bocatas de calamares

Calamares que sean frescos y de calidad, harina de trigo o de garbanzos, y un pan ni duro ni muy esponjoso. Este parece ser el secreto que comparten los mejores bares de bocatas de calamares de Madrid. En MERCA2 recorremos los 10 bocadillos de calamares básicos que debes probar al menos una vez en la vida si viajas a Madrid. ¿En qué se diferencian? ¿Por qué gustan tanto? En la capital el gusto por este aparentemente sencillo bocado es tal que incluso existen y se promueven rutas de los bocatas de calamares para seguir por los más sibaritas. Aunque entre este top diez hay alguno más innovador, la mayoría refleja ese gusto por la tradición y el sabor de siempre. 

El origen del bocado más castizo está relacionado con la religión, o más bien con el hecho de que ésta prohibieran en determinados momentos del año la ingesta de carne en algunas festividades. Entonces se les animaba a comer pescados y mariscos. Los calamares eran los más baratos por lo que se hizo popular entre las clases obreras. Ahora los bocatas de calamares son manjar incluso para los paladares más exquisitos, con las elaboraciones más cuidadas. ¿Sabías que incluso cuenta con su propio Día Internacional? Se celebra cada año el 14 de abril como un día para conmemorar lo sabroso y jugoso que es unir calamares, un rebozado y el toque del pan.

EL BRILLANTE, EL LUGAR DE REFERENCIA PARA COMER UN BOCATA DE CALAMARES

“Dicen que si el bocadillo de anchoas, que si el de tortilla, que si el de salchichón… Nada: donde esté el de calamares que se quiten todos”, dijo el escritor Rafael Azcona. En la Glorieta del Emperador Carlos V, sí, al lado de Atocha, y de la zona del Museo del Prado y el Reina Sofía se instaló en 1952 ‘El Brillante’. Hoy está considerado como un lugar de culto para comer los mejores bocatas de calamares, tiernos pero jugosos. Además, puedes pedir diferentes panes y formatos de bocadillo. Ahora bien, el precio no es el más económico (6,5 euros), aunque la calidad que ofrece y el sabor auténtico bien lo merecen. 

el brillante