lunes, 4 julio 2022 1:30

Urbano Cairo tira de chequera y busca ‘vips’ para relanzar El Mundo y Expansión

No tiene suerte el diario El Mundo en los últimos años con sus directores. O eso, o habría que atribuir a una poderosa ‘mano negra’ el hecho de que, en los últimos tres años, el periódico que fundara Pedro J. Ramírez (qué tiempos aquellos en los que la prensa ‘libre e independiente’ tumbaba gobiernos) haya coleccionado hasta cuatro directores distintos. Cinco si contamos al riojano.
Lo cierto es que un poco de ambas cosas puede haber. Y ello ha acabado por colmar el vaso de la paciencia de una exahusta redacción, mermada por tres EREs en los últimos años, que ve como perplejidad como cada uno de los nuevos responsables apenas dura un año.
Es conocida la presión gubernamental para acogotar primero y eliminar después a un incómodo Pedro J. que, en opinión de los fontaneros de Moncloa, hacía mucho que iba por libre. Le sucedió su vicedirector, Casimiro García-Abadillo, hombre en teoría más permeable a las presiones gubernamentales pero que, por razones nunca del todo bien explicadas, nunca cayó en gracia a los poderosos dueños italianos del antiguo diario de la calle Pradillo. Aunque era del agrado de los profesionales a los que llevaba dirigiendo, en la práctica, durante años.
Con David Jiménez, la cosa fue a peor. Un veterano redactor “de-los-de-toda-la-vida”, asegura que el excorresponsal ‘no se enteraba ni del NODO’. Carecía, en opinión de la mayoría de la redacción, de agenda, de contactos al más alto nivel, imprescindibles para cualquier director de periódico de Madrid o Barcelona que aspire a sobrevivir en la jungla de presiones e intereses cruzados que hoy supone dirigir un diario de papel en un entorno de crisis generalizada que hace a los medios mucho más vulnerables que antes. Y encima, caía mal en la redacción. Ni un amigo, vamos…
Después llegó Pedro G. Cuartango. Un ‘interino’ en la dirección pero que fue cobrando aspiraciones a convertirse en solución definitiva con el paso de las semanas. Veterano jefe de opinión que, para muchos, era la mejor opción de entre las posibles. Demasiado independiente y, para sorpresa de casi nadie, defenestrado también. No llegó ni al verano. ¿Durará más tiempo Francisco Rosell, el último en llegar, o se verá abocado a la misma negra suerte que el resto de sus compañeros? Papeletas tiene. Es conocedor de la casa como pocos puesto que ha dirigido durante años El Mundo de Andalucía, es hombre de la máxima confianza de Urbano Cairo, el primer ejecutivo del periódico, y gusta en Moncloa, a juzgar por su creciente presencia en las tertulias televisivas más gubernamentales. Es un secreto a voces que no será, precisamente crítico, con Mariano Rajoy ni menos aún con Soraya Sáenz de Santamaría.

Incongruencias empresariales

La semana pasada Urbano Cairo arengaba a la redacción, justificando el relevo de Cuartango, al que por cierto, en humillante solución, se le ofreció quedarse como ‘columnista de referencia’. Reconocía Cairo que van a reducir aún más los costes de producción -algunos se echan a temblar- pero primando las noticias y los contenidos ‘de calidad’ sobre la opinión. Tal vez para no meterse en más líos innecesarios. Con Florentino Pérez o con el Gobierno. Ya, pero … ‘¿y eso cómo se hace sin redactores?’ debieron preguntarse muchos.

Se abre el ‘mercado de verano’: fichajes de ‘campanillas’

Cairo no se plantea calcar el modelo americano de empezar a cobrar por algunos contenidos pero busca alguna fórmula que se parezca bastante para hacer rentable a un diario que, como los demás, sigue cayendo en picado en ventas y en difusión. La clave está en el área digital y de eso se está encargando el siempre eficaz Javier Cabrerizo.
El Director General se reúne en los últimos días con algunos hipotéticos futuros colaboradores de postín para ofrecerles hueco en las páginas de alguno de los tres -mejor dicho, dos- diarios del grupo. Decimos dos porque Marca es, al menos de momento, la menor de las preocupaciones de los primeros ejecutivos de Unidad Editorial. Se trataría de firmas relevantes, muy conocidas del gran público por su presencia en otros medios pero que hasta ahora no habían tenido espacio ni en Expansión ni mucho menos en El Mundo. ‘Ni el presupuesto es ilimitado ni se trata de fichales a golpe de talonario, pero algo de eso hay’, reconoce un directivo cercano a Cabrerizo. En las próximas semanas seguro que tendremos noticias de algún fichaje de campanillas. Atentos a la pantalla… o al papel.

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