Partido Popular
Pablo Casado, presidente del PP. Foto: GTRES

La campaña electoral permanente en la que vivimos está dificultando la observación de las señales que nos manda la economía española y que auguran la llegada de una nueva recesión. Según ha podido saber MERCA2 en el seno del PP hay un grupo de economistas que están advirtiendo a su secretario general, Pablo Casado, de que España comenzará a destruir empleo neto a finales de 2019, una tendencia que será más acusada en 2020 y que deberá afrontar el nuevo Gobierno tras las contiendas electorales del próximo año.

Este mensaje también lo están trasladando a la dirección nacional del PP institutos de estudios y consultoras del sector privado que en sus estimaciones para 2019 constatan que el cambio de ciclo es un hecho, especialmente tras la confirmación de que el Ejecutivo de Pedro Sánchez va a adoptar tres medidas que van a demoler los ya de por sí débiles cimientos del mercado laboral español. Se trata de la subida de las cotizaciones sociales (es decir, de los impuestos que gravan el empleo), la derogación de una gran parte de la reforma laboral dando más poder a los sindicatos (lo que introduce más rigidez) y el aumento por decreto del salario mínimo que llevará al desempleo a decenas de miles de trabajadores.

Antes de la reforma laboral de 2012, la economía española debía crecer por encima del 2% –algunos sostenían que incluso el 2,5%– para crear empleo neto, una tasa que se rebajó hasta el 1,5% tras las modificaciones normativas que realizó el anterior Ejecutivo. Sin embargo, el nuevo escenario regulatorio volverá a elevar esta cifra adelantando el fin del ciclo expansivo en materia de empleo que ha experimentado nuestro país en los últimos años.

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Existen informes internos en el seno del PP que indican que en el último trimestre del próximo ejercicio el incremento del PIB en términos anualizados se reducirá precisamente hasta el 1,5%, de forma que España comenzará a destruir más puestos de trabajo de los que creará.

La novedad respecto a crisis anteriores es que en esta ocasión el mercado laboral asumirá el cambio de tendencia con una tasa de paro superior al 13% según el propio cuadro macroeconómico del Ejecutivo. El único elemento que puede retrasar (que no evitar) este fenómeno es que el gasto público y el tirón de la construcción residencial retrasen el nuevo ciclo, tal como sucedió en 2010 con los famosos “brotes verdes.

FACTORES INTERNOS… Y EXTERNOS

Junto a estos elementos internos, existen factores internacionales que van a alimentar también al proceso de desaceleración y posterior recesión. La gradual normalización monetaria del Banco Central Europeo (BCE) que se traducirá en un incremento de los tipos de interés a finales de 2019, junto con la incertidumbre generada por el Brexit y el menor tirón del sector exterior por el aumento del proteccionismo global –junto con la eterna crisis institucional de la eurozona– son elementos que van a acelerar el cambio de ciclo en España. En cuanto a los denominados “vientos de cola”, sólo el petróleo puede dar una tregua y ayudar a la economía a que la desaceleración sea menos acusada si se consolida la presión a la baja sobre el precio del barril registrada en las últimas semanas.

“En ese entorno de fragilidad interna y de amenazas externas, la ausencia de una política económica consistente destinada a recortar de manera decidida el desequilibrio de las finanzas públicas; la parálisis de las reformas estructurales imprescindibles para dotar a la economía de flexibilidad y acomodarse a un escenario bajista sin excesivos costes; la supresión de parte de las reformas realizadas en la anterior legislatura, lo que se ha producido en el mercado laboral y en las pensiones; la debilidad parlamentaria del Gabinete, soportado por una coalición alérgica a la disciplina, configuran una escena preocupante. Ese conjunto de cuestiones basta para explicar una disminución del ritmo de crecimiento del PIB superior, sin duda, a la descontada en estos momentos por la mayoría de los analistas y por los mercados”, señala un reciente informe de la consultora Freemarket al que ha tenido acceso MERCA2 y que preocupa al propio Casado.

PACTO SÁNCHEZ-TORRA: ¿HABRÁ PRESUPUESTOS?

Fuentes de Génova consultadas por este diario señalan que los últimos acercamientos del PSOE con el entorno independentista catalán, que se han concretado con el apoyo de PdCat y ERC al nuevo objetivo de déficit público aprobado por el Gobierno un día antes de la reunión entre Pedro Sánchez y Quim Torra, son factores que presionarán aún más a la baja sobre el crecimiento del PIB. El paquete de subidas fiscales y más gasto público que se plasmará en el proyecto de Presupuestos pactado con Podemos –y que se completará con más incrementos impositivos a finales de 2019 cuando se confirme que las cuentas públicas no cuadran– ahuyentarán la inversión y desmantelarán una parte de las reformas llevadas a cabo en años anteriores.

Las vulnerabilidades que tenía la economía española –exceso de endeudamiento público y privado y rigideces estructurales para adaptarse a un cambio de ciclo– cobran una especial relevancia ante la renuncia del Gobierno a rebajar el déficit a través de ajustes del gasto en vez de mediante subidas de impuestos en una coyuntura aun expansiva, por su voluntad de incrementar los desembolsos del sector público y por su decisión de no flexibilizar los mercados de bienes, de servicios y de factores. Esto empeora las expectativas de las familias, de las empresas y de los inversores y, por tanto, contribuye a agudizar y acelerar la trayectoria bajista del PIB”, argumenta el documento de Freemarket.

El Gobierno no es ajeno a esta situación, ya que el propio Indicador Sintético de Actividad (ISA) del Ministerio de Economía revela que la economía española en estos momentos no es capaz de crecer por encima del 0,5% trimestral. Esta variable, que sirve para estimar la evolución del PIB, ha hecho saltar las alarmas en el departamento que dirige Nadia Calviño, aunque públicamente la consigna sea mantener un mensaje optimista, tal como hizo Pedro Solbes en 2007 antes de que la crisis financiera internacional pinchara la burbuja española y se llevara por delante casi 4 millones de empleos, de los cuales sólo se han recuperado la mitad.

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“De alguna forma estamos en un momento similar al de 2007, cuando el Gobierno negaba que España se encaminaba a una crisis para evitar ser castigado en las urnas. La diferencia es que entonces en el PP alertábamos del peligro de una recesión y en cambio ahora el mensaje de la oposición está más centrado en la cuestión territorial”, indica un diputado popular a este diario.

CASADO NO ENCUENTRA COMPAÑEROS DE VIAJE

Para hacer frente a todos estos retos, el equipo de Pablo Casado ha contactado con las Big Four (PwC, KPMG, Deloitte y EY), así como con varias firmas de headhunters para que le ayuden a encontrar jóvenes directivos del sector privado que estén dispuestos a cambiar la empresa por la política, pero sus esfuerzos por el momento han caído en saco roto. La creciente demonización de la labor pública como consecuencia de los casos de corrupción y la difícil situación a la que se enfrenta la economía española son elementos que pesan mucho a la hora de rechazar la oferta del líder del PP, según confirman a MERCA2 fuentes del entorno de Casado.

Las reticencias de los economistas y directivos contactados por estas firmas de cazatalentos también son alimentadas por el temor a que existan más cadáveres en el armario de la antigua dirección del PP que puedan llevarse por delante a la actual ejecutiva. En los mentideros de la capital se sabe que todavía queda mucha documentación que implica a altos cargos populares en la financiación ilegal del partido y que todavía no ha visto la luz pública. Y nadie quiere subirse a un barco sin saber cuánto tiempo podrá mantenerse a flote.