miércoles, 19 enero 2022 14:56

La migración tecnológica de CaixaBank vivirá su propio ‘Big Bang’ en noviembre

Las juntas de CaixaBank y Bankia ya han dado luz verde a la fusión de ambas entidades y está previsto que se haga efectiva en el primer trimestre de 2021. Sin embargo, la integración tecnológica no se espera hasta la recta final del próximo año. En concreto, “el día del Big Bang” será en noviembre, según explican fuentes conocedoras de la situación a MERCA2.

Cuando hablamos de fusiones, “la única integración real, es la tecnológica”, añaden. El resto (personal, sucursales, producto…) se puede ir abordando en el tiempo, pero la tecnología “es lo esencial”, porque es el motor de un banco.

El mayor reto de una fusión entre dos entidades de estas características es que un día determinado y a una hora determinada se producirá esta gran explosión. Se tienen que traspasar todos los datos de Bankia a la plataforma de CaixaBank y esto implica que el sistema del primero tiene que desaparecer y modificar el sistema del segundo para que esa información se reciba.

EXPERIENCIAS PASADAS

El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar (que mantendrá su puesto en el nuevo banco) ha reconocido en varias ocasiones que las integraciones “son complejas y requieren de mucha preparación”, pero también ha asegurado que CaixaBank y Bankia tienen la suerte de tener experiencia por haber realizado otras en el pasado.

Al final, Bankia es el resultado de la fusión de siete cajas: Caja Madrid, Bancaja, Caja Canarias, Caja Ávila, Caixa Laietana, Caja Segovia y Caja Rioja. A las que sumaron otras muchas tras su fusión con Banco Mare Nostrum. También CaixaBank, ha integrado a Caixa Girona, Bankpime, Banca Cívica, Banco de Valencia o Barclays.

En la misma línea, el presidente de Bankia, José Ignacio Gorigolzarri (ahora también nuevo presidente del grupo combinando) ha explicado en sus intervenciones la hoja de ruta del nuevo CaixaBank, apuntando a que la integración tecnológica no está prevista hasta finales del año que viene.

Ninguno ha querido dar detalles, incluso Gortázar ha explicado que el 98% de la plantilla de la nueva entidad está centrada en el negocio, mientras que solo el 2% restante se está dedicando a pensar en cómo hacer la integración. Pero al parecer, esto no es del todo así.

“Las pruebas de antes son esenciales”. Hay que controlar los costes, los rendimientos, la infraestructura, las redes… “El reto es descomunal y hay un equipo muy grande trabajando en ello, de hecho, fue el que primero que se puso a trabajar en septiembre (cuando anunciaron la operación) y será el último que acabe”, apuntan. Incluso después del Big Ban “continuarán trabajando”, porque ambas redes deben converger.

UNA FUSIÓN ENTRE IGUALES

Esto no es nuevo. Un caso comparable fue el del Banco Santander con el Banco Popular. Hasta julio de 2019 no concluyó la integración tecnológica de las casi 1.600 oficinas y los 3,5 millones de clientes que el Popular tenía, y eso que el Santander había adquirido el banco en junio de 2017. Pero este reto es más ambicioso, Bankia y CaixaBank reúnen a más de 20 millones de clientes. 

El tamaño hace que esta integración no tenga precedentes. “No es lo mismo una fusión con un banco más pequeño, que lo que ocurre ahora aquí, donde el principal problema es que se trata de una fusión casi entre iguales”, destacan.

Pese a ello, si se ponen los recursos suficientes y se aplica la tecnología necesaria, se podría decir que es un proceso, “industrial, donde no tiene por qué haber grandes problemas. Pero el proceso no está exento de riegos”.  En este caso son dos, uno operacional. Es decir, que el día del ‘Big Bang’, los bancos funcionen y el nuevo CaixaBank no caiga. Y otro sobre seguridad. Aunque aquí, ambas entidades “tienen mucha experiencia y no les pillará en un renuncio”, apuntan.

El equipo que trabaja en ello desde hace tres meses está dirigido por los dos bancos. De hecho, se han movilizado a los proveedores de las dos entidades, «pero es CaixaBank quien ha definido le proyecto”, comentan.

SE PERCIBE EL RIESGO

Precisamente hace unos días, DBRS Morningstar advertía de que el tamaño y la escala de la operación de consolidación entre CaixaBank y Bankia no tiene precedentes en la historia del sector en España, por lo que el riesgo de la migración tecnológica es mayor.

«Entendemos que el gran tamaño de la operación puede derivar en riesgos de ejecución durante la integración, particularmente en lo que respecta a la migración tecnológica», indica la firma en un análisis realizado tras la aprobación de la fusión por parte de los respectivos accionistas.

En cualquier caso, confían en que la nueva Caixabank gestionará con éxito la implantación de los sistemas debido a la «amplia» experiencia de ambas entidades financieras en acometer este tipo de procedimientos. Juntas han completado alrededor de una veintena de integraciones durante la última década.


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