El taxi está muy pendiente de los próximos movimientos del ayuntamiento y la comunidad de Madrid. Tan solo una semana después de que el Congreso convalidara el decreto ley para regular las VCT, las asociaciones de taxistas se mueven entre propuestas, correos electrónicos y amenazas de huelga.

Antaxi, que cuenta con aproximadamente un 40% de los taxistas, ha amenazado con nuevos paros si el ejecutivo madrileño no realiza ningún movimiento al respecto, ya que en otras localidades y comunidades autónomas ya han empezado las negociaciones, pero en Madrid de momento no hay nada programado. El cumplimiento de la radio 1/30, un coche VTC cada 30 taxis, tan alejados de la realidad, continúa siendo una de sus mayores exigencias.

Caracol, la asociación que cuenta con más apoyos en la calle, y que tiene mayor capacidad de movilización, ya ha empezado a movilizarse. Por una parte, se ha reunido con Rafa Mayoral, el diputado de Podemos que ostenta el cargo de Secretario de Relación civil y movimientos sociales, y que está muy cerca de los taxistas, y por otra, la asociación ha enviado un correo electrónico a la responsable de movilidad de ayuntamiento de Madrid, Inés Sabanés, con la que esperan iniciar conversaciones en los próximos días.

cabify

La “guerra del taxi” tendrá una ley que no gusta a nadie

El Consejo de Ministros va a aprobar este viernes el Real Decreto Ley para regular las licencias de VTC. Un clamor que venía exigiéndose...

De momento descartan ir a la huelga, aunque Saúl Crespo, portavoz de la asociación asegura que “la huelga es algo que siempre está sobre la mesa”. Sin embargo, de momento prefieren esperar a que el ayuntamiento mueva ficha. “Aun no nos hemos sentado con el ayuntamiento, no podemos hacer una huelga preventiva”, matiza.

Por su parte, Fedetaxi ha enviado al Comité Nacional de Transportes sus propuestas y medidas para incorporar al anteproyecto de ley. Entre ellas destacan la solicitud de reducción del número mínimo de infracciones para la revocación del permiso de las VTCs, llevándolas a tres o más en lugar de las cinco que están contempladas en la actualidad.

Además, piden intensificar las inspecciones para poder limitar el intrusismo, y evitar también la prolongación de las jornadas laborales, que pueden conllevar riesgos para la seguridad del pasajero. La asociación mayoritaria del taxi se reunirá el próximo jueves, 8 de noviembre, con la Dirección General de Tráfico, y esperan que se trasladen sus peticiones al ministerio de Fomento, que dirige José Luis Ábalos, ya que de momento es un trámite formal de alegaciones.

Que el sector de taxi está divido no es una novedad. Ahora todas, o casi todas las asociaciones son partidarias de que se regule con celeridad, pero no opinaban así hace unos meses. Para Crespo, Antaxi se ha equivocado en su planteamiento: “hay un error en la estrategia, no pueden decir, antes de que se aprobara el decreto, que lo iban a recurrir y después que se ejecute rápidamente”.

UNA LEY QUE NO GUSTA A NADIE

El gobierno convalidó el pasado 25 de octubre el decreto ley como una proposición de ley, por lo que el texto final puede estar sujeto a modificaciones. El decreto traslada a los ayuntamientos y a las CCAA la gestión de las licencias VTC. Serán ellos los que tengan que conceder una segunda licencia para operar. De no ser así las competencias de los vehículos con conductor será interurbanas.

La normativa establece a su vez, una moratoria de cuatro años, como compensación a las VCT. Una especie de indemnización en tiempo, para que los dueños de las licencias puedan recuperar el dinero invertido.

Las comunidades autónomas tampoco están de acuerdo con la nueva normativa. No quieren asumir la gestión de las VTC sin que se les haya asignado una cuantía económica. Unauto, la patronal de los vehículos con conductor aseguran que este decreto pone en juego más de 15000 empleos.

A pesar de la división en el sector, las principales asociaciones abrazan el movimiento de ficha del Gobierno. No había más que pasarse por el Congreso de los Diputados el pasado 25 de octubre para comprobar que, mayoritariamente, se sienten satisfechos porque exista una norma que regule sus derechos. “Hace tres meses no teníamos nada y ahora está esta norma, tenemos que estar contentos”, resumen los lideres de estas asociaciones. Aún quedan algunos flecos sueltos y muchas peticiones que tendrán que ir tejiéndose más lentamente.

Comentarios