Sin duda, el comercio electrónico vive un auge que no ha vivido en ningún momento de su historia, acelerado gran parte por la pandemia de la COVID-19, que ha obligado a las empresas a comenzar con los servicios de entrega ante la imposibilidad de abrir sus tiendas físicas, teniendo que adaptarse a lo que más temían como método Amazon. Pero esto ha pasado de ser el futuro al presente actual donde te preocupas por el tracking es decir, por el seguimiento del ePacket o seguimiento con GLS. En definitiva, con la empresa que más te convenga para el envío y más posibilidades tenga de hacerlo con paquetes sostenibles.

Lo cierto es que durante este auge, también ha habido una evolución clara de cómo se realizan estos servicios de entrega de paquetes teniendo como uno de los ejes principales la sostenibilidad, que también se ha convertido en un factor muy importante para la recuperación económica tras la crisis por la pandemia.

A por la última milla ecológica

En este proceso de envío del paquete donde hay muchos factores: desde el inicio del pedido hasta la entrega al transportista y en al llamada “última milla” en la que se recorren pocos kilómetros para entregar el paquete. Todo lo puedes seguir en el tracking del producto a través de un número que se te entrega nada más comprarlo.

Por eso, cada uno de estos procesos de la compleja logística son mirados con lupa para minimizar los daños al medio ambiente. Uno de ellos es en la entrega final, que se suelen usar furgones para unos pocos kilómetros, algo completamente innecesario por la cercanía.

Por ello, muchas empresas han aprovechado diferentes ideas sostenibles para dar rienda ala imaginación. Por ejemplo, algunas de estas startups están resolviendo este problema con triciclos eléctricos con paquetes que pueden llegar hasta 100 kilos y de diferentes tamaños para que vayan por calles peatonales, así evitando el tráfico y llegando más rápido al destino en cuestión.

El hecho de incluir todo lo eléctrico posible en los vehículos para evitar, cuanto más mejor, la emisión de CO2, está ayudando mucho a las empresas a concienciarse de lo que pasa en el mundo y de lo que podemos mejorar ahora para la futura generación.

El futuro verde

Lo más destacado es cómo ya se está pensando en el reparto de estos productos que van a ir sustituyendo poco a poco a las compras tradicionales. Hasta las marcas de automóviles se han fijado ya en eso y dentro de una década tienen pensado comercializar furgonetas autónomas repartidoras.

Una de sus ventajas claramente es que podrán repartir en menos de 24 horas y mucha más cantidad en menos de 24 horas, lo que supondrá mucho menos coste tanto para el medio ambiente como para la propia empresa, además de hacerlo todos los días del año sin excepción, salvo claro está, en el momento en el que deban recargar la batería ya que, obviamente, son coches eléctricos.

Pero ahora, la mayor parte de las pruebas que se están haciendo de cara a un futuro cercano para el reparto de los paquetes se están haciendo con drones, donde también marcas de vehículos como Mercedes están participando en ello y que se está haciendo en paralelo con esas furgonetas autónomas. Mientras estas últimas lo hacen por carretera, los drones lo hacen por el cuelo y pueden repartir paquetes a varios clientes, además de llegar a lugares recónditos donde las furgonetas no pueden llegar, dando así más acceso a todo el mundo en esta era del ecommerce.

Sin embargo, la fecha de llegada de estas alternativas a España es todo un enigma y habrá que modificarse rápidamente la legislación para regularlo.