martes, 27 julio 2021 16:29

Cuarentena y factura de la luz: consejos para no gastar más de la cuenta

Este fin de semana, después de un mes y medio de confinamiento, millones de españoles han vuelto a pasear por las calles. Pero todavía estamos lejos de la “nueva normalidad” que anuncia el Gobierno y quedan muchos días de estar en casa con largas jornadas de teletrabajo y ocio. Y todo con un mismo condicionante: un aumento en el consumo de la luz y, por lo tanto, un aumento en la factura.

Pese a que en las últimas semanas ha trascendido que el precio mayorista de la electricidad ha bajado; es decir, lo que cuesta a las empresas energéticas comprar la electricidad que luego comercian, lo cierto es que la factura final que asumen los usuarios será como todos los meses o, incluso, más caro. El motivo es que muchas personas han hecho un uso intensivo de ciertos electrodomésticos de la casa que antes no hacían, y eso se verá reflejado en el recibo los próximos meses.

Por ello, la  Asociación de Empresas Eléctricas (Aseme) alerta sobre la necesidad de que los consumidores sean conscientes del gasto energético que suponen las distintas actividades que realizan en casa para poder controlar el gasto, y así, la factura de la electricidad.

Después de semanas de confinamiento, la asociación ha detectado que el comportamiento del uso de energía en el  ámbito doméstico ha variado. Por eso, estiman que se pueden diferenciar tres tipos de consumidores o usuarios  y cómo es el antes y el después del confinamiento en términos de consumo. Aquellos consumidores que usaban la casa como “dormitorio”; los que comían y cenaban en casa, y los pensionistas. Los dos primeros colectivos pueden detectar cambios en la factura, porque  su  consumo energético aumentará respecto a sus situaciones habituales  ya  que están más horas en casa y realizan nuevas actividades que antes no realizaban habitualmente, aunque en el tercer caso es poco probable que note algún cambio en la factura.

LA FACTURA DE LA LUZ A EXAMEN

Cada caso además se verá afectado por el coste de la “energía familiar” consumida que dependerá de  la  temperatura  exterior y del uso de la energía interior de la casa; es decir, qué sistema de calefacción dispone (gas, electricidad, gas-oíl, leña…; la temperatura exterior (si hace más frío o más calor); si usamos más o menos agua caliente; o si encendemos  electrodomésticos  intensivos  en gasto  energético como el horno, etc.

Es  importante  recalcar que todas  estas  variables debemos contextualizarlas dentro de un desconocimiento generalizado  del coste real de la energía que consumimos por cada uso. Todos conocemos el precio de un café y en general de los elementos que compramos diariamente, es decir, sabemos “cuán caro” o “cuán barato” son estos elementos, porque tenemos un  orden de magnitud, pero no es así en el caso de la energía. ¿Encenderíamos igual tantas veces el horno si supiéramos lo que nos cuesta? ¿Cuánto vale una hora de radiador eléctrico?

Por este motivo, es muy necesario hacer hincapié en la concienciación de las familias sobre el consumo eléctrico y las medidas de eficiencia energética, como mantener una temperatura óptima y eficiente energéticamente, en casa, ajustar la temperatura del frigorífico, no poner en marcha la lavadora o el lavavajillas hasta que no estén llenos, etc., así como informarse con su compañía eléctrica de cuáles son los tramos horarios en que el consumo de electricidad es más barato.


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