El pasado 15 de marzo, el Instituto Nacional de Estadística hizo público que, al 1 de enero de 2017, nada menos que 2.406.611 españoles ya residen en el extranjero, lo que supone un 4,4% más que el año anterior. Los judíos llamaron diáspora a su diseminación por los demás países europeos y asiáticos, cuando fueron masacrados por los romanos en el siglo I después de Cristo. Los españoles nunca daremos un nombre especial a esa necesidad de emigrar que nos han marcado las políticas de devaluación interna que nos impuso Europa (Merkel dixit) hace ya casi siete años, en aquella reunión del 10 de mayo de 2010, cuando Zapatero tuvo que volverse “neoliberal”.

Probablemente, ese sea el dato que menos se comentará de la última EPA. Los miembros del equipo económico del Gobierno, junto con los economistas entusiastas del mantenimiento del actual modelo económico, rápidamente desestacionalizarán las series, utilizando bien un modelo lineal, bien un modelo parabólico (el que más les convenga), para decir que el aumento del desempleo es algo coyuntural y seguir aferrándose al incremento interanual de 400.000 empleos (por llamarles de alguna forma), que curiosamente eran 500.000 hace tan solo unos pocos meses. Pero los que tratamos de mirar las series de datos económicos sin tener que rendir culto al Gobierno ni al neoliberalismo, nos damos cuenta de que esto empieza a hacer agua, y de que nuestros jóvenes, que no son tontos y para eso les formamos con cargo al Presupuesto, se dan cuenta de que fuera de España se paga el doble que dentro, y que donde hay que ir es donde se pone un precio justo a nuestra formación y a nuestro trabajo.

La reciente presentación del viernes 29 de abril de los dos ministros responsables de Economía y de Hacienda, me ha parecido penosa. Han realizado previsiones en las que se acaba con el déficit público, se cuadran las cuentas del Estado, se consiguen 20,5 millones de empleos, se reduce un 8% la deuda pública, y todo será felicidad y reino de Jauja para el año 2020 en España. ¡Lo que es capaz de aguantar una hoja Excel! Es triste que economistas bien formados, como son los citados Sres. De Guindos y Montoro, entren al trapo al unísono, a fin de cubrirle las espaldas a un Gobierno, que está acosado por el escándalo de la corrupción y la no aprobación de los Presupuestos cuatro meses después del inicio del ejercicio.

Poner números en una hoja Excel queda muy bien, pero no han dicho cómo van a lograrse esos números, que si se consiguen dejaré de escribir en este blog, porque son tan maravillosos, que lo único que demostrarán es que padezco Alzheimer precoz. Nada se ha hecho en España para que esa situación se produzca. No hay empresario que ofrezca salarios por encima de mil euros al mes a nuestros jóvenes. El 55% de los potenciales contribuyentes no tributa por IRPF, porque ganan menos de mil euros. Cada vez que se le da una patada a una piedra, aparece un escorpión, en forma de político con pocas neuronas que ha tratado de forrarse con dinero público, y que sus superiores o miembros de partido no han sido capaces de darse cuenta de lo que ocurría.

En este contexto, parece claro que el que continúen los jóvenes españoles huyendo de la quema y buscando refugio en otros países, donde por lo menos les pagan un sueldo digno, y les reconocen que tienen una formación y pueden ser útiles para algo, constituye una forma de diáspora a la española, que ya se dio en los años sesenta, cuando los entonces menos formados españoles, pero con ganas de trabajar y sobrevivir, huyeron hacia otros países europeos, simplemente para poder comer…, vamos como ahora.

El delito de lesa patria se abolió hace ya bastantes años, pero cuando uno observa cómo se ignora la verdadera situación del país, y se tratan de lanzar mensajes políticos, que no económicos, sobre la Economía del país, te dan ganas de recuperar algunas figuras para aplicarlas a los ínclitos que nos tratan como si no supiéramos dónde nos aprieta el zapato.

Equipo Económico: así es el lobby de Montoro del que ahora no quiere saber nada

Desde aquel fatídico 2010, en el que los españoles hincamos la rodilla y perdimos nuestra soberanía económica, el número de españoles que han tenido que emigrar no ha hecho otra cosa que crecer. En 2009, antes de la hincada de rodilla del Sr. Rodríguez Zapatero, el número de españoles residentes en el extranjero era de 1.471.691. Siete años después, y con la aquiescencia del Sr. Rajoy, los españoles que han tenido que dejar su país son 2.406.611, es decir, un 63,53% más; y no es porque les guste viajar o porque la globalización esté provocando este fenómeno migratorio; simplemente, es porque no encuentran donde trabajar con unas condiciones mínimamente decentes.

Supongo que cuando uno tiene su vida resuelta y se sienta en su despacho de un gran ministerio, las cosas se ven de otra forma, pero, repito, el espectáculo del viernes no es de recibo. Los reinos de Jauja no son otra cosa que una invención que el escritor Lope de Rueda introdujo en 1565 en la literatura castellana. Pero parece que nuestros próceres económicos están encantados con volver a recrearlos.

Creo sinceramente que no puede haber un mayor fracaso político que cuando los ciudadanos de un país se tienen que ir, porque han perdido la esperanza de que puedan subsistir en dicho país con un mínimo de dignidad. Si los dirigentes políticos se atreven a decir que España va bien, apoyándose en algunos datos macroeconómicos y en proyecciones propias de vendedores de start-ups, nuestro futuro es más que dudoso. Si, mientras tanto, los ciudadanos atraviesan la frontera por cientos cada día, a lo mejor es que están equivocados y no están haciendo bien su trabajo.

Emigrar es algo muy duro, y si se hace es porque se ha perdido la esperanza. Con un 42% de paro juvenil, y con el 58% restante cobrando unos pocos euros al día en trabajos precarios y discontinuos, no se pueden lanzar las campanas al vuelo, y decir que esto se va a arreglar. ¿Por qué se iba a arreglar? ¿Qué ha cambiado en los últimos meses para que ya se haya solucionado el problema?

¡Lo que aguanta una hoja de Excel!

Cada vez esto se parece más al “Tardofranquismo”. Políticos que tratan de lanzar mensajes de tranquilidad y de esperanza a un pueblo que sufre en silencio, mientras que su nivel de vida se va deteriorando poco a poco en medio de un escenario de corrupción generalizada, y de mensajes cruzados de nuestros próceres con un denominador común: “¡Y tú más!”, pero sin dar ninguna solución a una ciudadanía hastiada y desencantada.

Y mientras tanto, otros cien titulados superiores cogerán hoy sus maletas, abrazarán a sus seres queridos y tratarán de conseguir un puesto de trabajo en otro país que al menos les produce una sensación de dejar de ir cuesta abajo, y en el que, aunque no vayan a conseguir ver realizados sus ideales de juventud, por lo menos tendrán un poco de esperanza, que, aunque muchos dicen que es lo último que se pierde, algunos estamos a punto de perderla.