Iberdrola

Las empresas eléctricas están siendo las protagonistas de este inicio de año, pero la razón no es precisamente la que más gusta a los consumidores. La subida del precio de la factura de la luz este mes de enero ante el aumento de la demanda de los consumidores, que tratan de hacer frente a las bajas temperaturas que ha dejado Filomena con sus nevadas y heladas, se ha convertido en un debate social, político y empresarial.

Y una de las empresas que ha estado en boca de todos estos días ha sido Iberdrola, pues en beneficio de ella, cuanto más consuman los hogares estos días (en los que además apenas se puede salir de casa y estamos poniendo más la calefacción) más gana. Así que la reacción en Bolsa no se hizo esperar. Días antes de la llegada del temporal, la compañía que preside Ignacio Sánchez Galán alcanzaba máximos históricos, superando incluso los 12,50 euros por acción.

Esto ha elevado su capitalización por encima de los 76.000 millones de euros, lo que la sitúa como la segunda compañía más valiosa del Ibex 35, solo por detrás de Inditex que se encuentra 6.000 millones millones arriba. Sin embargo, los expertos creen que está preparado para recuperar el trono del selectivo español. El mismo que alcanzó el pasado mes de julio por primera vez en su historia, consiguiendo destronar el binomio Inditex-Santander, que son los valores que siempre han estado en el pódium. Su nuevo plan estratégico y la fuerte inversión en energía renovable le proyectan a ello.

Con todo, esta semana sus títulos retroceden un 4%, pero los analistas creen que pasado el bache (motivado más que nada por la recogida de beneficios), Iberdrola protagonizará un 2021 histórico. Ya en 2020 fue el cuarto valor del Ibex que más subió, su revalorización del 27% le llevó a cerrar el año en 11,70 euros y en estos primeros días del año ha continuado cosechando números verdes.

SU AMBICIOSO PLAN ESTRATÉGICO

El pasado 5 de noviembre la compañía presentó su nuevo plan estratégico a cinco años. El mismo contempla una de los mayores inversores de su historia, 75.000 millones de euros con una inversión media de 10.000 millones de euros al año, entre 2020 y 2022, y de 13.000 millones de euros anuales en el período de 2023 y 2025, contando con el 70% ya aseguradas.

“El Plan 2020-2025 es ambicioso pero realista”, destaca desde Renta4, Ángel Pérez Llamazares. “La aceleración en las inversiones llevará a un fuerte incremento de los resultados, por encima de las expectativas de mercado”. El analista valora muy favorablemente este plan, apoyado en los planes de transición energética globales y la sólida capacidad financiera de Iberdrola, que además cuenta “con un excelente posicionamiento y experiencia que le sitúan como líder de mercado”, esperando que sea capaz de solventar el incremento de competencia en el sector.

La empresa también anunció que prevé obtener un beneficio bruto de explotación (Ebitda) de 15.000 millones de euros a 2025, lo que supone incrementar en 5.000 millones de euros el obtenido en 2019, registrando un crecimiento medio anual acumulado del 7%, y elevar su beneficio neto hasta los 5.000 millones de euros, tras crecer anualmente durante el período entre un 6% y un 7%.

El plan fue avalado por S&P y distintas firmas de inversión, destacando el buen posicionamiento del grupo para los próximos años, así como la calidad de sus activos, con gran peso de los ingresos regulados, su liderazgo renovable y unos altos rendimientos para los accionistas. Renta 4 le dio un precio objetivo de 12,5 euros desde los 9,2 anteriores, que ya ha alcanzado.

A POR LAS RENOVABLES

Ignacio Sánchez Galán detalló que el 90% de la inversión se destinará para crecer orgánicamente y consolidar su modelo de negocio. En concreto, un 51% del total irá destinado a renovables, un 40% para más redes y un 9% para dar más soluciones inteligentes para sus clientes.

Resumiendo, la principal partida irá destinada a las energías renovables, lo que le permitirá alcanzar una capacidad instalada de 60 GW al final del periodo. Es decir, duplicar su capacidad instalada actual de más de más de 33 gigavatios (GW) renovables, que convierten su parque de generación en uno de los más limpios del sector energético.

“El plan de Iberdrola es seguir apoyando las energías renovables y por supuesto favorecerse de ellas”, señala Darío García, analista de XTB. Una de las necesidades que existe a día de hoy es precisamente la cobertura en la Red de Carreteras del Estado de puntos de carga de alta potencia para los vehículos híbridos enchufables y 100% eléctricos. Las expectativas de que sea Iberdrola la encargada de implantar la mayoría de estos puntos de carga (que permitían a los vehículos eléctricos reducir los tiempos en los ciclos de carga) “podría generar un incremento de los ingresos importante”, apunta.

Esta misma semana se ha asociado con la petrolera francesa Total para presentar una oferta que les permita construir el parque eólico marino danés Thor, con una potencia de 800 MW a 1.000 MW y un coste de unos 2.000 millones de euros. De salir adelante, supondría entrar en el mercado de Dinamarca compitiendo con otras grandes compañías del sector europeo, añade.

En opinión de García, Iberdrola es de las pocas empresas que ha realizado una apuesta férrea hacia las energías renovables y en concreto la generación a través de paneles solares y eólica, versus la apuesta por el hidrógeno de las compañías de energía tradicionales como Enagás, Naturgy o Repsol.

“Recordemos que estas tres justifican la apuesta por el hidrógeno a las sinergias de sus estructuras físicas de extracción, almacenamiento y transporte que tienen actualmente para el gas natural y el petróleo respectivamente, además de para dejar de ser los que financian la mayor parte de las subvenciones al sector renovable”. Actualmente aportan casi 4 de los 5 euros de subvención que van a las compañías del sector renovable lo que genera un perjuicio adicional en sus resultados. Iberdrola por su parte lleva años apostando por la energía 100% limpia y no hay previsión de que vaya modificar su plan estratégico por este hecho.

SIN IMPACTO DE LA PANDEMIA EN BOLSA

Iberdrola fue el último valor del Ibex 35 que entró en terreno negativo cuando estalló la pandemia. Aguantó al alza hasta el 11 de marzo, pero un día después, cuando la Bolsa española vivió la peor caída de su historia, se unió a los números rojos. Tampoco le duraron mucho, ese mes cedió un 14% pero a partir de abril recuperó el impulso y terminó cerrando el año dentro del top 5 del selectivo español.

La compañía ha sido durante los últimos años el ojito derecho de los inversores del Ibex, que la han hecho vivir en un rally alcista continuo prácticamente desde octubre de 2018. Su carácter defensivo ha jugado a su favor en los momentos de mayor tensión del mercado aunque en marzo acabara uniéndose al baño de sangre que experimentaron las Bolsas mundiales (especialmente las europeas) por culpa del coronavirus.

Desde que Sánchez Galán llegara a la presidencia de la compañía hace ya 20 años, su capitalización bursátil se ha multiplicado por cinco y desde el verano de 2012, su cotización apenas ha registrado correcciones significativas.

También si apuesta por el reparto de dividendos y la estabilidad del sector en el que opera le han hecho resistir mejor que otras compañías a los momentos de mayor incertidumbre. Precisamente en 2020 no renunció a retribuir a sus accionistas y en el Plan Estratégico que presentó hace tres meses, la compañía anunció que el dividendo aumentará en línea con los resultados y estableció un suelo creciente de entre 0,40 y 0,44 euros por acción a cinco años.