El freelance es aquella persona que ha decidido trabajar por cuenta propia. Puede operar como autónomo o tener su propia empresa, pero se caracteriza por tener espíritu emprendedor y ser lo suficientemente capaz como para atender a las múltiples tarea que implica trabajar solo y sacar adelante un proyecto personal.

El freelance trabaja de forma independiente ofreciendo servicios a otros profesionales o empresas. Aunque no es un requisito necesario, en la mayoría de los casos suele tratarse de alguien que desarrolla su labor directamente desde su casa. No deja de ser un autónomo, pero para muchas personas el freelance es un perfil algo diferente. Veamos algunos aspectos positivos y negativos de escoger esta forma de trabajar. Empezaremos con cuatro ventajas y luego pasaremos a cuatro desventajas.

Posibilidad de elegir a los clientes

plataformas freelance

Todo aquel que ha trabajado alguna vez por cuenta ajena sabe que los clientes pueden llegar a ser un gran problema. Aunque la mayoría son agradables, un mal cliente puede llegar a arruinar toda una jornada de trabajo. Y la cosa se complica todavía más si encima es alguien que da problemas a la hora de pagar.

En el caso del freelance esta situación no suele darse, porque tiene la libertad de elegir con qué clientes trabaja y con cuáles no. Aunque para que esta afirmación sea totalmente cierta es necesario que el profesional tenga un volumen de trabajo suficiente para cubrir sus gastos y necesidades, ya que en caso contrario se verá “obligado” a trabajar con clientes que no sean de su agrado si eso supone aumentar su facturación.