miércoles, 1 diciembre 2021 10:00

La catarsis de Hunosa: del carbón a la recuperación ambiental

El Gobierno ha confiado al Grupo Hunosa, otrora volcado en la extracción y explotación minera en Asturias, el Plan de Restauración Medioambiental y de los Convenios de Transición Justa por los que transitarán las comarcas mineras del carbón hasta la descarbonización de la zona. De esta forma, la empresa minera controlada por la SEPI cambiará su régimen jurídico para convertirse en medio propio de la administración y recibir encargos de trabajo de las Administraciones sin tener que pasar por el filtro del sistema de concursos públicos del Estado.

El Consejo de Ministros aprobó este martes, dentro del Real Decreto-ley de medidas urgentes complementarias en el ámbito social y económico para hacer frente al Covid-19, iniciar el trámite para declarar a Hunosa y sus filiales medio propio de la Administración como operador para los trabajos de recuperación medioambiental de terrenos afectados por la actividad minera.

Fuentes sindicales consultadas por MERCA2 califican este avance como «muy importante» para fortalecer el Acuerdo Marco de la Minería, y el Plan de Empresa de Hunosa 2019-2027. Para los trabajadores «excedentes de la minería» supone un punto de partida «fundamental para desarrollar todo el trabajo que tenemos por delante para dotar de futuro a estos territorios», comenta el secretario general de SOMA-FITAG-UGT, José Luis Alperi.

Hunosa es propietaria de alrededor del 90% del patrimonio industrial del sector. Se trata, además, de la única empresa de minería del carbón en funcionamiento en la actualidad, y cuenta con unos 730 trabajadores propios, y algo más de 300 de empresas auxiliares. Tiene un pozo abierto (San Nicolás), sin fecha prevista de cierre.

El Sindicato de los Obreros Mineros de Asturias (SOMA FITAG UGT) explica en un comunicado que, en el contexto de la minería del carbón y después de haber alcanzado un Acuerdo Marco para una transición justa, «en su momento afrontamos la negociación de un nuevo Plan de Hunosa con un objetivo claro, su transformación definitiva en una empresa energética y medioambiental, buscando la estabilidad que le diese viabilidad a largo plazo».

La decisión del Consejo de Ministros habilita al grupo para poder ser un agente activo en ese plan de futuro para las comarcas mineras, y contribuir así al mantenimiento del empleo en las mismas y a su relanzamiento económico.

En este sentido, la satisfacción de los representantes de los trabajadores se sustenta en el compromiso de Hunosa de aprovechar su profundo conocimiento del territorio, para impulsar el desarrollo de proyectos de investigación y la promoción de nuevos negocios, de forma que la propia empresa sea también un agente protagonista en el objetivo de transformación estructural de las comarcas mineras, para lo cual se diseñaron tres bloques de actuación en el ámbito de los Servicios Avanzados, los Servicios Energéticos y Medioambientales.

SOMA FITAG UGT alude a un Plan de Diversificación que, además de proponer la creación de un Centro Nacional de Rescates, el aprovechamiento de los recursos forestales o la recuperación del Patrimonio Industrial como recurso y oportunidad de desarrollo, proponía a Hunosa como el operador de la Administración de los terrenos afectados por la actividad minera, por su experiencia y conocimiento, contribuyendo también a la generación de empleo.

El plan de la empresa Hunosa 2019-2027 contempla, para las fases de clausura y post-clausura, planes de recuperación ambiental sobre el control y gestión integral del agua; la gestión de los espacios afectados por la actividad minera; la reforestación y repoblación de los entornos; la gestión del patrimonio inmobiliario y cultural; la valorización energética de las escombreras; el diseño de itinerarios formativos de los trabajadores para su adaptación a la nueva etapa post-minera; y las actividades relacionadas con la consultoría y la ingeniería que demandarán esas zonas.

El fin de la actividad minera ha generado impactos sociales que se unen a los impactos medioambientales de la minería, cuya restauración no podrá ser acometida por las empresas mineras por haber desaparecido o estar en vías de desaparición. Esta recuperación de la zona es un elemento crucial para la reactivación económica, especialmente ante el nuevo desafío socioeconómico que supone el Covid-19.


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