domingo, 5 diciembre 2021 5:19

Es mejor que no abran la boca: Grandes meteduras de pata de líderes empresariales

Liderazgo empresarial y capacidad de comunicación, o al menos de ser bien entendidos por el gran público y por sus intermediarios naturales, los medios de comunicación, no siempre van de la mano. Ejemplos no faltan en la reciente historia económica de España.

Mónica de Oriol: una madre a la que no gustaban las mujeres en edad fértil.

monica-oriol-hacienda-644x362-1Que se lo digan si no a Mónica de Oriol, presidenta, que lo fue, del Círculo de Empresarios y que tuvo que renunciar a tan alta responsabilidad tras unas desafortunadas –o ‘embarazosas’- declaraciones en octubre de 2014, cuando se mostró abiertamente contraria a la contratación de mujeres en edad fértil. Unas manifestaciones más llamativas si cabe viviendo de una mujer, joven y de gran preparación de la que no se suponían atávicos prejuicios y que es madre de seis hijos. Fue precisamente la dificultad de compatibilizar sus responsabilidades profesionales y de liderazgo con sus circunstancias familiares lo que se adujo para justificar su dimisión.

Tal fue el revuelo que se organizó que incluso desde medios gubernamentales no se dudó en poner a los pies de los caballos a una de las mujeres con más altas responsabilidades de este país.

Ya unos meses antes, Oriol la había ‘liado’ al poner a caldo a los conocidos como ‘ninis’; jóvenes que no han abandonado el cobijo familiar y que ni estudian, ni trabajan, ni tienen perspectiva de hacerlo. Dijo entonces doña Mónica que estos chicos debían salir ‘del limbo en el que viven’. Y propuso rebajarles el salario mínimo. De lo bien o regular que pudiera venir a sus empleadores contar con mano de obra muy barata y relativamente poco cualificada nada comentó.

No puede decirse que Oriol haya sido una dirigente empresarial con demasiada suerte. Sus responsabilidades en Seguriber hicieron que algunos quisieran relacionarla, sin éxito, con la tragedia del Madrid-Arena. Pero lo que más llamaba la atención, palos le cayeron a mansalva también por aquello, era su valoración enormemente crítica con el deficiente nivel de inglés de los trabajadores españoles. Seguramente algo de razón tenía pero fue un nuevo ejemplo de cómo la incapacidad para transmitir correctamente –o modular- verdades como puños puede arruinarte un discurso. Y tirar por tierra la imagen de un dirigente. Y es que no puede decirse que la señora de Oriol fuera un prodigio de oratoria. Sus intervenciones públicas, plagadas de “ehhh…”, “ahhh…”, “hmmm..”, darían mucho trabajo a un ‘coach’. O a un logopeda…

Díaz-Ferrán: del infinito al cero.

 Qué decir del que fuera ‘patrón de patronos’, Gerardo Díaz Ferrán, presidente en 2008 de la CEOE además de factotum de viajes Marsans junto con su “socio-de-toda-la-vida”, Gonzalo Pascual y de otras muchas empresas. A de hoy lleva ya varios años entre rejas, purgando en prisión sus, según la justicia, numerosos pecados empresariales. Pero en aquel año, Díaz Ferrán era un tipo de prestigio. Se sentaba en la poltrona que en su día ocuparan Carlos Ferrer Salat o el mítico José María Cuevas. Y desde ella impartía doctrina. Por ejemplo cuando aleccionaba al Gobierno de entonces, que presidía Rodríguez Zapatero, y recomendaba que los salarios subieran menos que el IPC porque todo el mundo debía, en aquella España ya en crisis, “apretarse el cinturón”. La verdad es que no fue el único que lo dijo pero tal vez porque, como gustaba repetir a Manuel Fraga ‘el rayo siempre cae sobre los árboles más altos’, a él le cayó la del pulpo. ¿Fue el principio de su declive? Tal vez, aunque sus problemas de liquidez comenzaron pronto a pesar más en su deficiente imagen pública mucho más que sus torpes declaraciones sobre algunos aspectos de la política económica de la época en los que se empeñaba en entrar y que, según confesaban a los periodistas algunos de sus colaboradores, exasperaban notablemente al ministro de Economía de la época, Pedro Solbes.

Joan Rosell; o el riesgo de ser malinterpretado.

rajoy_rosellAlgo distinto, aunque con parecidos efectos, le ha ocurrido más recientemente a Joan Rosell, actual presidente de la CEOE –y sucesor por tanto de Díaz Ferrán-.

En una conferencia en Castellón, Rosell explicó algo tan obvio como que la incorporación de la mujer al mercado laboral, a pesar de ser un dato positivo, suponía un problema porque “¿cómo creamos empleo parea todos?” , se preguntaba en voz alta. Fue el diario Levante, de corte progresista, el responsable del lío, según los asesores de Rosell. Los servicios de prensa de la CEOE tuvieron que salir a las pocas horas a desmentir que su jefe hubiera pronunciado en ningún momento la palabra “problema”.

Lo increíble en pleno siglo XXI es que en la conferencia no hubiera ni una cámara ni un micrófono ni siquiera un triste “smartphone” grabando su intervención. Nada. La palabra del periodista contra la de los testigos del acto. Cierta o no la frase en su literalidad, en este caso salieron escaldados todos: el periódico porque tuvo que rectificar y retirar su información y el jefe de los empresarios porque se vio envuelto en una polémica innecesaria y que, a buen seguro no le hizo ninguna gracia.


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