miércoles, 7 diciembre 2022 17:43

Las ‘nuevas preferentes’: la trampa de la banca para los pequeños ahorradores

Los pequeños ahorradores, esto es, la gran parte de los ciudadanos españoles están inmersos en una trampa que les empobrece y de la que no pueden escapar. Por un lado, los bancos están dinamitando  las rentabilidades de sus instrumentos de ahorro más utilizados: cuentas remuneradas o depósitos. Por otro lado, los propios fondos que ofrecen como alternativa o bien están en números rojos o su rentabilidad es muy pequeña y por debajo de la inflación. Esta situación empuja a los pequeños ahorradores a buscar, ayudados por las entidades, instrumentos que no entienden y que pueden consumir sus propios ahorros al ser más complejos y arriesgados. Mientras, la gran banca se embolsa apetitosas comisiones.

El estallido de la crisis de las cajas de ahorros españolas destapo uno de los episodios más vergonzosos que se recuerdan, el de las preferentes. No solo porque su flagrante colocación fue ruin en muchos casos, sino porque se aprovechó de una ‘relación de complicidad’ entre empleado y cliente para engañarle.

Años más tarde, en pleno 2017,  todo parece haber vuelto a la normalidad. La gran mayoría de los procedimientos legales ya se han cerrado y gran parte del dinero o se ha devuelto o se ha canjeado por otros productos con ese valor.  Pero, ¿Es realmente cosa del pasado? Quizás sorprenda los ya varios informes emitidos por la Comisión Nacional del Mercado de Valores en los últimos años. Así rezaba uno de ellos fechado en 2017:

“En España está produciéndose una creciente comercialización entre clientes minoristas (gente corriente con baja formación en finanzas) por parte de ciertos intermediarios financieros (bancos) de instrumentos cada vez más complejos y arriesgados (…) La comercialización de este tipo de productos entre clientes minoristas viene preocupando desde hace tiempo a la CNMV.”

El número total de partícipes, ahorradores que han contratado un fondo de inversión, es el más alto de la historia

El texto es un nuevo aviso sobre la comercialización, en su mayoría, de fondos de inversión. Un dato refuta está realidad: el número total de partícipes, ahorradores que han contratado un fondo de inversión, es el más alto de la historia.

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Número de partícipes en fondos de inversión en España. Datos Inverco

La CNMV no ha querido volver a caer en el error que cometió durante la comercialización de las preferentes: “debería haberse anticipado al problema y ser capaces de atajarlo antes de que se hubiese extendido”, señaló la presidenta del regulador, Elvira Rodríguez. Ahora, el organismo ha dado un paso al frente contra las prácticas poco éticas que vuelven a reinar en las oficinas bancarias españolas. Incluso tiene pensado “la adopción de medidas coordinadas a nivel europeo para la mejora de los inversores en este sentido”.

Ante la creciente preocupación, se ha puesto en marcha un tipo de investigación pionero conocido como cliente misterioso  -“mystery shopping”-. La práctica consiste en colar actores simulados que se hacen pasar por potenciales clientes a diversas entidades, con el objetivo de conocer el modo en que se comercializan los productos financieros.

El pionero ejercicio llevado a cabo por el regulador le ha permitido numerar las deficiencias en la comercialización de estos productos. Entre ellas resaltan:

– Se entregaban fichas comerciales que no reflejaban correctamente todos los datos.

– Ofertas combinadas “sin aclarar específicamente el riesgo».

– Abusos de ventajas, e insuficiente información de referencia.

– La minusvaloración del riesgo ante el rechazo de determinados clientes por no resultarles conveniente el tipo de producto.

– La totalidad de los fondos de inversión ofrecidos eran de la propia entidad.

El primer cimiento para consagrar la trampa

Para perpetrar una trampa se necesitan reunir tres requisitos: la primera es crear un entorno favorable, la segunda trazar un plan y la tercera que exista un pardillo que caiga en ella. Por suerte para algunos y desgracia para la gran mayoría de los pequeños ahorradores, las condiciones se cumplieron hace años y la artimaña todavía se perpetra.

En primer lugar, la evolución macroeconómica ha creado un entorno favorable. Ya tenemos el primer requisito. Los bancos centrales en su intento por revitalizar la economía han eliminado casi toda opción de ahorro para lanzar al ciudadano medio al consumo. ¿Cómo podemos estar seguros de ello? Existen distintos indicadores que lo miden, en especial seguiremos la evolución de los principales instrumentos de ahorro preferidos por los españoles: cuentas de ahorro o remuneradas y los depósitos.

Dichos instrumentos que eran muy utilizados, en la actualidad han perdido gran parte de su encanto al dinamitar la rentabilidad que ofrecían. Por ejemplo, recientemente ING –que ya no es Direct- ha eliminado su famoso Depósito Naranja 1% TAE y ahora ofrece su Cuenta Naranja con un 0,05% TAE. La Cuenta Inteligente de EVO Banco ha reducido la rentabilidad hasta un 87% en tres años, desde el 1,5% TAE al 0,2%. La famosa cuenta Coic de Bankinter también ha dinamitado su rentabilidad casi un 80% y además, ha reducido el importe máximo remunerado.

La Cuenta Inteligente de EVO Banco ha reducido la rentabilidad hasta un 87% en tres años

Si los descensos medios del 80% de la rentabilidad en bancos ‘noveles’ ya resta el interés de los ahorradores, la actuación de los gigantes bancarios la elimina directamente. Prácticamente ninguno de los grandes bancos españoles remunera sus cuentas de ahorro más allá de un 0,2%, e incluso otros como BBVA directamente han decidido eliminar cuentas de ahorro como el PIAS. Por cierto, esto fuera de España o Europa no es así, en Australia por ejemplo, ING ofrece un 2,8% TAE frente a una inflación del 1,9%, datos de junio de 2017.

Estos exiguos intereses ofrecidos no pueden competir con su rival histórico, la inflación. La inflación resta poder adquisitivo a los ahorros, 100 euros hoy pueden comprar menos artículos que 100 euros dentro de un año. La rentabilidad –en forma de intereses- se entiende como una suma de dinero que se añaden a los ahorros para que puedan comprar lo mismo. ¿Qué ocurre hoy? Que si se tiene 100 euros ahorrados y rentan un 0,3% al año, mientras que la inflación es del 1,5%, esos 100 euros ahorrados solo podrían comprar artículos por un valor de 98,8 euros.

Un plan forzado, el segundo pilar de la trampa

En este punto convergen dos fuerzas distintas, una suprema y la otra que siempre sabe cómo sacarle provecho a la primera. La primera fuerza se llama política monetaria y la ejerce el organismo con mayor poder en Europa, el Banco Central Europeo. El único mandato ante el que debe responder es el de mantener en una cifra estable –entorno al 2%- la inflación en toda la Eurozona. Eso se consigue principalmente a través de fijar el tipo de interés, esto es el interés al que presta dinero a los bancos. Por lo que a tipos bajos, intereses bajos que premian el crédito al ser más barato y penalizan el ahorro al ser el interés que paga más bajo. En la actualidad ese tipo es prácticamente cero.

La inflación viene de un periodo negativo o cercano a cero, lo que ha obligado al BCE, además de reducir el tipo de interés, a  poner en práctica los denominados, QE (Quantitative Easing) que no es más que aumentar la cantidad de dinero en funcionamiento. Más dinero, más inflación. Pero el QE ha tenido además otro efecto que es el de reducir los tipos de interés a largo plazo, en especial a través de la deuda pública.

unos tipos bajos por efecto del BCE que empuja al ciudadano al crédito en lugar de al ahorro

Por tanto, tenemos unos tipos bajos por efecto del BCE que empuja al ciudadano al crédito en lugar de al ahorro. Además, esos tipos bajos han estresado a los bancos –a menos intereses menos ganancias- y ha obligado por un lado a ajustes de costes –reducción de plantilla, de oficinas entre otros- y, por otro, a buscar otro tipo de ingresos. Aquí los bancos han sabido pescar en río revuelto gracias a la comercialización de sus fondos de inversión.

El proceso ha sido sencillo. En primer lugar, los bajos tipos y una inflación creciente tienen atrapados a los ahorradores. Además, el crédito no ha repuntado agresivamente por lo que la banca no necesitan captar más capital, que a su vez es penalizado si lo mantienen sin prestarlo. Por tanto, la idea es sencilla: empujar a los ahorradores, pequeños o grandes, a invertir sus ahorros en sus propios fondos, prometiendo mayor rentabilidades. Se trata de un triple win –ganancia- para la banca: Por un lado, se evitan un apunte negativo en el balance y añaden uno positivo. Por otro lado, esquivan remunerar depósitos que no necesitan, y que además es penalizado frente al BCE. Por último, se cobran unas comisiones, en muchas ocasiones muy generosas, por sus servicios. Ahora concuerda más la frase de la CNMV que decía “la práctica totalidad de fondos ofrecidos eran de la propia entidad”.

El pardillo puedes ser tú

España es un país de analfabetos financieros. Un 51% de los españoles no sabe distinguir entre IPC y PIB, según el Global Financial Literacy Survey –elaborado por Standard&Poor’s, la consultora Gallup y la George Washington University-. No se habla ya de conocer el mercado Forex, como funciona la Bolsa o los valores futuros, sino una simple distinción entre IPC y PIB. Esto da una radiografía del ciudadano español y porque la CNMV está actuando.

el número de participantes en fondos de inversión era cercano a los 4,3 millones, años después ese número se ha disparado un 120% hasta los casi 10 millones

Todo empieza en enero de 2013 cuando el Banco de España recomienda a la banca limitar la rentabilidad de sus depósitos. En aquel momento, el número de participantes en fondos de inversión era cercano a los 4,3 millones, años después ese número se ha disparado un 120% hasta los casi 10 millones, según los últimos datos de Inverco –patronal de los fondos-.

Pero, ¿cómo sabemos que los ahorradores con menores conocimientos financieros han acabado contratando un fondo? En principio es difícil conocer estos datos agregados pero si se puede estudiar la evolución de la contratación de ciertos fondos característicos. En primer lugar, los inversores minoritarios tienen un bajo conocimiento financiero por lo que deberían suscribir, como exige el Banco de España, los fondos más sencillos y con el menor riesgo. Estos son: monetarios y de renta fija a corto y largo plazo.

¿Cómo ha evolucionado la contratación de ambos? Desde enero de 2013 hasta este 2017 (últimos datos ofrecidos por Inverco son de agosto) el número de participes en fondos monetarios se ha disparado casi un 75%. Una cifra enorme si se compara con su evolución entre el 2000 y el 2007, años de bonanza económica, en el que su comercialización creció un 6,2%. Todavía es más evidente el cambio en el caso de la renta fija, especialmente a largo plazo, dónde se ha propulsado un 250%, el agregado en los años de la burbuja no supero el 10%. Existen otros fondos, los pasivos que también se ajustan a estos clientes al tener comisiones muy bajas y riesgo limitado, el número de participes en ellos se ha multiplicado por seis.

Los vencedores son los grandes bancos que entre 2015, 2016 y lo que va de 2017 ha aumentado su patrimonio en fondos en casi 40.000 millones de euros

Todo esto tiene dos problemas y un claro ganador. Los vencedores son los grandes bancos que entre 2015, 2016 y lo que va de 2017 ha aumentado su patrimonio en fondos en casi 40.000 millones de euros. Nada mal. Y los perdedores, como siempre los ahorradores más pequeños o menos preparados: aquellos que han invertido en fondos monetarios en los tres últimos años han perdido de media un 0,06% de sus ahorros, a lo que se le debe sumar lo que han perdido por la inflación. Por su parte, los fondos de renta fija en euros han rentado un exiguo 0,09%. Es decir, que todos ellos han rentado menos que cualquier cuenta de ahorro o depósito e incluso otros están perdiendo dinero.

Fondos banca Merca2.es
Distribución de aportaciones a fondos de inversión. Datos Inverco

Existen soluciones para salir de la trampa, una es la renta variable, esto es invertir en bolsa. De hecho el número de inversores en fondos que invierte en bolsa española se ha multiplicado por tres y esos sí van ganando. Pero la bolsa entraña muchos más riesgos y no siempre es aconsejable. Otros se han decidido por el valor refugio preferido, comprar una vivienda y esperar que aumente de valor -se ha disparado la compra de viviendas sin hipotecas-. Pero la gran mayoría, no puede escapar de esta trampa y parece obligado a ver como sus ahorros son cada vez más exiguos.


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