viernes, 2 diciembre 2022 14:33

«La reforma laboral debe apoyar la entrada en el mercado laboral»

Acabamos de cerrar el primer mes del año, que nos deja unos datos un tanto agridulces en la creación de empleo. Hay 57.200 parados más, sin embargo, presenta algunas trazas positivas. Eso es, al menos, lo que nos explica el presidente de ASEMPLEO, Andreu Cruañas, quien pide no ser excesivamente pesimistas con estas cifras.

A su juicio, todo debe medirse en su justa medida. Sobre todo, porque los datos de enero “han vuelto a sorprender”. Una caída de la afiliación de 174.800 personas, la menor desde 2007. También el menor incremento de paro en un mes de enero desde 2004 “y con un mejor comportamiento de sectores estacionales como el comercio y la hostelería”.

P ¿Podemos entonces ser optimistas de cara al 2017?

Las previsiones para 2017 dicen que la creación de empleo se va a ralentizar. Es pronto para hacer conclusiones definitivas, pero creemos que en febrero y marzo el Brexit impactará con fuerza sobre el empleo. Estimamos que el paro estructural estará en torno al 18%, aunque Europa lo fija en el 18,5%. Es decir, que hay poco margen para emplear a las personas que tenemos desempleadas.

Esto se traduce en escasez de capital humano para cubrir los puestos que se generan. El problema es que tenemos mano de obra no capacitada para lo que hoy demandan las empresas. Te puedes surtir de un pequeño retorno de la emigración cualificada (sobre todo del Reino Unido) y de nueva producción de personas cualificadas que, sin pasar por el paro, vienen de la población activa.

Esto planteará tensiones en los salarios y, por tanto, también en los precios.

P El otro día decía el presidente del Instituto de Estudios Económicos (IEE), José Luis Feito, que es necesario empleo de mala calidad para poder generar puestos de trabajo. ¿Coincide con la apreciación?

En parte es cierto, pero no es sencillo de hacer. Sobre todo, porque es implica competir en precios. Un modelo para el que España no está preparada, ya que el resto de costes –a parte del empleo- no acompañan. No podemos intentar reabrir plantas textiles con gran intensividad de mano de obra. Además es muy complicado identificar en qué sectores se podría crear ese empleo menos cualificado.

P ¿Futura Reforma Laboral? En qué sentido debe hacerse.

La primera que llevó a cabo el Gobierno del PP estuvo enfocada a la destrucción de puestos de trabajo. Es decir, a permitir adaptar la plantilla a las necesidades de la empresa. Ahora lo que toca es justo lo contrario. Una gran reforma sobre la entrada al mercado laboral.

Lo primero de todo, y estoy cas seguro, es que vamos a un modelo de tres grandes contratos. Habrá matices en función de los acuerdos políticos, pero básicamente nos quedaremos con: un indefinido con indemnización creciente; un formativo y un tercero que permitirá ajustar la temporalidad real. Ahora mismo este último no existe, y está oculta en la concatenación de falsos eventuales.

Es decir, que vamos a empezar a gestionar la temporalidad… El gran problema de nuestro mercado laboral.

Evidentemente hay que mejorar los controles, siempre y cuando no afecte a la competitividad empresarial. Lo que hay que ver son las necesidades reales de ese puesto de trabajo, y qué naturaleza tiene.

P ¿No tocamos las políticas activas de empleo?

¡Por supuesto! Va de la mano. Sobre todo para acabar con el desempleo estructural. La Formación es básica. Debemos ayudar a la gente que se adentra en el mercado laboral para ver cómo evolucionar sus competencias. Todo esto lleva aparejada una reforma de los servicios públicos de empleo.

Debemos abrir el SEPE a la colaboración público privada. Para ello, hay que reformar el modelo de Formación continuada para el empleo. La Fundación Tripartita, por ejemplo. Además, también hay que modificar la Formación Profesional y lograr que la intermediación permita colaborar a todos los agentes que actuamos en ese mercado.

No tiene sentido que cada institución maneje una base de datos distinta, por ejemplo. Esto es algo muy sencillo, que es gratis y que sería muy beneficioso.

P ¿Era usted partidario de subir el Salario Mínimo Interprofesional (SMI)?

Al final, el SMI acaba siendo regulado por el propio mercado. No puedes ponerle puertas al campo. Es cierto que el Salario Mínimo es una garantía para que las personas tengan un mínimo con el que subsistir, pero hay cosas que uno no puede gestionar por decreto. No podemos decir que el SMI vaya a ser de 1.500 euros, porque no sería factible. Todo tiene un límite, porque de lo contrario entras en la espiral contraria: destrucción de puestos de trabajo.


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