martes, 6 diciembre 2022 1:23

Línea Directa destapa cómo una tiza puede engañar al seguro

La cifra asusta: durante la última década, el volumen de fraude al seguro superó los 9.200 millones de euros… sólo en el ramo de autos. Y es que, en pleno siglo XXI, la picaresca sigue presente en el día a día de las aseguradoras. La imaginación por parte de los conductores no falta con tal de arrancar unos euros. Porque, con tan sólo una tiza, es posible poner en jaque a una aseguradora. Línea Directa lo ha incluido en sus casos de fraude.

Así, un asegurado afirmó que un acto vandálico había rallado la carrocería de su vehículo. Como prueba, aportó las correspondientes fotos. Ya el coche en el taller, el reparador se pone manos a la obra. Al intentar dar la masilla, y como por arte de magia, desaparecen la mayor parte de los daños… porque habían sido pintados con tiza.

Otro ejemplo es el que Línea Directa ha denominado como ‘chinazos’ de quita y pon. En este caso, el propietario pegó un trozo de papel celo por dentro del cristal. Dio un parte de reparación por el citado chinazo. Envió la foto, la compañía la recibió, y abonó su importe.

Son sólo dos casos que demuestran cómo, con un poco de imaginación, y falta de escrúpulos, es posible engañar a la compañía de seguros. Pero los hay más sofisticados. Es el caso de un fraude llevado a cabo por las mafias. Sí, porque el número de mafias que estafan al seguro se ha multiplicado por tres desde el año 2013.

El perfil del defraudador se define como un hombre joven, de 18 a 24 años, desempleado o con trabajo precario

Línea Directa no tiene mediadores. Sin embargo, un estafador se hizo pasar por un agente de esta compañía de Bankinter. Su trabajo consistía en pedir 150 euros por la póliza. Más tarde, realizaba la contratación online de la póliza con datos de contacto irreales, no pagaba los recibos y se quedaba el dinero. Línea Directa intentaba contactar con los clientes, sin éxito, por lo que terminaba cancelando los seguros por impago. Mientras tanto, los estafados pensaban que tenían un seguro en vigor. El hecho tuvo lugar en Sevilla. El número de perjudicados fue de 69. Y la situación actual está pendiente de juicio.

EL PERFIL SEGÚN LINEA DIRECTA

Un cliente que reclama padecer un miedo insuperable a conducir después de un accidente y que es grabado saltándose semáforos en rojo. Otra persona alega haberse quedado ciega tras un siniestro y se la ve caminando por un mercadillo comparando el precio de la ropa… O una tenista que cobra por no poder practicar su profesión y que se la graba entrenando a pleno rendimiento.

Tres casos más de intento de engaño recogidos por Línea Directa en su estudio sobre el fraude al seguro. Un informe que define al defraudador como un hombre de entre 18 y 24 años, desempleado o con un trabajo precario. “Otra figura que ha emergido es la del hombre mayor de 40 años, profesional cualificado, y con estudios universitarios”, indica Francisco Valencia, director de Gobierno Corporativo de Línea Directa.

Más madera: un grupo de cuatro personas se dedicaba, por separado, a alquilar coches para provocar siniestros y reclamar indemnizaciones por lesiones. Sucedió en Valencia, dieron nueve siniestros falsos, y hubo 20 lesionados ficticios. O una trama que se dedicaba a comprar vehículos viejos solicitando siempre al vendedor que no cancelase la póliza. La excusa era que necesitaban el seguro en vigor para pasar la ITV. Después montaban siniestros falsos de lesiones. El lugar fue Vizcaya, con 29 siniestros, y 39 lesionados ficticios.

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Pero no sólo el seguro de auto sufre esta particular lacra. El seguro de hogar también comienza a tener sus partidarios. Así, un cliente dio un parte alegando que un golpe había rajado el bidé y la taza del WC. Envía las fotos a la compañía y el perito, tras revisarlas, decide indemnizarle. Para comprobar que la reparación ha sido la adecuada, el perito se desplaza al domicilio del cliente. Al verlo, el cliente se viene abajo y confiesa el fraude. Había colocado un hilo sobre la loza para simular una fisura.

El 2,4% de los siniestros de hogar que se declaran al seguro son un intento de estafa. El volumen anual de fraude estimado por Línea Directa en hogar alcanzaría los 166,2 millones de euros anuales.


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