Imagen extraída de Pixabay. CC0 Public Domain

España está viviendo días dorados en su nivel de exportaciones, registrando mes tras mes máximos históricos. Estados Unidos es el sexto país al que más exportamos, con unas ventas por valor de once mil millones y medio de euros, según datos del Instituto de Comercio Exterior (ICEX), correspondientes a 2015. La perspectiva de ventas hacia este mercado eran positivas. Hasta la llegada de Trump.  El nuevo presidente, y sus medidas proteccionistas, han generado cierto recelo a la hora de vender en Norteamérica.

Así lo certifica la Encuesta de Coyuntura de la Exportación, correspondiente al último trimestre de 2016. En este documento, elaborado por el Ministerio de Economía, se analizan perspectivas de la empresa española en lo que exportaciones se refiere. Según sus cifras, las corporaciones que estiman que sus ventas al exterior mejorarán próximamente creen que será así hacia todos los países menos dos: Oceanía y Norteamérica. Sin embargo, ¿hay motivo para la preocupación? ¿Hay que temer realmente a Trump?

Trump no viene a por nosotros

Aunque es comprensible la incertidumbre, lo cierto es que existen datos y análisis que permiten vislumbrar una oportunidad para las pymes españolas. El Presidente norteamericano ha reiterado sus intenciones de aumentar los aranceles. ¿El objetivo? Preservar los intereses de la industria americana. Una estrategia para ofrecer más oportunidades laborales a la clase media trabajadora, argumento central durante su campaña electoral.

Sin embargo, existen análisis que certifican que el enemigo es México y Asia. Así lo corrobora el Banco Santander, en un análisis del mercado americano, al que ha tenido acceso merca2.es. Dicho informe reconoce que Estados Unidos importa principalmente productos desde México, Canada, China y, en cuarto lugar, la Unión Europea. “El comercio con México se ve expuesto a las amenazas del presidente Trump, que prometió instaurar un impuesto de 20%”, señala el informe.

Una amenaza que ya tiene hechos constatables: “los impuestos a cítricos importados desde Sudamérica ya han subido considerablemente, con el objetivo de favorecer a los empresarios de este sector ubicados en California”. Nos lo confirma desde Estados Unidos Roberto Ponce, fundador y director de SpainToAmerica LLC. Una compañía con sede en el país norteamericano, que asesora a exportadores españoles para que puedan implantarse y vender allí.

Con respecto a China, el propio Trump anunciaba en el mes de abril que pretende llevar a cabo medidas de endurecimiento para las relaciones comerciales entre ambos países. Toda una declaración de intenciones, si tenemos en cuenta que sus palabras llegaban una semana antes de reunirse con el presidente del país asiático.

Oportunidad para el producto Made in Spain

¿Es esto una oportunidad para las exportaciones españolas y europeas? ¿Nos afectará negativamente la llegada de Trump? “Sinceramente, no creo que afecte. Europa tiene una buena alianza con Estados Unidos.  El objetivo de Trump es luchar contra la competencia de costes que le generan Sudamérica y Asia. Hay empresas españolas que sí pueden verse beneficiadas, porque el objetivo arancelario está enfocado a Asia y Sudamérica”, relata Ponce.

Desde su ámbito de actuación, Ponce no detecta un menor interés de la pyme española por llegar a Estados Unidos. Todo lo contrario: “hemos tenido que frenar las intenciones de empresas que querían internacionalizarse, pero que no contaban con una infraestructura suficiente”. Otra prueba que lo corrobora: “desde SpainToAmerica colaboramos con OFTEX, quien también asesora a empresas para exportar. Su metodología consiste en elaborar estudios de mercado para que la organización elija el mejor destino, teniendo en cuenta el producto en cuestión y las características de cada uno de los países candidatos. El informe suele analizar a cinco zonas geográficas y Estados Unidos suele ser el país con mejores perspectivas de éxito”, concluye.

Por lo tanto, y en lo que a nuestras exportaciones se refiere Trump, puede ser sinónimo de oportunidad. Los expertos concluyen que su ánimo arancelario va contra otras zonas geográficas, lo que puede dar más opciones a los productos y servicios de las empresas españolas y europeas.

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