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Preludio de una cruda cuesta de enero, la primera semana del año deja unos precios de la electricidad disparados, siguiendo la estela iniciada en diciembre con la primera subida tras 19 meses de bajadas. Si bien la ausencia de renovables y el aumento de la demanda de gas y también de carbón para generación eléctrica están contribuyendo al encarecimiento de la energía, detrás de la subida de la factura energética se esconde también la borrasca ‘Filomena’. Con un termómetro marcando durante días temperaturas por debajo del cero, se precisa más generación y sin contar con las renovables.

Estos gélidos días relegan la generación fotovoltaica a mínimos. La eólica tampoco sopla a favor, lo que obliga a echar mano de otras fuentes más caras y contaminantes, como el carbón, para equilibrar oferta y demanda de energía. Pero, al final, el repunte en el pago del recibo de energía viene acompasado con el pico de la demanda. El aumento de la potencia demandada para calefacción y usos térmicos como en las horas de consumo inflan la cuenta energética en el ámbito doméstico y residencial.

Y aunque este tipo de convulsiones a finales y principios de año son tan previsibles como propias del cambio de calendario, en esta ocasión el bolsillo de los consumidores se resentirá más, si cabe, habida cuenta de que partíamos de un año previo atípico para el mercado eléctrico. El precio de la energía cayó en 2020 hasta niveles no registrados desde el año 2011. El coste de la electricidad fue un 29% más barato en comparación con 2019.

A esto se suma el descenso de la demanda de electricidad experimentada el año pasado, primero por la ralentización y, más tarde, por la paralización de la actividad, que también marcaron unos precios a la baja. En este sentido, durante buena parte del año el coste del gas fue muy económico al tiempo que las renovables escalaban posiciones hasta cubrir el 44% de toda la generación eléctrica en España, en 2020.

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Tal y como informaba Red Eléctrica en su informe anual, la energía nuclear fue la fuente predominante en 2020, junto con la eólica, y seguida de la fotovoltaica, la que más creció el pasado año, produciendo el triple de electricidad que con carbón.

Con estos precedentes, las previsiones para 2021 en base a los mercados de futuro, hablan de un cambio de tendencia al alza tras el que se encontrarían factores como el aumento de los costes de emitir CO2, el precio del gas y también el mencionado repunte de la demanda de electricidad. Aunque los pronósticos también apuntan a que las épocas de desembalses de agua y de grandes vientos corregirán a la baja el precio hasta moderar las subidas.

El precio de electricidad está referido al mercado regulado, en que se incluyen 11 millones de clientes cuyo recibo oscila en base al mercado mayorista de compra y venta de electricidad. En el otro lado, en el mercado libre, se ubican unos 18 millones de usuarios que pagan el precio que marca la comercializadora contratada en cada caso.

El precio mayorista de la electricidad tiene un peso cercano al 35% sobre el recibo final, mientras que alrededor del 40% corresponde a los peajes y cerca del 25% restante, al IVA y al Impuesto de Electricidad. El Gobierno ha congelado para 2021, para su revisión en abril, los peajes y cargos eléctricos con los que los consumidores sufragan los costes regulados.

En cuanto al impacto de la pandemia en el mercado eléctrico, el Covid-19 ha venido a acelerar hasta consolidar una tendencia a la baja del mercado mayorista que se inició a finales de 2018, y que en los últimos meses encontraba su reflejado en la factura eléctrica.

Desde una perspectiva más global, los elementos que han influido en la evolución del mercado eléctrico son un gas natural que se ha abaratado a causa de la caída de la demanda de China y los países asiáticos y también la progresiva salida del carbón de la generación que ha dejado al gas como combustible principal de los ciclos combinados.

PRECIOS CASI EL DOBLE QUE LA MEDIA DE 2020

El precio de la electricidad ha alcanzado los 22,14 céntimos por kilovatio hora (kWh) este viernes, casi el doble que la media de 2020, que fue de 12,14 céntimos. Tras el nuevo incremento registrado ayer, la subida interanual en el precio del kWh en la tarifa regulada (PVPC) en los primeros ocho días de este mes de enero alcanza ya el 30,9%.

En lo que va de año, el kWh representa una media de 17,50 céntimos (impuestos indirectos incluidos), frente a los 13,36 céntimos el mismo periodo de 2020.

Tomando como referencia la tarifa media del kWh en estos primeros ocho días de enero, la factura eléctrica del usuario medio se situaría ya en 83,24 euros, lo que representa un incremento del 22,2% sobre los 68,11 euros de las mismas fechas del año pasado, según datos Facua-Consumidores en Acción sobre un usuario medio que consume 366 kWh mensuales y tiene una potencia contratada de 4,4 kW.

Para encontrar una factura tan elevada como la de los primeros días de enero hay que remontarse a septiembre de 2018, cuando alcanzó los 83,55 euros.