Ryanair
Antonio Heredia/Bloomberg

Entre julio y septiembre 30,4 millones de turistas internacionales veranearán en España –según el Gobierno–, a los que hay que sumar los cientos de españoles que pasarán sus vacaciones en nuestro país. Una cifra parecida a la del año pasado que se verá manchada por una época estival extremadamente complicada: 175.000 afectados por el caos aéreo de las huelgas en Ryanair, temor de los hoteleros por la pérdida de turistas hacia otros países y ciudades en pie de guerra contra el alquiler vacacional. Así pinta el panorama del segundo destino turístico del mundo.

Como es tradicional, los cielos españoles vivirán su particular colapso. Los sindicatos de tripulantes de cabina de España (USO y Sictpla), Portugal (Snvpac), Italia (UIL) y Bélgica (CNE) de Ryanair han anunciado huelgas de 24 horas en Portugal, Italia, España y Bélgica para el 25 de julio y en Portugal, España y Bélgica para el 26 de julio. Estas se sumarán a las ya convocadas por los pilotos en Irlanda y que provocarán una oleada de cancelaciones en el Viejo Continente.

Cerca de 5.000 TCP irán a la huelga en Europa, de los cuales 1.800 son de España. Está previsto que la huelga de Ryanair afecte alrededor de más de 1.480 rutas en España, “ya que este número de vuelos, como en el caso de los pilotos en Irlanda, es el que se estima que entren y salgan de España estos dos días”, calculan desde la plataforma online AirHelp. Por lo cual, 175.000 pasajeros se verán afectados, aproximadamente.

Ryanair

Ryanair juega con las vacaciones de miles de pasajeros

Los pilotos de Irlanda y los tripulantes de cabina de varios países europeos, incluido España, han convocado huelgas que obligarán a Ryanair a cancelar miles de vuelos.

Además, el aeropuerto de El Prat también vivirá otro caos veraniego. El personal de tierra de Iberia ha convocado huelgas para los días 27 y 28 de julio y 3 y 4 de agosto para denunciar la situación de “sobrecarga de trabajo” que sufre la plantilla de unas 2.000 personas.

Por si fuera poco, los controladores franceses continúan con una huelga que parece eternizarse en el tiempo: más de 18 fin de semanas en pie de guerra. Los continuos paros de los trabajadores del centro de control de Marsella están afectando a muchos vuelos, especialmente en los aeropuertos de Barcelona y Baleares con cancelaciones y retrasos diarios. IAG, con Vueling a la cabeza, y Ryanair, son las aerolíneas más perjudicadas.

No obstante, en el último momento el Gobierno de Pedro Sánchez ha salvado otra hecatombe aérea. Enaire y la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) han alcanzado un preacuerdo que implica un aumento de la plantilla superior al 21% hasta 2025 y evita los paros que barajaban los trabajadores.

PROBLEMAS EN BUSES Y TREN

Por carretera el panorama no pinta mucho mejor. Solo en julio 7,5 millones de viajeros que elegirán el autobús para desplazarse, según cálculos de la patronal de autobuses, Confebús. La gran mayoría viajará en Alsa, operadora de más de la mitad de rutas de autobús en España. La empresa cuenta con una flota de 3.132 autobuses, pero la afluencia masiva de usuarios obligará –como en otras ocasiones– a tirar de compañías colaboradoras para transportar a sus usuarios con el consiguiente perjuicio para estos en términos de comodidades.

Y, por último, la huelga convocada en la operadora ferroviaria francesa SNCF entre el 5 y el 8 de julio ha afectado a los servicios internacionales de Renfe que enlazan con el país galo. Rutas como Madrid-Marsella quedaron suspendidas y no se descartan nuevas convocatorias. Además, por si fuera poco, existe la amenaza de que los trabajadores de Metro de Madrid convoquen más huelgas a lo largo del verano. Cientos de turistas y ciudadanos se verían afectados. Y más teniendo en cuenta que muchos españoles usarán el suburbano como enlace con el aeropuerto de Madrid para iniciar sus vacaciones.

MIEDO ENTRE LOS HOTELEROS

Desde comienzos de enero muchos indicadores alertaban de la recuperación de los países afectados por los conflictos bélicos: Turquía, Túnez y Egipto. De hecho, los propios hoteleros también mostraban sus temores de cara al verano. Miedo que se ha evidenciado con los datos de ocupación de Benidorm hecho públicos por la patronal del sector Hosbec: la ocupación hotelera del destino ha sido del 90% de media, lo que supone una caída de 1,6 puntos en relación con el mismo mes del año anterior.

Esto demuestra que el turismo británico está entrando en un proceso de desaceleración en España. El incremento en el precio del billete de avión como consecuencia del Brexit y los descuentos exagerados de destinos en plena recuperación como Egipto o Turquía son parte de las razones.

Según cálculos de Exceltur, desde 2011 y hasta 2015 España ha recibido entre 6,3 y 8,2 millones de turistas prestados de los países del norte de África, que han aportado unos ingresos extra al sector de entre 5.000 y 6.300 millones de euros durante estos años. En 2016, Turquía, Túnez y Egipto perdieron 16 millones de turistas. Pero esta situación no era eterna. En 2017, estos tres países ya han recuperado 8,5 millones. La recuperación continúa este año.

Tal es la situación que las ofertas de las grandes cadenas alcanzan rebajas del 40% en el precio de las habitaciones en Baleares o Canarias con el objetivo de no perder al principal visitante de nuestro país, el turista británico. Durante años, el coste de las habitaciones de hotel se disparó a sabiendas de que la alta demanda pagaría cualquier precio. Ahora la historia es bien distinta.

MADRID CONTRA EL ALQUILER VACACIONAL

El miedo de los hoteleros también está directamente relacionado con el alquiler de viviendas turísticas. Un negocio en auge que se ha buscado muchos enemigos, entre ellos los ayuntamientos de Palma de Mallorca, Madrid y Barcelona. El balear ha sido el primero en prohibir las viviendas de uso vacacional, mientras que la segunda va camino de poner en marcha la misma iniciativa. Por su parte, Barcelona trata de poner coto a las viviendas ilegales que se anuncian en plataformas como Airbnb o HomeAway. Ya ha abierto 10.635 expedientes desde 2016, ha impuesto 5.500 sanciones y ha precintado 266 pisos.

Isla cartuja

Isla Mágica se consagra como la ruina del delirio sevillano

El parque Isla Mágica vuelve a registrar por cuatro año consecutivo números rojos que, sumados a su deuda, ponen en duda su solvencia.

El sector de la vivienda turística ha generado un impacto económico de 124.000 millones de euros en los dos últimos años, según el ‘V Barómetro del Alquiler Vacacional en España’ de HomeAway y la Universidad de Salamanca. De ellos, 18.000 millones de euros fueron generados por los residentes en España. El 85,3% del impacto económico (el gasto total de los viajeros que usan VT, incluyendo pago de alquiler y resto de gastos) en 2017 fue generado por turistas de estas tres nacionalidades (alemanes, franceses y británicos).

De hecho, los extranjeros son los que más apuestan por este tipo de alojamiento. En los dos últimos dos años, la vivienda turística ha sido utilizada en 110 millones de viajes: 29 millones por parte de los residentes en España (siete millones más que en 2017) y 81 millones en el caso de los residentes en el extranjero.

De esta forma, la prohibición de las viviendas de alquiler turístico en la capital española sería un duro golpe al turismo en España. Además, resulta curioso que muchos se alcen contra este tipo de negocio que, independientemente de la legislación, tiene un impacto importante en términos económicos y de turistas.

En definitiva, se presenta un verano complicado para todos los actores que forman parte de esta mina de oro que es el turismo. Los viajeros se verán afectados por las huelgas aéreas, mientras que aerolíneas como Ryanaier o Vueling perderán millones de euros en indemnizaciones. Por si fuera poco, la recuperación de destinos como Turquía y Túnez golpearán de lleno a los hoteles en España y a las cifras de turistas. Quizás este verano sea el primero en el que nadie cuelgue el cartel de “récord turístico”.

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