19 se dio el primer acercamiento entre las dos entidades.

BANKIA SE FUSIONA

Sin especificar fechas, los dos directivos explicaron el día que presentaron a la prensa el proyecto común de fusión, que antes del verano el accionista mayoritario de la entidad catalana (CriteriaCaixa) controlada al 100% por la Fundación Bancaria La Caixa, planteó al Ministerio de Economía, la posibilidad de estudiar o hacer posible una fusión con Bankia.

Todos entendieron que tenía sentido explorar esta posibilidad y se empezó a analizar si tenía sentido industrial. La primera reunión se celebró el 25 de agosto y ese mismo día se inició la contratación de asesores, auditores, bancos de inversión.. .que son los que estudiaron si era posible la operación. El resultado fue que el día 3 de septiembre de 2020 las entidades ya confirmaron avances a la CNMV y el día 17 de ese mes, que habría fusión. Los directivos aclararon entonces que la crisis derivada del coronavirus había tenido impacto y hace que la operación tenga más sentido, pero no implica que no hubiera habido un acercamiento sin ella.

Este fue el momento en el que se esfumó el sueño de todos aquellos que habían peleado por una banca pública en España. Aunque el presidente de Bankia – que ya se había manifestado infinidad de veces sobre el futuro de la entidad- parecía tenerlo bastante claro. Goirigolzarri siempre ha comentado que respeta a aquellos que quieren que Bankia sea pública, pero no lo comparte.

“Si por banca pública se entiende que se use un banco comercial, con cuotas amplias, como instrumento de política económica, a mí no me parece correcto. Es un error como he explicado siempre”. Así de rotundo se mostró la última vez que habló del tema, el día que la junta de accionistas del banco aprobó la fusión. También en ese encuentro, el presidente del banco destacaba que las entidades financieras deben gestionarse con absoluta independencia porque si no las posibilidades de fracaso son muy amplias. “Con esto no digo que no haya espacio para entidades públicas, si lo hay, y se está desarrollando con el ICO”, argumentaba.

LA REACCIÓN A LA FUSIÓN

El pasado 4 de septiembre, apenas unas horas después de que Bankia y CaixaBank anunciaran que iniciaban conversaciones para fusionarse, Unidas Podemos hizo su primera valoración. Lo hizo el secretario de Economía y secretario de Estado de Derechos Sociales del partido, Nacho Álvarez, en su cuenta de Twitter pero acto seguido lo compartía Pablo Iglesias.

Como se podía prever, el partido no vio con buenos ojos esta operación. De hecho, señaló que era “preocupante” por los riesgos que conlleva para la competencia del mercado, la estabilidad del sector financiero, el empleo en las entidades y la recuperación de ayudas

La formación morada fue más allá, rechazó una “reprivatización” de la entidad y reivindicó la necesidad de contar con “una banca pública eficiente” para “impulsar la modernización del tejido productivo”. Y en este sentido señalaron que Bankia era “el embrión para ello”. Después advirtieron que el Estado no debería abandonar su participación en la entidad.

En ese momento, Nadia Calviño, ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, evitó hacer comentarios sobre el asunto. Pero en ocasiones anteriores si se había pronunciado y siempre había alejado la posibilidad de que Bankia acabara siendo pública. Cuando por fin habló del asunto, ya en diciembre, defendió que con esta operación el Frob mejoraba las posibilidades de recuperar las ayudas públicas, esas que tanto preocupan a Podemos.

Los que también se han mostrado siempre a favor de que en España haya una banca pública y veían como firme candidata a Bankia, es el sindicato UGT. Según han argumentado en alguna ocasión, España está en desventaja con respecto a otros países de la Unión Europea para afrontar la reconstrucción económica y social tras la crisis provocada por el covid-19 debido a que carece de una banca pública.

Consideran que el país necesita una banca con titularidad pública y con vocación de servicio público y no de negocio, que es lo que mueve a las entidades financieras de carácter privado. Y han tratado de evitar la privatización de Bankia, prevista para finales de 2021, haciendo valer la participación mayoritaria del Estado.

¿CÓMO QUEDA BANKIA?

De momento España se queda sin una banca pública. Actualmente el Frob tiene un 61,81% del capital de Bankia pero cuando se materialice la fusión -se espera que antes de marzo- pasará a tener el 16,1% de la futura Caixabank.

Pero siempre quedará el ICO, en pie desde hace casi 50 años y con un papel destacable durante la pandemia. Se trata de una entidad pública empresarial adscrita al Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital a través de la Secretaría de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa. En su caso, cumple una doble función, como Agencia Financiera del Estado y como Banco Público.