El parque de atracciones Tibidabo ha cerrado el año 2017 con una caída del 47,6% de su beneficio neto, hasta los 1,06 millones de euros. El descenso de visitantes en las dos últimas semanas de agosto –coincidiendo con el atentado en Barcelona– y la elevada inversión en reparación de atracciones (muchas de ellas antiguas) arrastraron a este centro de ocio a su momento más delicado desde 2012.

Los números de la empresa siempre han estado ligados a los cambios de propietarios y a un consumo variante. El Tibidabo ha pasado por varias manos desde sus orígenes. Entre ellas, las del empresario Javier de la Rosa, al que se le acusó de delitos contra la Hacienda Pública. En el año 2000 pasó a ser propiedad de la empresa Chupa Chups, pero el Ayuntamiento de Barcelona a través de la empresa municipal Barcelona Serveis Municipals se hizo con el 100% del capital después. Actualmente, está gestionado por Parc d’Atraccions Tibidabo (PATSA).

Ya en manos públicas, el primer año que registró beneficio neto fue en 2006. Desde entonces, el conocido como ‘parque de la felicidad’, se ha movido entre los números rojos y los beneficios. Así, entre 2010 y 2012 vivió sus peores años, alcanzando pérdidas superiores a dos millones de euros. A partir de entonces, comenzó su recuperación, cuyo punto álgido llegó en 2016, con 2,06 millones de euros de beneficios. Sin embargo, la última temporada la cierra con una caída de la mitad del beneficio, hasta los 1,06 millones de euros, según las cuentas del registro mercantil recogidas por Insight View.

Tibidabo
Beneficio neto del parque de atracciones Tibidabo entre 2008 y 2017, según el registro mercantil.

No obstante, su facturación ha aumentado hasta los 16,6 millones de euros, un 4,9% más comparado con el año anterior. De estos, el 50,62% corresponde a la venta de entradas (8,15 millones); el 27,7% a servicios de gastronomía (4,4 millones); y el 17% al aparcamiento del funicular (2,7 millones). El resto se reparte entre la venta de recuerdos y otros ingresos.

21.000 VISITANTES MENOS EN AGOSTO POR LOS ATENTADOS

El parque de atracciones más antiguo de España no es ajeno a los acontecimientos políticos. En 2017, El Tibidabo fue visitado por 732.574 usuarios, un 1% más que el año anterior, con una medida de 4.636 personas al día. Sin embargo, desde el centro de ocio reconocen que sufrió una caída de visitantes en el mes de agosto de 2017 (21.000 menos que en el 2016), y más concretamente en las dos últimas semanas. Fechas que coinciden con los atentados terroristas que vivió la Ciudad Condal el 17 de agosto, que dejó un balance de 15 muertes y más de 100 heridos. “Los ingresos habrían sido superiores sino hubiera sido por el atentado”, reconocen desde la compañía.

El año pasado el parque estuvo abierto un total de 157 días, dos más que en la temporada de 2016. Los ingresos por visitante fueron de 18,4 euros, un 3,9% más.

NUEVAS INVERSIONES Y DEUDA

El parque ha sufrido cambios en los últimos años, como la reapertura del Camí del Cel, la instalación de nuevas atracciones como una nueva montaña rusa o la creación de un club de socios (el Tibiclub). En 2007 se reformó el funicular y se recuperó la zona superior del parque de atracciones como zona de libre acceso para ampliar sus límites hasta el Hotel La Florida. Toda una serie de renovaciones que continúan hoy en día y suponen un coste.

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Isla Mágica se consagra como la ruina del delirio sevillano

El parque Isla Mágica vuelve a registrar por cuatro año consecutivo números rojos que, sumados a su deuda, ponen en duda su solvencia.

Durante 2017, realizó una inversión de 425.099 euros en mejorar el acceso del transporte público, además de gastos derivados de la restauración de atracciones (375.000 euros) y equipos informáticos (268.000 euros). Estas se encuentran entre los más de seis millones de inversión que aparecen de las cuentas auditadas del registro mercantil. Por otro lado, la deuda a corto plazo de la compañía asciende a 536.000 euros.

UN ACCIDENTE MORTAL

En 2006, el Tibidabo estrenó una nueva a tracción: ‘El Péndulo’ del Tibidabo, con una caída libre de 40 metros de altura. Esta se desplomó el 17 de julio de 2010 y causó la muerte de una chica de 15 años y heridas a otros tres adolescentes. Años después, el accidente se saldó con condenas de entre año y medio y dos años de cárcel para diez implicados en el diseño, la fabricación, la instalación y el mantenimiento de la atracción.

El Tibidabo se inauguró en octubre de 1901, por lo que tiene el honor de ser el parque de atracciones más antiguo de España y unos de los más viejos de Europa. Se extiende a lo largo de 70.000 metros cuadrados y destaca por su situación privilegiada como mirador de Barcelona al estar ubicado en la montaña del Tibidabo. Cuenta con más de 30 atracciones, entre las que destacan el ‘Miraespejos’, la ‘Atalaya’ o el ‘Avión’.

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