Los continuos retrasos en la apertura del mayor centro de ocio de la Comunidad de Madrid, Open Sky, han provocado serias dudas sobre su viabilidad. Se trata de un proyecto más muerto que vivo, en el que reina la incertidumbre y la fuga de inquilinos. Ya son más de 25 los comerciantes que han optado por desligarse, y algunos han preferido instalarse en un centro comercial cercano, Parque Corredor.

A la Compagnie de Phalsbourg, propietario de Open Sky, se le acumulan los problemas. El proyecto ha sufrido varios retrasos y, a día de hoy, se desconoce cuándo se producirá la tan esperada inauguración, aunque fuentes cercanas apuntan a que será el próximo mes de mayo.

Raphaël Martin, presidente de la compañía, insiste en que ya tiene un 75% de los locales comercializados, pero, según informan a MERCA2 fuentes conocedoras de la situación, se está produciendo una fuga de inquilinos.

Desde su inauguración prevista para 2018, el proyecto ha sufrido diversos contratiempos que han ido retrasando su apertura sin motivo específico. La idea original era crear un gran centro comercial con gigantes del retail, más de 100 locales, oferta gastronómica y once salas de cine. Pues bien, la idea ha variado ligeramente y su presidente anunció que Open Sky estará más dirigido hacia el espectáculo-ocio, convirtiéndose más en un centro social que de compras.

Una de las piedras en el camino que se encontró la promotora fue la decisión de los gigantes del retail Inditex y Primark de desmarcarse de este megaproyecto. Se trata de las dos grandes firmas que la promotora utilizaba como reclamo para atraer a nuevos inquilinos y que aportaban solidez al nuevo centro comercial. Esta negativa supuso un mazazo para las nuevas negociaciones, e incluso algunos contratos se resolvieron tras conocerse esta noticia.

Así, al contrario de lo afirmado por Raphaël Martin, más de 25 marcas ya han resuelto el contrato, o han decidido finalmente no abrir en Open Sky. Entre ellos se encuentran afamadas firmas de moda, ropa deportiva y algunas de las cadenas de restauración más demandadas del momento.

El centro comercial también contaría con un gimnasio de la cadena Nine Fitness pero, debido a la gran competencia en la zona, la firma habría decidido no formar parte del cartel en el Open Sky.

En este sentido, las mismas fuentes aseguran que, ante este escenario, Cinesa duda de la conveniencia de abrir dada la situación del sector audiovisual tras los efectos de la crisis sanitaria por la pandemia del covid-19 y, en particular, con la situación del proyecto. De hecho, la compañía está barajando retirarse, y la decisión se conocerá antes de que finalice el mes de marzo. Si Cinesa se desmarca, Open Sky se queda sin su bastión en el segmento del cine y debería tantear nuevos inquilinos.

Por el momento, desde Cinesa han declinado hacer declaraciones a este medio y prefieren mantenerse a la sombra. La sangría en la comercialización de los locales, el giro inesperado hacia un centro de espectáculos y la cercanía del recién renovado Parque Corredor, centro comercial de referencia en la zona del Corredor del Henares que cuenta con la oferta de Yelmo Cines, frenan los planes de Cinesa.

GENTALIA ABANDONA OPEN SKY

El megaproyecto no solo está sufriendo la huida de inquilinos, sino que tampoco puede contar con los servicios de la empresa que comercializaba el centro comercial hasta ahora, Gentalia. La compañía ha confirmado a MERCA2 que desde hace unos meses se ha desvinculado de Open Sky. Esto ha generado un mayor desasosiego entre los ya pocos comerciantes con contratos firmados.

Las marcas que aún tienen contrato en vigor están aprovechando la situación para renegociar las condiciones económicas y acomodarlas a la situación actual, como la reducción de rentas o unas mayores aportaciones por abrir, entre otras. Algo que aún complica más la viabilidad del proyecto.

Según estas fuentes, ya hace mucho que no se cumplen los ratios que cualquier banco solicita para financiar un proyecto de estas características. Por otro lado, cabe destacar que otras marcas están trabajando con sus abogados para resolver los contratos. “Nos vendieron un centro con Primark y Zara, hace un año nos hablaban de tirolinas, granjas ecológicas y piscinas privadas, y ahora ya ni nos cogen el teléfono”, denuncia un inquilino.

En este sentido, un grupo de empresas con contratos vinculantes han trasladado su malestar a Open Sky por los continuos retrasos y la incertidumbre que se está generando entorno al proyecto. Pero desde el grupo promotor no se estaría dando ninguna respuesta concreta.

LA COMERCIALIZACIÓN “AVANZA”

La promotora insiste en que está cerrando un acuerdo con un gran operador de eventos y restauración, que explotará instalaciones del centro como el auditorio al aire libre, la playa, la piscina y el beach club para clientes. También está ultimando el acuerdo con un restaurante de nivel internacional.

Sin embargo, Lidl, que es una de las firmas con las que contará Open Sky con sus más de 2.602 metros cuadrados arrendados, podría contratacar. La falta de información acerca de la posible inauguración podría empujar a la compañía a solicitar una indemnización al promotor del proyecto por incumplimiento del contrato, según fuentes conocedoras del asunto.

Todos estos contratiempos juegan una mala pasada a Open Sky, que ya ha visto cómo algunos de sus posibles inquilinos han preferido decantarse por Parque Corredor. De hecho, por el momento, solo Mango hace doblete y apuesta por tener una tienda en ambos centros.

Pero Open Sky también deberá lidiar con los nuevos modelos de consumo pos-covid y amoldarse. Según diversos estudios, las afluencias en los centros comerciales aún no han alcanzado los niveles anteriores al mes de marzo y, aunque el ticket medio de consumo ha aumentado, el tiempo medio de visita a estos centros ha caído. Esto demuestra que los consumidores ya no apuestan por los centros comerciales para cubrir la demanda de compras, restauración y ocio.

PROMESAS INCUMPLIDAS CON EL AYUNTAMIENTO DE TORREJÓN

Este proyecto no solo se tiene que enfrentar a disputas con inquilinos y empresas colaboradoras, sino que también cuenta con disputas con las administraciones públicas. De hecho, se trata de un tema espinoso con el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz.

Cuando Open Sky obtuvo en abril de 2017 la licencia de obras, el Ayuntamiento le concedió una bonificación del 95% en el pago del ICIO (Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras), lo que se traduce en más de 2 millones de euros de bonificación. A cambio, se comprometía a crear más de 1.000 puestos de trabajo estables en los siguientes tres años.

Pero con los continuos retrasos en la apertura, Open Sky ha incumplido el compromiso de la creación de empleo en tres años desde la concesión de la licencia, y estos 1.000 puestos de trabajo son, ahora mismo, una ficción. Por el momento se desconoce si el Ayuntamiento de Torrejón le exigirá el pago de los más de 2 millones de euros del ICIO que se ahorró tras obtener la licencia.