jueves, 15 abril 2021 7:03

Cómo conservar tus joyas entre tanto lavado de manos

Dando por sentado que todo el mundo está siguiendo los consejos sanitarios para evitar los contagios y la expansión del coronavirus, lo más probable es que te estés lavando las manos constantemente. Sales a hacer la compra, te lavas las manos. Colocas los productos en la cocina, te lavas las manos. Recibes un paquete, te lavas las manos. Con este lavado continuo lo más normal es que la piel de las manos se comience a secar, agrietarse y a ponerse áspera y arrugada. Sin embargo la hidratación de las manos no es lo único que resulta afectado con tanta desinfección. También las joyas y pulseras pueden llegar a dañarse. 

Los geles hidroalcohólicos o el alcohol etílico no se llevan demasiado bien con las piedras preciosas, sobre todo con las más delicadas. Las perlas, ahora en tendencia gracias a la actriz Emma Stone, no deberían entrar en contacto con el agua a pesar de provenir del mar. De hecho los expertos en joyas recomiendan ponerse estos accesorios al final de la rutina de higiene y cosmética diaria. Sin embargo ahora puede resultar difícil acordarse de sacarse las joyas antes de proceder al lavado. También es más que posible que nos dejemos olvidado nuestro anillo preferido en el lavabo, entre tanto enjabonado continuo. Las perlas deben estar alejadas del agua, detergentes, vinagres, luz solar directa y altas temperaturas. En el caso de darse un descuido, hay que limpiarlas con un paño suave inmediatamente

DESINFECTAR LOS ANILLOS POR SEPARADO O NO USARLOS DURANTE EL COVID-19

Otras piedras preciosas más duras como zafiros, rubíes o diamantes engastados en platino u oro mazizo, se pueden desinfectar con agua hirviendo mezclada con peróxido de hidrógeno, cloro o alcohol isopropilico doméstico. Otras piedras más suaves como esmeraldas, ópalo, turmalinas, kunzitas o las mencionadas perlas, no pueden soportar este proceso de limpieza. También hay que tener en cuenta el uso de desinfectante de manos sobre joyas de oro y platino, puede higienizar las manos pero no las joyas. Por eso lo aconsejable es quitársela y desinfectarlas por separado antes de volver colocarlas.  Las joyas contienen pequeñas grietas en las que es fácil que se adhieran gérmenes y virus. 

Según Rochelle Walensky, jefa de enfermedades infecciosas del Hospital General de Massachusetts, la mejor opción es quitarse las joyas antes de lavarse o desinfectarse las manos, aunque lo mejor es evitar llevar joyas por una temporada mientras la amenaza del COVID-19 continúe presente. Algunos estudios sugieren que la piel que se encuentra debajo de los anillos acumula más gérmenes que otras zonas de las manos libres de joyas. De cualquier modo, no se ha confirmado que el uso de anillos esté relacionado con un mayor riesgo de propagación. 


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