lunes, 27 septiembre 2021 9:36

La incógnita de la fusión Bankia-BMN: ¿qué papel jugará Carlos Egea?

Quedan todavía seis meses para que la fusión entre BMN y Bankia sea un hecho. El tiempo necesario para que se apruebe en las Juntas Generales de Accionistas y, de paso, para que terminen las restricciones impuestas por Europa a la entidad que preside Goirigolzarri para llevar operaciones corporativas. Hasta entonces vamos a hablar, y mucho, de este proceso pero -sobre todo- una de las grandes cuestiones estará en saber quién va a ocupar el sillón que ya se ha reservado en la Plaza de Castilla para representar a la entidad murciana en el Consejo de Administración.

Por ahora no hay nada decidido, aunque el que más papeletas tiene -era evidente- es el propio presidente de BMN, Carlos Egea. Cómo será que hasta el propio Goirigolzarri ha dicho que «entiende que será él». Una llegada que se producirá el 1 de enero de 2018, pero que puede conllevar algo más. Porque no se incorporará en calidad de consejero dominical, Goirigolzarri lo ha asegurado. Así que, ¿en calidad de qué? «Hasta ese nivel no hemos llegado», dice el vasco intentando esquivar las balas. Sin embargo, las quinielas apuntan a que será un buen puesto; posiblemente como vicepresidente de la que será la cuarta entidad financiera de este país.

Sin embargo, algunas fuentes de mercado consultadas, dudan de que pueda tener funciones ejecutivas. No parece probable que Goirigolzarri, y mucho menos Jordi Sevilla, vayan a ceder terreno en favor del fusionado que, además, ni siquiera llega con los deberes hechos pese a haber sido rescatado. No nos olvidemos que BMN cerró el año pasado con unos números rojos de cerca de 39 millones de euros. Así que el riesgo de que no pudiera continuar en solitario era bastante elevado, de ahí que el Estado haya tenido que salir al rescate de una entidad ya rescatada. ¿Se imaginan qué cara se le hubiera quedado a Guindos si llega a caer? Hubiera sido todo un poema. Máxime si se tiene en cuenta que fue consejero de la entidad.

El coste

Una operación que le va a costar a Bankia, es decir, a ti y a mi, más de 2.000 millones de euros. De ellos la mitad serán para saneamientos de BMN: 500 millones para provisiones por créditos y otros 200 millones por los adjudicados. Además, habrá otros 300 millones de euros irán destinados a contingencias. Y aquí puede haber unas cuantas, sobre todo con los seguros. Bankia tiene exclusiva con Mapfre, mientras que BMN trabaja con AVIVA y con Caser y, casi con toda probabilidad, habrá que romper los acuerdos que se mantienen. Más que nada porque Goirigolzarri reconoce que la alianza con la compañía de Antonio Huertas «se van a mantener».

El resto del dinero, los otros 1.000 millones, irán destinados a sufragar la operación (800 millones por la ampliación de capital) y otros 300 millones como costes de reestructuración, aunque aquí habrá 100 millones que se asuman por ajustes contables. Pese a todo, Bankia confía en que el retorno de la inversión alcance el 12% a partir del tercer año. Es decir, a partir de 2020. Así que Goirigolzarri -que en un principio no terminaba de ver la lógica industrial ni económica ni le apetecía la fusión- considera que el negocio es bueno, sobre todo para que el valor en bolsa aumente y se incrementen las posibilidades de devolver las ayudas públicas.

Las pérdidas del FROB

Esta cuestión no es baladí, no olvidemos que el FROB -después de que Bankia haya valorado en poco más de 850 millones BMN- pierde cerca de 1.000 millones (inyectó 1.625 millones) que ahora tendrá que anotarse en su balance. ¿Se lograrán recuperar? El tiempo y la evolución del mercado dirán qué sucede, de hecho al presidente de Bankia no le extraña lo más mínimo que a lo largo de este año «podamos ver venta de paquetes» por parte del Estado.

Está por ver también qué va a ocurrir con las oficinas y con el personal de BMN. Hablamos de 4.000 trabajadores y más de 600 oficinas. Aunque la fusión es muy complementaria, dado que el fuerte de la entidad es muy fuerte en Murcia, Granada y Baleares donde Bankia no tiene una gran presencia. Sin embargo, se da por descontado que habrá que hacer ajustes para lograr los costes que hagan eficiente la fusión.


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