Ryanair

Nadie puede negar que la empresa irlandesa es la reina de los cielos españoles. Eso deja entrever muchas cosas sobre el turismo que tenemos y sobre el turismo interno de los españoles. En 2016 Ryanair es la mayor aerolínea de España. Instalada en nuestro país desde 2002 transportó el pasado año 34,6 millones de viajeros en nuestro país en sus 550 rutas. Para hacernos una idea del volumen basta decir que el grupo Iberia movió 18,2 millones en idéntico periodo.

Tuve la desgracia de volar con Ryanair un par de veces al poco de instalarse en España en 2003. En aquel entonces volaban a Jerez y para mí era ciertamente cómodo coger un billete barato para los puentes y fines de semana. Por cierto, aquellos años volaban a ese destino desde Madrid varias compañías como Iberia, Vueling, Ryanair y Spanair. Hoy en día sólo Iberia lo que explica lo imposible de ir en avión a la provincia de Cádiz para una escapada rápida familiar. El precio es prohibitivo para una familia tipo de 4 o más miembros y no compensa.

El caso es que tras un par de experiencias surrealistas con la aerolínea de origen irlandés pronto aprendí que no había que volar con ellos. Y lo evité durante muchos años.
Pasó el tiempo y empecé a leer que las cosas cambiaban. Prometían mejor trato al cliente, lo que yo interpreté que no te tratarían ya como ganado y que posiblemente no intentaran engañarte sacándote el dinero de malas maneras (llegaron a publicar que el 92% de sus clientes está satisfecho con su experiencia de vuelo). Si tu maleta tenía 1 centímetro más de la cuenta, o cobrarte en una maleta por sobrepeso 500 euros en un viaje nacional como me pasó a mí. Total, en 2017 animado por lo que leía y algunas críticas en internet, llegué a la conclusión que se les debería dar una nueva oportunidad. Craso error.

Animado por esa idea, y por la diferencia del precio a primera vista en un viaje familiar de 4 personas ida y vuelta a Tenerife, hice la estupidez de reservar mis billetes con Ryanair. La experiencia ha sido espantosa, y me queda grabado a sangre que jamás pisaré de nuevo uno de sus aviones, a no ser que sea para rociarlo con gasolina.

La última gracieta es dividir a los niños separándoles de sus padres para obligarles a pagar extra por sentarse juntos. hacerlo ni siquiera garantiza que sea posible

Lo primero es que la diferencia de precio, si haces cálculos no era tal. A nada que tienes que coger las maletas aparte 30 euros por trayecto (en mi caso 120 euros más). Tienes que ir en Madrid a la T1, y volar a las peores horas levantándote a las 5 de la mañana porque hay que estar 6 am en el aeropuerto. Cuando llegas sólo hay 4 puestos abiertos para facturar y casi conatos violentos entre los pasajeros porque tienen a la gente esperando 1 hora y media sólo para dejar las maletas a esas horas del día (alucinante). Lo peor es que como casi todos los vuelos salen a la misma hora, y todo el mundo está a punto de perderlos, en un momento dado gritan como locos que los vuelos de un montón de destinos pasen directamente por un mostrador porque están a punto de cerrarse.

La gente (nivelón medio, por cierto) se empuja y casi se pega, abandonan la línea en la que llevas horas esperando, empujan a los niños y se te ponen delante. En nuestro caso, después de 1 hora de espera, al ir con niños hasta el abuelo de Heidi se nos puso por delante llegando a temer perder los vuelos. Es un estrés y una situación intolerable, máxime cuando viajas con niños. Si esta aerolínea sólo es apta para mochileros de 18 años deberían advertirlo. Hubo viajeros a punto de llegar a las manos entre ellos y con el propio personal del jeta de Ryanair, que sabe perfectamente que esto ocurre cada día y se la bufa fumando un puro, sentado en su despacho, en Dublín.

Lo que realmente me encendió es como días antes ya te das cuenta de que te han metido el gol. Al viajar con un niño de 3 años tienen la obligación de que viaje con un adulto. Y lo cumplen a su manera. Al menos en mi caso -y tengo entendido que no es una excepción, pusieron en la ida y vuelta al niño junto a un adulto, pero en el otro lado del pasillo. Es decir 4 asientos, 2 juntos pero separados por el pasillo y los otros dos cada uno por su lado en distintas puntas del avión pese a que uno era un niño. ¿Qué padre va a viajar con un menor de 3 años no sentado con él sino separado pasillo? ¿Qué padre va a volar todos separados niños y adultos? ¿Es necesaria la tomadura de pelo?

Te lo indican claramente después de pagar unos días antes, con un gráfico “pa tontos” para que tengas que comprar asientos extra. Además, a tu otro hijo le mandan al quinto pino, totalmente apartado de ti y el resto de la familia, pese a que sólo tiene 10 años. Conclusión días antes te han obligado a pagar los 4 asientos extra (otros 80 euros). Cuando llegas al avión, para más inri, te encuentras que como el formato es 3+3 tienes lógicamente 3 asientos seguidos y uno separado por el pasillo. Una madre extranjera con cara de cordero degollado te pide que se lo cambies porque va con su marido e hijo, ella no ha pagado el asiento extra y tendría que viajar en la otra punta del avión.

¿De que se ríe? ¡Se ríe de tí!

Tras claudicar al chantaje y haber pagado la ubicación de los asientos para viajar con tu familia, llegas al avión y te encuentras a una madre que no lo ha hecho. Te pide, para no viajar lejos de su hijo que le cambies el asiento. Te sientes presionado por otro pasajero y por la propia azafata de la compañía que te ha metido el gol, y ahora te pide comprensión para la gente a la que no se lo han metido. Te da pena y lo cambias. Viajas lejos de tu familia. Te han tomado el pelo y es algo medido, una canallada que no tiene nombre.

Y lo que me flipa es que luego la gente se queja de Iberia.

A mí ya no me la coláis otra vez, amiguetes.

Comentarios