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La primera consecuencia de la declaración del escenario de “contención reforzada” a causa del coronavirus, este lunes, por parte del Ministerio de Sanidad, es que la actividad se ralentiza o, en el peor de los casos, se paraliza, según la zona. Las medidas, que se aplican de momento a diferentes territorios de la Comunidad de Madrid, Castilla y León, País Vasco y La Rioja, restringen la movilidad, facilitan el teletrabajo o la asistencia escalonada o por turnos a las empresas y suprimen de las agendas corporativas actos y reuniones de carácter interno o externo para evitar la exposición al contagio. Ese paquete de actuaciones no sólo va a alterar el funcionamiento cotidiano de empresas y el día a día de los hogares, sino que va a tener un impacto directo en la factura energética.

Echar el cierre temporal de la actividad normal tendrá un claro reflejo en el consumo de energía de las empresas, cuya reducción en la demanda se traduce en un aumento en el ámbito doméstico, donde mantienen su aislamiento preventivo familias enteras – niños, teletrabajadores y mayores recluidos como población de riesgo-.

Fuentes del sector eléctrico y expertos en la materia no se atreven a aventurar un pronóstico preciso, porque “llevamos apenas dos días en este escenario y sería conveniente observar el comportamiento del consumo energético, al menos, durante 15 días, para sacar conclusiones”, han explicado a MERCA2, aunque lo que sí asumen, sin lugar a dudas, es que “bajará el consumo en suministros profesionales y subirá en domésticos”.

IMPACTOS AMBIENTALES DEL CORONAVIRUS

La reducción de la movilidad es la primera consecuencia del teletrabajo y del cierre de los centros educativos y, con ella, la disminución de emisiones de gases contaminantes. La movilidad privada y en vehículo particular se ve notablemente reducida en ciudades como Madrid, donde la movilidad eléctrica irrumpe con fuerza, pero no supera todavía a los vehículos de combustión, y mucho menos al transporte público.

El cierre de los negocios o su baja actividad implican, a su vez, restricciones de viajes impuestas para hacer frente a la epidemia. El transporte aéreo también ha sufrido los efectos del coronavirus. Los vuelos cancelados a Italia por un período inicial de dos semanas dejan también un panorama más despejado de emisiones contaminantes y una rebaja en la demanda de combustible para la aviación.

La bajada en el consumo de combustibles fósiles, aunque todavía sin cuantificar en España, se prevé considerable a tenor del parón en la actividad, y eso, sin contemplar nuevas medidas de refuerzo “de contención” que se puedan imponer en los próximos días, según la evolución de la enfermedad.

SUMINISTRO GARANTIZADO

REE (Red Eléctrica de España) afirma que garantiza el desarrollo normal de sus funciones como operador y transportista del sistema eléctrico español ante la expansión del coronavirus en nuestro país. No obstante, “como medida adicional y para asegurar aún más la redundancia”, la compañía ha puesto en marcha un tercer centro de control. Estos tres centros operan con plena autonomía. Además, para reforzar la seguridad de su personal, desde la semana pasada Red Eléctrica ha restringido el acceso de personas ajenas a los equipos a estos centros.

En la misma línea se ha manifestado también Iberdrola, asegurando el suministro y reconociendo que presta un servicio esencial para la población, que le lleva a reforzar el normal funcionamiento de sus instalaciones y actividades críticas y estratégicas con una batería de 65 medidas.

También, Enagás garantiza, vía comunicado que, el Sistema Gasista está funcionando con total normalidad y se están siguiendo los planes de operación previstos.

NATURGY FLEXIBILIZA LOS PAGOS DE FACTURAS

Naturgy aplazará las facturas de luz y gas de pymes y autónomos que se emitan a partir de ahora con el objetivo de que empresarios y emprendedores puedan hacer frente a la crisis del coronavirus y ayudar así a paliar el impacto en sus ingresos, en una medida de la que podrán beneficiarse hasta cerca de 250.000 clientes, informó la compañía.

En concreto, las facturas de las pymes, micropymes, autónomos o pequeños negocios, como restaurantes o peluquerías, que se acojan al nuevo plan de ayuda, podrán ser abonadas en la segunda parte del año.

De esta manera, la energética se hará cargo del coste de estas facturas durante esos meses, financiando a sus clientes a seis meses sin intereses, y permitiendo así flexibilidad en el pago de la energía. Hasta 250.000 clientes -pymes o autónomos- podrán acogerse a esta ayuda que pone a su disposición el grupo.

El presidente de Naturgy, Francisco Reynés, consideró que las empresas deben “ser conscientes de la responsabilidad que tenemos de apoyar nuestro entorno en momentos coyunturales de alta incertidumbre”. “Esta propuesta permitirá a pymes y autónomos a gestionar su liquidez a medio plazo y puedan sobrellevar este periodo”, añadió al respecto.