martes, 19 octubre 2021 0:11

El jóven emprendedor chino del ladrillo completa su póquer de lujo con una promotora

Long Fang Hu se ha convertido en una celebridad en el inmobiliario madrileño. A pesar de su corta edad, aún no ha cumplido los 30 años, acumula un pequeño imperio del ladrillo con distintas sociedades entre las que se cuentan una inmobiliaria, una constructora o una sociedad para funcionar como holding. Entre ellas, suman cerca de un millón de euros de capital. Ahora, y tras los buenos resultados cosechados, Fang Hu añadido a tal emporio otra firma más que le faltaba para hacer un póquer en el ladrillo: una promotora.

El paso lo dio el pasado 28 de enero. En dicho momento, Fang Hu inscribió en el Registro Mercantil su nueva sociedad llamada Mercly Promociones Urbanas a la que dotó con un capital de 100.000 euros. La compañía nace con una clara vocación promotora como indica su propio nombre y el objeto social de la misma: «Promoción de toda clase de inmuebles, fincas, solares, edificaciones, pisos, locales y urbanizaciones, libres o acogidas a cualquier Ley». Además, le acompaña en la aventura el arquitecto David Martín Vidarte que tiene una amplia experiencia en el sector promotor, tras años trabajando en la promotora Brosh Desarrollos Inmobiliarios.

La aventura promotora de Fang Hu se articula después de muchos años de trabajo desde lo más profundo del sector. Pese a que es español no puede ocultar sus orígenes asiáticos, dado que sus padres son de origen chino. Una doble vida, habla los dos idiomas a la perfección, que ha sido su gran aliado a la hora de crecer en el sector. El joven magnate empezó como comercial hace ya muchos años, y dados sus conocimientos lingüísticos pronto se especializó en la población del gigante asiático que buscaban una vivienda. Los años de trabajo le enseñaron varias verdades del sector y de su público, en especial, que sus clientes tipo registraban una tasa de morosidad del 0%.

El conocimiento adquirido se convirtió en su mejor aliado. Pero, la fama del joven en el sector no se la ha granjeado vendiendo pisos de medio pelo a compatriotas. El salto sideral lo dio a partir de 2016 cuando el Gobierno flexibilizo los requisitos para que las grandes fortunas chinas pudieran llegar a España en busca de la nacionalidad a través de la denominada Golden Visa. En ese momento, Fang Hu vio la posibilidad de intermediar con ciudadanos ricos chinos con lo que embolsarse unas más que jugosas comisiones. Así, fundó su inmobiliaria de cabecera, Bafre, que no ha hecho más que crecer en los siguientes años.

LA EXPLOSIÓN DE BAFRE HA CATAPULTADO A FANG HU

La cabeza visible del pequeño imperio creado por el joven magnate se remonta al año 2016. Desde entonces, Bafre no ha hecho más que crecer. La operativa es sencilla, según explica él mismo, ya que cuenta con distintas oficinas en Pekín en las que su trabajo es captar fortunas chinas con ganas de invertir en el extranjero. Una vez cazados los clientes, el siguiente paso es organizar un viaje a Madrid para mostrar las distintas opciones a adquirir. Aunque también opera en España, al margen de China, ya que tiene abiertas distintas sucursales con las que sigue intermediando en la compra de viviendas de sus compatriotas. Eso sí, mucho menos lujosas.

Por el momento, el trabajo está dando unos resultados más que buenos. Bafre cerró el 2018, último año en el que ha presentado cuentas, con una facturación superior a los 1,8 millones de euros. Una cifra que supone multiplicar casi por seis las ventas de su primer año, el 2016, cuando ascendieron a 324.000 euros. Las buenas cifras de negocio se han traducido en un beneficio consistente de 143.000 euros, lo que le llevó a superar las pérdidas de un año antes.

Arileo Gestiones Patrimoniales y Nagobe Investment completan el póker del ladrillo para el joven magnate. La primera sociedad, creada en 2018, está dedicada a la construcción y rehabilitación de edificios y, en términos económicos, es la más potente del emporio, tras inyectarla a lo largo del año pasado 600.000 euros. En el caso de la segunda, inscrita en 2016, cuenta con un capital social de más de 200.000 euros (la inyección en 2019 fue de 150.000 euros) y tiene como objeto social principalmente la de desarrollar una labor de sociedad holding.


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