Photographer: Chris J. Ratcliffe/Bloomberg

Uber y su proyecto de la conducción autónoma están estrechamente ligados a la controversia diaria. No hay paso que den que no se analice con detalle o que no suponga un peligro para la población.

Han sufrido acusaciones por secretos industriales y, además, se les realizó un examen exhaustivo de los inversores a raíz de costos demasiado elevados. Lo que ahora preocupa de Uber es el uso de la tecnología de conducción automática en las calles públicas. Esto se debe a que uno de sus vehículos ha atropellado y matado a una mujer, esta misma semana, en Tempe, Arizona.

Fue con la incorporación de Dara Khosrowshahi al puesto de máximo responsable de Uber cuando comenzaron las dudas sobre el desarrollo del proyecto de coches autónomos. Estas dudas surgieron a raíz de descubrir que el máximo responsable estaba obsesionado con los coches sin conductor. Travis Kalanick, antiguo responsable de la compañía, había ordenado invertir cientos de millones de dólares para desarrollar sus propios coches autónomos.

Lo primero que ha hecho Khosrowshahi ha sido establecer si la inversión valía la pena o no. Así, durante todo el 2017, la compañía gastó alrededor de 1.170 millones de dólares en investigación y desarrollo. Más de la mitad de esa cantidad fue destinada a la creación de tecnología de conducción autónoma, lo que supone un gasto significativo para una empresa que el año pasado perdió 4.500 millones.

Además, los honorarios legales que están vinculados a la demanda de Waymo de Alphabet también representaron otro gran costo. Uber resolvió el juicio el mes pasado por 245 millones de acciones.

Aun así, Khosrowshahi ha confirmado su apoyo al proyecto de coches autónomos. “El coro habló y yo estoy escuchando. Es una tecnología muy emocionante”, afirmó en una entrevista en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza.

En esta misma entrevista, Khosrowshahi sostuvo que los vehículos de conducción autónoma serán mucho más seguros que los conductores humanos, aunque sí reconoció que llegar a la perfección llevaría años. “A medida que nuestros ordenadores y nuestro algoritmos aprendan más sobre lo que hace falta para conducir en una ciudad y una situación real, mejor será la conducción del ordenador que lleva el coche” dijo. “En cinco años, tendremos en Phoenix al conductor perfecto”, añadió.

A pesar de todo, la realidad es que Uber está probando conductores que no llegan a la perfección y que, aunque el máximo responsable considere que se reducirán las víctimas, siempre que haya una colisión el primer objetivo serán empresas como Uber.

Tras el accidente sucedido esta semana, Uber ha suspendido inmediatamente los ensayos mientras que la policía y los organismos reguladores federales investigan el incidente.

Los expertos avisaron de que un incidente de esta índole era totalmente inevitable. Pero, es improbable que esta nueva investigación lleve a Uber a reevaluar el programa. Mientras esto le sucede a Uber, su mayor rival estadounidense Lyft ha establecido alianzas con Ford.

Eric Newcomer para Bloomberg

Comentarios