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Cuando empezamos en un trabajo, lo más normal es no saber con quién vamos a trabajar. Aunque los compañeros de trabajo se suelen quedar en eso, compañeros, hay algunos que, con el paso del tiempo, se pueden ir convirtiendo incluso en amigos. Pero, ¿qué pasa con aquellos que no te acaban de caer bien?

De media, pasamos en el trabajo unas ocho horas al día. Todos aquellos que trabajen de jornada completa, ven y pasan más tiempo con sus compañeros que con sus respectivas familias. Aunque este dato no es desconocido para la mayoría, sigue siendo sorprendente la cantidad de relaciones que debemos, debido a ello, crear donde trabajamos.

Por ello, trabajar con personas que no te caen bien se puede convertir en una verdadera odisea. Pero, ¿cómo hacer para poder soportarlo?

Trabajar con personas que no te caen bien

Aunque todos nosotros desearíamos en nuestro mundo ideal que nuestras relaciones tanto a nivel personal como laboral fueran perfectas, lo cierto es que en la realidad no suele ser así y siempre hay alguien que pone la nota discordante.

Por tu bien y el del resto del equipo es necesario saber manejarte con aquellas personas que te caen peor en el trabajo.

No tenéis que ser amigos ni caeros bien

No. Aunque es cierto que debido al tiempo que pasamos con ellos muchos compañeros de trabajo se acaban convirtiendo en amigos, esto en ningún caso debe tomarse como una norma.

Ante todo, debes comportarte como un profesional. Sé cordial en el trabajo, que no te falte nunca educación, pero, si no es de tu gusto, no traspases la línea y le des más confianza de la que en realidad quieres darle.

Que a ti no te caiga bien, no quiere decir que a los demás tampoco

Este es un hecho que muchas veces nos cuesta aceptar. Normalmente, cuando alguien nos cae mal y no queremos trabajar con él tendemos a intentar crear grupo con otras personas a las que esa en concreto tampoco les caiga en gracia.

Recuerda que, que a ti te caiga mal, no quiere decir que una persona haga mal su trabajo o no sea del agrado de los demás compañeros. No critiques y no intentes dejarlo solo, pues esto es muy similar a lo que ocurre con el acoso escolar en las aulas, y no te quieres ver involucrado en nada de eso.

¿Por qué te molesta esa persona?

¿Eres tú el problema? ¿Lo es la otra persona? ¿Tan solo es incompatibilidad de caracteres? Conocer el motivo por el que no te llevas bien con el otro puede ayudarte a comprenderte mejor tanto a ti mismo como a los demás.

Una vez identificado el problema, podrá llegar el momento de tender algunos puentes e intentar entablar una relación cordial y constructiva apartando a un lado las críticas.

Aprende algo de la otra persona

Todos tenemos mucho que aprender de los demás, por muy diferentes que seamos. Cuando una persona no te cae demasiado bien, no tiene por qué no tener nada bueno. Lo importante es saber identificarlo a tiempo y aprender de ello.

Si no consigues aprender nada de ella, quizá puedas valorar aprender algo sobre ti mismo, pensando en los motivos que hacen que dicha persona te consiga irritar tanto.

Sé positivo, fíjate en lo que hace bien

Cuando hables con alguien que no te cae demasiado bien mientras trabajas, es necesario mantener un tono positivo. Sé cordial y correcto, y en ningún momento pierdas la educación.

Además, también es bueno valorar lo que aporta esa persona al equipo. ¿Es un gran profesional? ¿Cómo resuelve los problemas? Quizá en el ámbito personal no sea de tu agrado, pero quizá si encuentras ese punto en el que destaca de forma profesional consigas entablar una mejor relación.

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Lo más importante, es no dejar nunca a nadie atrás en el trabajo tan solo porque no te caiga demasiado bien. Verás que, si intentas ver el lado bueno, profesional y pones de tu parte, te será mucho más fácil lidiar con esas personas que no son de tu agrado.